Bicentenario en casa

Ya llegó a casa la reproducción de la bandera de México en tela, que nos envió el mismísimo Ejecutivo Federal, junto con cuatro de las 17 estrofas del Himno Nacional. Ahora sí, no hay pretextos para vestir mi hogar de mexicano en este septiembre bicentenario.
Este paquete, entregado puntualmente al arranque del mes patrio por el Servicio Postal Mexicano (SPM), llegó unas semanas después del libro de historia sobre el Bicentenario que también nos envió aparte el Gobierno del Distrito Federal.
No han faltado los malosos que ven en estas acciones una oportunidad política para sumar simpatías, para mí es un detalle –costoso, supongo, si pensamos que somos 110 millones de mexicanos- pero un detalle al fin que se derrama en toda la población.
Porque lo cierto es que, en lo que va del año, gobiernos locales como el del Distrito Federal, han entregado a sus visitantes distinguidos y directivos públicos, réplicas miniatura del monumento a la Revolución y libros finamente empastados sobre la historia de México titulados “Centenario 1910 México”, con hermosos y finos detalles que obviamente no llegan ni han llegado al mexicano de a pie… como uno.

Comisión Nacional de Libros de Texto
Y hablando de libros, acabo de recibir el que otorga la SEP a los niños de primero de primaria, el correspondiente a español. Tras más de 30 años de haber utilizado uno para mi instrucción puedo decir tres cosas: el papel que utilizan para la impresión es mucho más fino; la portada es alusiva al Bicentenario y la contraportada trae el distintivo de la Comisión Nacional de Libros de Texto y el explícito “50 aniversario”. Ansío recibir el libro oficial de historia, que en mis tiempos correspondía a “ciencias sociales”. El gobierno mexicano gastó tan solo en la edición del paquete de libros para cuatro grados unos 602.175 millones de pesos, al editar 86 millones 25,100 textos que se entregaron a más de 12 millones de alumnos.
Uno de ellos, el de Español 2010 que llegó a mi casa, está ya forrado y entregado.

Bicentenario sano
Hace justo un año, en septiembre del 2009, la empresa farmacéutica que opera en Estados Unidos, Walgreens, vendía las pruebas rápidas para detectar la influenza AH1N1. Al paso de 15 minutos, si el resultado era positivo, se vendía el medicamento controlado Tamiflu para contrarrestarla.
Un año después, justo a los 12 meses, el IMSS pone a disposición de sus derechohabientes la prueba rápida y obviamente gratis, para detectar la influenza, claro, siempre que el paciente presente alguno de los síntomas típicos: gripa, tos, fiebres incontrolables y dolor estomacal. En fin, más vale tarde que nunca.
Esta reportera se despide para hacer sus notas sobre finanzas públicas, IVA y la excepcional recaída de la economía estadounidense.
Ym2396@gmail.com

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