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los santos y sus fanáticos despertaron el lunes con un sueño hecho realidad.
El equipo perdedor que se hacía querer finalmente se había consagrado como campeón del Super Bowl por primera vez en sus 43 años de historia tras ganarle el domingo 31-17 a Indianápolis en Miami.
“Nuestra victoria fue la culminación de cuatro años de duro trabajo, por encima de muchas adversidades, altibajos y sobre todo representando a una ciudad que ha tenido que pasar por tantas cosas”, resaltó Brees.
“Durante todo este tiempo, siempre me preguntaban si cargábamos una responsabilidad o si teníamos una presión adicional. Si uno sentía que se cargaba el peso de la ciudad en sus hombros. Yo siempre contestaba que ‘para nada’. Nuestra ciudad, nuestra gente, nos dieron la fuerza y eso se lo debemos. Eso marcó la diferencia. No hay mejor afición que la de la ciudad de Nueva Orleans. Esto es un honor’’, añadió.
Mientras Brees hablaba, el entrenador Sean Payton lo observaba. “No te puedes aburrir con este momento. Lo abracé varias veces. No hay nada que se le compare”, dijo Payton en su participación.
Payton dijo que se llevó el trofeo a su habitación para dormir con él.
“Considerando el vínculo entre los Saints y la ciudad de Nueva Orleans fue algo más que un partido y mucho más que un equipo de futbol americano”.
Festejan en Nueva Orleans
Los aficionados todavía frenéticos por el tremendo triunfo de Nueva Orleans en el Super Bowl saludaron el lunes a su equipo con la repetida exclamación, aunque ya ronca, de la expresión “Who Dat!” cuando regresó a su ciudad como campeón de la NFL.
En un aeropuerto de la periferia, miles de seguidores formaron una valla de negro y oro, para ovacionar a su equipo por la victoria del domingo sobre Indianápolis.
“Los Santos mantuvieron viva la esperanza en esta ciudad de que están por llegar días mejores”, manifestó la funcionaria judicial Shannon Sims, de 45 años, mientras esperaba al equipo junto con otros aficionados que gritaban “¡Who Dat!”. Esta frase es una versión local de “quién es ése” con un dejo de reproche para insinuar “¿quién se atreve?” a dudar de la entereza de la ciudad y, por supuesto, de su equipo.
Miles de personas compraron el diario local Times-Picayune, que tituló “AMEN” con grandes letras en su portada.
“Después de 43 años, nuestras oraciones fueron escuchadas”, subtituló el rotativo local.
Agencias






