Los mercados financieros a la apertura del 2012

CREDITO: 
Sonsoles Castillo

Muchos de los elementos que caracterizaron a los mercados financieros en los últimos meses del 2011 seguirán presentes en este año. Se apuntan aquellos que, al menos en el primer semestre del año, marcarán el entorno financiero global.

Primero, elevada incertidumbre. El 2012 arranca marcado por la crisis de deuda europea que se extendió de forma virulenta a muchos países europeos en la segunda mitad del 2011 y que llegó a poner en duda la continuidad del euro.

De la resolución de dicha crisis depende enormemente no sólo la economía europea, sino también la evolución del mundo. Se esperan avances graduales, Europa seguirá embarcada en un proceso de ajuste cuyos beneficios tardarán en materializarse y cuyos costos, e incluso riesgos, sí serán perceptibles a corto plazo.

En definitiva, en tanto que las citas más inmediatas de los jefes de Estado de la Unión Europea (31 de enero y 1-2 de marzo) no deparen sorpresas positivas, cabría esperar que las tensiones en los mercados de deuda soberana sigan presentes por un tiempo al igual que el cierre total o parcial de mercados para las emisiones privadas.

Es más, a corto plazo no podemos descartar que algún evento tal como las dificultades de los socios europeos para sancionar los acuerdos alcanzados, una ruptura de las negociaciones en la reestructuración de la deuda griega o dificultades para refinanciar fuertes vencimientos de la deuda de algún país periférico (Italia, por ejemplo), generen tensiones adicionales en los mercados.

Segundo, cuantiosas necesidades de financiamiento de los soberanos y de la banca. Este contexto de incertidumbre no es en modo alguno el más propicio para afrontar vencimientos de deuda.

Italia constituye un claro ejemplo, con un nivel de deuda pública de 120% y un déficit entorno de 2% en el 2012, ya que tiene que refinanciar cerca de 250,000 millones de euros sólo considerando vencimientos de bonos y déficit, muy concentrados en la primera parte del año. Su sistema financiero también afronta vencimientos de más de 30,000 millones por trimestre.

En España las necesidades de financiamiento del sector público, también considerando vencimientos de bonos, no superan los 100,000 millones de euros, mientras que el sector financiero tiene vencimientos por importe promedio trimestral en el primer semestre de unos 30,000 millones.

Los vencimientos del sector bancario constituyen una menor fuente de preocupación que hace unos meses, tras las subastas de liquidez a tres años anunciadas por el Banco Central Europeo. No obstante, los vencimientos soberanos preocupan a la espera de que de una vez por todas funcione el mecanismo de seguro del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera o de que los bancos utilicen la liquidez del BCE para comprar bonos, aunque ambas opciones podrían ser limitadas.

Tercero, abundante liquidez “oficial”. Las acciones adoptadas por los bancos centrales de los principales países desarrollados en el 2011 contribuyeron a que haya abundante liquidez en el sistema.

Por un lado, manteniendo las tasas de interés en niveles próximos a cero, incluso el BCE ha dejado la puerta abierta para que las tasas puedan bajar de ese suelo de 1% que se marcó en la anterior fase de la crisis.

Y por otro lado a través de medidas estrictamente de liquidez, ya sean unilaterales o coordinadas.

La Fed y el Banco de Inglaterra ya han implementado su segunda ronda de política monetaria cuantitativa, mientras que el BCE ha adoptado una aproximación más restrictiva apoyando la provisión ilimitada de liquidez al sistema bancario con colateral pero no de esa manera tan decidida, por el momento, a su proceso de compra de bonos soberanos.

En el 2012, la liquidez seguirá siendo un tema clave mientras no se produzca la reapertura de los mercados. De ahí que, si las condiciones lo requieren, no se puede descartar que el Banco de Inglaterra y la Fed vayan más allá e implementen la tercera ronda de liquidez ni que el BCE lo afronte con más decisión.

Cuarto, mercados que no funcionan y que dificultan que la liquidez “oficial” fluya a los agentes privados en Europa. Paradójicamente, frente al contexto de abundante provisión de liquidez por parte de los bancos, esto no se traduce en una mejora de la disponibilidad de esa liquidez para los agentes económicos. Sin duda, la resolución del problema de la deuda europea llevará tiempo.

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