La quimioterapia no es para todo tipo de cáncer
CREDITO: 
Maribel R. Coronel

Poco se sabe que hoy en día la tecnología médica permite delimitar los tipos de cáncer que sí requieren quimioterapia o radioterapia, y los que no. En efecto, resulta que no todos los tipos de cáncer necesitan de esas terapias agresivas con severos efectos secundarios para el paciente.

Del cáncer —que no es una sola enfermedad, pues hay más de 450 tipos distintos de cáncer— cada vez se va teniendo más información. No se conoce aún la causa, pero se sabe que su origen está en los genes. Entonces, el primer paso para atender a un paciente con cáncer es entender su expresión genética, y a partir de ello el médico determina un tratamiento específico para cada paciente. Ello ya es obligado para tratar el cáncer, al menos en los países desarrollados donde las terapias ya son personalizadas de acuerdo con la genética de cada paciente.

En México se ofrecen estas pruebas genéticas o moleculares que ayudan a delimitar la expresión genética del tipo de cáncer que tiene el paciente, pero están concentradas sobre todo en el sector privado, pagadas normalmente por las aseguradoras.

El problema es que el uso de dichas pruebas genéticas depende del médico oncólogo y es algo tan nuevo en medicina —salieron al mercado a partir del 2007— que muchas veces un oncólogo no actualizado no entiende o no capta la importancia de utilizar estas pruebas genéticas para evitar que su paciente reciba quimioterapia de manera innecesaria.

La empresa integradora Sohin, Soluciones Hospitalarias Integrales, que dirige Juana Ramírez, ofrece por ejemplo la prueba genética llamada MammaPrint para cáncer de mama. Y esta joven empresaria, que tiene un modelo innovador de productos y servicios para pacientes, nos cuenta que en siete años de operación ha sacado datos reveladores: más de la mitad de los casos de tumor cancerígeno en mama no requieren tratamiento con quimioterapia, sino sólo la cirugía con vigilancia posterior, y en estos pacientes es común que tras cinco años terminen libres de la enfermedad.

Esta prueba llamada MammaPrint es común aplicarla a pacientes atendidas en el sector privado en México, ya que 95% de las aseguradoras ISES la paga, e incluso algunas aseguradoras tienen programas de detección activa de pacientes. En el sector público existen otras pruebas genéticas pero su uso aún no es generalizado.

Este tipo de pruebas permite identificar otras enfermedades y otros tipos de cáncer, como cáncer de hueso, leucemia, tumores cerebrales, útero, endometrio, tiroides, para cáncer colorrectal, ovarios, pelvis, renal, estómago, páncreas y cáncer de piel.

Son pruebas hechas en Estados Unidos (EU). La muestra más adecuada del paciente es seleccionada en un laboratorio y enviada a EU para procesarla. Los resultados son enviados a la empresa mediante correos encriptados para entregarlos al médico.

Aparte, hoy en día las pruebas genéticas están ligadas a muchos medicamentos de última generación para que el tratamiento sea acertado y el paciente tenga un mejor resultado. De esa forma el médico puede verificar si el paciente tiene mutado un gen específico para saber si el medicamento le va a servir, porque de lo contrario simplemente se puede intoxicar al paciente y se tira el dinero a la basura porque no habrá resultados con el tratamiento.

¿Y el registro nacional de cáncer?

Ya que hablamos de cáncer, hay que recordar que sigue pendiente el registro nacional de cáncer porque, por increíble que parezca, en México no tenemos un registro que dé claridad sobre cuántos pacientes hay, cuántos tipos de cáncer se presentan entre los mexicanos, cuáles son más comunes en hombres y en mujeres, cuáles son las causas comunes. Y eso que fue objetivo dentro del Programa Sectorial de Salud inserto dentro del Plan Nacional de Desarrollo para el presente sexenio.

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