Se dice que la historia se repite
CREDITO: 
Sergio Mota

La emergencia actual de los populismos y el modelo de liderazgo de hombres fuertes, como Vladimir Putin de Rusia, Recep Erdogan de Turquía, Xi Jinping de China y Narendra Modi de India, mismos que representan a más de la mitad de la población mundial, rememora los trágicos episodios de la entreguerra entre los años 20 y 30 del siglo pasado, en los que la extrema derecha se impuso a la democracia y que para derrotarla se dio la Segunda Guerra Mundial.

Ahora se han infravalorado los signos que se presentaron en el pasado, al advertir que de nuevo surgen amenazas perturbadoras de que el populismo triunfe más allá de los países en donde lo ha logrado y se establezcan dictaduras que sustituyan a la democracia, que con todo y sus defectos es la mejor forma de gobierno.

El triunfo populista de Trump ha evidenciado que una cosa es el discurso y otra el ejercicio de gobierno. Su ineptitud conduce al caos, la mentira, la imprevisibilidad, además de que ahora está sumergido en un contencioso por sus relaciones con Rusia, que vulneran la soberanía de Estados Unidos. Para muchos líderes de opinión es probable que se repita la experiencia del Watergate. Pero mientras no se asimile que es lo peor que les ha sucedido, seguirá de presidente apoyado por la ignorancia e infantilismo de una parte del electorado.

Igual experiencia de fracaso es el Brexit, en donde los populistas ingleses lograron que su país se saliera de la Unión Europea, con el apoyo de un liderazgo laborista de ineptos.

Hoy se vive un proceso en el que nadie sabe qué hacer.

La llegada de Emmanuel Macron como presidente de Francia significó la derrota a un populismo peligroso y es deseable que ocurra algo similar en otros países. Enseñó que es muy importante, más allá de los estudios sobre globalización, macroeconomía y desigualdad, entender que la población está indignada, lo que le permitió articular un liderazgo persuasivo y emocional.

Empatado con la experiencia francesa, está el triunfo reciente en Alemania del partido Unión Cristiano Demócrata de la canciller Angela Merkel en las elecciones regionales de Renania del Norte-Westfalia, el estado más poblado de Alemania. En el contexto internacional y europeo, las posiciones de Angela Merkel representan una garantía de estabilidad, relevantes en una coyuntura de fragilidad en los equilibrios internacionales, una Europa en crisis y terrorismo.

Tanto la canciller Merkel como el presidente Macron han decidido fortalecer el bloque comunitario con las reformas que sean necesarias y frenar, de esta manera, el populismo.

Lo que está en juego es la democracia. Los hechos advierten que es sumamente vulnerable ante las fuerzas primitivas del nacionalismo y una realidad caracterizada por la desigualdad, el desempleo y tendencias autoritarias.

El mundo está necesitando avanzar como ocurrió después de la Segunda Guerra Mundial, cuando surgieron el Estado de Bienestar, la socialdemocracia en la izquierda y la democracia cristiana en la derecha, que permitieron que la ciudadanía se relajara porque, con ellas, existe una intervención en la vida privada menor que con otras formas de gobierno.

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