Gracias Gabriel García Márquez
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Abr 19, 2014 |
10:07
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A la cuenta de tres
Yolanda Morales
Reportera de Finanzas Globales de El Economista
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El 17 de abril perdí a uno de mis grandes proyectos de entrevista, esos que uno sueña desde que estudia la carrera. Claro está que se me escurría de entre las manos conforme más me adentraba en el periodismo financiero.

Pero nunca dejé de soñar con sentarme a un lado de Gabriel García Márquez y encender mi grabadora. De hecho, lo más cerca que estuve, fue cuando un familiar, Rafael Ruiz García, me ofreció pasarme el contacto para solicitarla, el 6 de marzo pasado, una vez que posteó la foto que se tomó con él, tras entrevistarle él mismo.

Mi mamá me hablaba de él, desde que yo era niña. Cuando me describía su propio Macondo, el que ella veía en cada una de las calles de su pueblo, Huauchinango, en Puebla. En eso consistió la maestría de García Márquez, en su facilidad para hacer que mi madre, o yo misma, o más adelante mis hijas, se adueñen de sus narraciones hasta hacerlas propias.

Yo sueño y resueño con su Amor en los tiempos del Cólera, que hace años, convertí en mío. Muchas de las frases de mi eterno compañero de viaje, cuando vuelo sola, se me han quedado y a veces, me llegan a la cabeza cuando algo me pasa.

“… la memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a este artificio logramos sobrellevar el pasado…”

“…la única enfermedad que alguna vez tuviste fue cólera.
-No mamá. Confundiste el cólera con el amor.”

“…El problema del matrimonio es que se acaba todas las noches después de hacer el amor, y hay que volver a reconstruirlo todas las mañanas antes del desayuno…”

“cuando uno se muere, deberían enterrarlo con todas sus cosas…”

Y la que se ha vuelto como mi mantra desde que soy mamá:

“…y descubrí para mi alegría que es la vida y no la muerte, la que no tiene límites”

De mis apuntes
Encima de todo, fue periodista y anoche, que veíamos en familia una de las muchas cápsulas que le referencian, mis papás me miraron con ternura cuando leían una de sus frases, que pronunció al recibir su Nóbel de Literatura: “el periodismo es el mejor oficio del mundo”.

No sé si entendieron en ese momento lo que me empuja a salir a hacer una entrevista, a las tantas de tarde en un día de descanso, o armar mis maletas para realizar una cobertura en pleno cumpleaños de una de mis niñas.

>Ahora entiendo que desde que mi madre lo metió en mi cabeza con los relatos de su libro favorito, me estaba sembrando sin saber, y para mi fortuna, la semilla de mi oficio.

Un gran GRACIAS que llegue hasta el cielo por dejarme sus palabras para referenciárselas a mis hijas… por el libro - Biblia de mi madre, sus Cien años de Soledad, que me heredará algún día cuando logre arrancarlo de su mesa de noche…

Y por dejarle una flor a mi amiga Jessika Becerra, quien ha sido tan generosa de compartirla con todos sus ciberamigos. Gracias Gabriel García Márquez, por ser eterno.

1 Comentarios
Comentarios
Anónimo
Agregado:
21 Abr 2014 |
09:27 AM

YOLANDA, unas bellas y sentidas reflexiones acerca de lo que un buen autor representa en nuestra vida, cuando sus palabras las hacemos propias. Yo he disfrutado mucho las columnas que por algún tiempo escribiò en El El Espectador de Bogotá. Relatos amenos para leerlos en unos pocos minutos.
Por todo lo que he visto quizá México sintiò más su muerte porque echó demasiadas raíces en la naciòn azteca.
Muy bien YOLANDA que tengas ese afecto por el Nobel de Literatura 1982 y que simpre lo tengas como "compañero" en tus largos vuelos cuando te escapas de México para escuchar a los que mandan en el mundo de la economía y las finanzas.
En medio de todo la mejor riqueza no está en acumular billetes sino en saborear las buenas lecturas y compartir siempre inolvidables momentos con los que se quiere y aprecia.

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