Hace 11 días, el 12 de enero por la tarde, me encontraba en la redacción de El Economista con una meta clara: avanzar en mis pendientes del día y NO tuitear. No es que Twitter me distraiga en términos de tiempo, pero me lleva intelectualmente a muchos debates irresistibles, ese día necesitaba concentración total en la chamba.

Y pasó Haití.

Un terremoto de 7.2 grados había puesto a Puerto Príncipe de rodillas y no se necesitaba ser una mente brillante para intuir lo que un desastre de ese calibre haría en un país en eterna construcción y destrucción.

Entré a Twitter.

La información en medios en Internet era lenta y Twitter suele ser fuente rápida y efectiva. Haití era en efecto el tema y en mi Time Line el aire estaba entristecido: todos recordábamos el 85 y el mismo sentimiento de impotencia y desolación había regresado.

Llamé a la embajada de Haití en México, pregunté si recibirían ayuda. Puse la dirección de la sede diplomática, un teléfono y el Hashtag #mexicoconhaiti

Escribió Yuriria Sierra en Excelsior,

"#mexicoconhaiti fue el primer foro de discusión en Twitter que nació en México, creado por @sopecontodo. Ahí se comenzaron a organizar. Se difundían datos que los portales de los diarios aún no publicaban; la magnitud del sismo, el epicentro, todo lo que venía de medios internacionales y que aquí normalmente leemos o escuchamos cuando ya pasó por las agencias informativas. Se supo dónde contactar con la embajada de Haití en nuestro país. Todo eso fue posible a las pocas horas de ocurrido el terremoto".

Confieso no estar seguro de lo primero. Pero de lo segundo no me queda duda: los mexicanos en Twitter y en las calles se organizaron, donaron y chambearon para dar a Haití en proporción similar a lo que nosotros recibimos en 1985.

Datos revelados por la Cruz Roja Mexicana nos hablan de 3 mil toneladas de ayuda y 12 mil voluntarios recibiendo, empacando y enviando.

Haití reveló una ciudadanía que se moviliza rápida y con una voluntad solidaria que pocos esperamos ver.

Haití reveló también un gobierno ausente, burdo e incapaz de comunicar.

Como en 1985, los ciudadanos en México rebasaron a su gobierno en intenciones y efectividad.

¿En qué se equivocaron Felipe Calderón y la Secretaría de Relaciones Exteriores? Nombro tres ejemplos claros:

1. Protección: tuvieron que pasar casi 10 días para conocer que en Haití se encontraban 131 mexicanos y al día de hoy hay 47 'desaparecidos' de los que aún no tenemos noticias.

2. Comunicación: Tuvieron también que pasar más de 10 días para que el Presidente saliera a decir que la búsqueda de estos paisanos es prioridad en Haití. Un discurso indispensable desde el día 1 de la tragedia. Apenas ayer, y después de 12 mil chilangos, Patricia Espinosa acudió a la sede de la Embajada de Haití en México (como dirían en Twitter... #FAIL).

3. Decencia: @marcelajim es una mexicana que desde Twitter contactó a comunicadores para tratar de tener noticias sobre el destino de su esposo, desaparecido en Haití; ello, porque en la SRE no le contestaban ni el teléfono. Fue sólo cuando estos comunicadores sacaron a la luz su historia que la SRE abordó el caso. Marcela se enteró que su esposo había muerto gracias a una entrevista de Carlos Loret de Mola al embajador de México en Haití, Everardo Suárez. A Nadie en la SRE se le ocurrió avisarle antes.

Lo dicho, como en 1985, 25 años después Haití reveló un gobierno tieso e indolente; y una ciudadanía activa y solidaria.

:: Twitter: @sopecontodo

Falsedad de declaraciones

Comulgo más con la idea de Rivapalacio (http://www.elpais.com/articulo/internacional/Mexico/grito/Haiti/elpepuint/20100120elpepuint_5/Tes) al respecto de que los mexicanos somos mucho más feos de lo que ciertas conductas quisieran expresar acerca de nosotros.

Pero concedo el beneficio de la duda. Quizás hay ocasiones en que la gruesa costra de apatía e incompasión con la que nos hemos forrado históricamente se agrieta para mostrar que por dentro tenemos la materia prima de las grandes naciones: la solidaridad.

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