La agenda digital con sentido de urgencia
En días recientes ha comenzado a abundar en medios y redes sociales el tema de la conveniencia, incluso urgencia, de contar con una Agenda Digital Nacional (ADN). Ella se refiere al conjunto de políticas públicas enfocadas al uso de las TIC encaminadas a “contribuir al desarrollo económico y social de un país a través del potencial que ofrece el uso de las mismas para mejorar la calidad de la educación, incrementar la transparencia, aumentar la productividad y competitividad, y hacer mejor gobierno, mediante mayor participación y compromiso ciudadano”.
Así, la ADN se trata de un planteamiento integral de objetivos y acciones que pretenden impulsar el desarrollo de la Sociedad de la Información y el Conocimiento en una región o país. No se trata únicamente de la instrumentación de gobiernos electrónicos o el diseño de regulación para el sector. Es esto y más.
Su desarrollo debe ser un esfuerzo incluyente y del máximo nivel político que busque articular una serie de acciones que permitan el acceso pleno de la población a las herramientas de la Sociedad de la Información y el Conocimiento. Por su parte, su diseño e instrumentación debe ser un catalizador enfocado a detonar la productividad y el capital humano, así como la producción y penetración de servicios, y el uso de las nuevas tecnologías en todos los ámbitos posibles.
Por ello es que cobra relevancia el pasado Foro Una Agenda Digital para Transformar a México, convocado por la Comisión de Ciencia y Tecnología del Senado y la Comisión Especial de Acceso Digital de la Cámara de Diputados, en el cual se discutió con expertos, autoridades, académicos y emprendedores, las necesidades actuales y soluciones urgentes de conectividad nacional para cerrar las brechas digitales y de desarrollo económico.
Al compararnos internacionalmente, varios países han adoptado ya una tercera generación de sus agendas digitales, mientras que en México sólo tenemos esfuerzos aislados y desarticulados para lograr los objetivos de conectividad. Por lo tanto, debemos realizar un salto tecnológico o leap frogging para alcanzar una agenda de nueva generación que nos ayude a desarrollar una estrategia integral en materia digital.
Si bien, actualmente contamos con un Plan Nacional de Desarrollo, éste toca escasamente el tema de conectividad. Así que el país requiere, adicionalmente, de un Plan Nacional de Desarrollo Digital que sirva de guía de políticas públicas y privadas basadas en la adopción masiva de Tecnologías de la Información y Comunicaciones, con todos sus impactos benéficos derivados de las mismas.
Con todo y debido a resultados como éste, la acción del gobierno es fundamental para incrementar el acceso de todos los mexicanos a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones actuando como un catalizador que acelere el crecimiento de la penetración y, con ello, los efectos positivos descritos anteriormente.
Su desarrollo debe ser un esfuerzo incluyente y del máximo nivel político que busque articular acciones.












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