El reto de la calidad de vida
La última década ha significado para millones de trabajadores el acceso a un crédito. Como resultado de este ritmo creciente de financiamiento, el Infonavit tiene la enorme oportunidad de abatir en los próximos cinco años el rezago habitacional de su derechohabiencia.
Se trata de un gran logro, sin duda. Pero también es un hecho indiscutible que generar acceso a una vivienda ya no es suficiente. El compromiso social del Instituto debe traducirse en mejores oportunidades, calidad de vida y en una mayor formación patrimonial de los trabajadores.
Somos conscientes de la enorme responsabilidad que tenemos con el país y los trabajadores. Por eso en el 2008 dimos un giro a nuestra visión, incorporando al quehacer institucional estrategias para lograr no sólo satisfacer la necesidad habitacional, sino lograr que el trabajador esté bien y se sienta bien en el lugar donde vive, y eso debe incluir no sólo el espacio privado de su vivienda, sino el entorno y la comunidad en la que se desenvolverá.
El reto está en ser lo suficientemente creativos para cumplir este objetivo sin afectar el derecho de los trabajadores, consagrado en la ley a ejercer un préstamo en el momento que quieran y en el lugar que lo deseen.
Como se diría coloquialmente, debemos ser capaces de cambiar la llanta con el coche andando.
Nos cuestionamos qué atributos de calidad debían existir en las unidades habitacionales para efectivamente incidir en la calidad de vida de sus habitantes.
Si hablamos de un entorno próspero, es indispensable asegurar que cuenten con escuelas y servicios de salud cercanos, en un rango no mayor a 2 kilómetros; que exista servicio de transporte, comercio y áreas recreativas, así como fuentes de empleo cercanas.
Vivienda de calidad tiene que ver con adecuadas vialidades para vehículos y principalmente para personas; alumbrado público; un mejor aprovechamiento de la tierra mediante mayores densidades; que el espacio privado sea suficiente, y que esté equipado con tecnologías para el ahorro de agua y energía, así como acceso a Internet.
Si queremos comunidades solidarias y responsables debemos proveerles de centros comunitarios y espacios deportivos, darles herramientas para que puedan organizarse, paguen el mantenimiento y el impuesto Predial de una manera ágil y sencilla.
Esto puede considerarse como una primera aproximación al modelo de vida que queremos para nuestros acreditados. Debemos mantener una revisión continua del mismo para asegurar que efectivamente ofrezca una mejor calidad de vida.
El Infonavit ha mantenido una postura de respeto al libre mercado, incidiendo de manera puntual en la generación de políticas de construcción mediante incentivos y requisitos de originación.
Las viviendas que cumplen con los criterios de sustentabilidad que he comentado líneas arriba tienen preferencia en la asignación de recursos para el ejercicio de los créditos. Propiciaremos que los futuros acreditados conozcan e identifiquen estos atributos para que hagan una mejor selección de su vivienda.
Existen aspectos relacionados con la calidad de vida en los que el Instituto no tiene incidencia directa, pero por el peso de su actividad puede influir en la creación de políticas públicas y de desarrollo urbano, así como fomentar programas sociales que generen mejores comunidades.
Debemos estrechar la colaboración con esos agentes públicos y privados que puedan contribuir a que esto se haga realidad.
*Director General de Infonavit.












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