Remanente histórico de Banco de México, tres años apuntalando finanzas públicas
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Abr 3, 2017 |
20:35
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A la cuenta de tres
Yolanda Morales
Reportera de Finanzas Globales de El Economista
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El Banco de México registró una utilidad de su ejercicio fiscal 2016, por 535,311 millones de pesos. Con ello se anotó tres hechos sin precedentes: la cifra histórica, equivalente a 2.1 puntos del PIB, resultado de la gestión de activos en dólares favorecida por la depreciación cambiaria anual. El hecho de ser el tercer año consecutivo que se logra un balance positivo en el estado financiero del instituto central mexicano, lo que jamás había sucedido desde que inició su vida autónoma. Y la indirecta contribución, permitida por Ley, a la estabilización de las finanzas públicas.

Me explico. Conforme lo dicta la Ley del Banco de México, el instituto central tiene la obligación de entregar un remanente de operación a la Secretaría de Hacienda cuando registre una utilidad, esto una vez que la Junta de Gobierno determine qué proporción debe emplear para la reconstitución de reservas.

Resultado de la depreciación cambiaria acumulada de 64% desde 2014, estimada por el Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero, el banco central ha conseguido utilidades anuales consecutivas, desde ese mismo año, el 2014.

Solo en el 2016, generó una utilidad de 535,311 millones de pesos. Apenas la semana pasada, la Junta de Gobierno del Banco de México informó que decidió destinar 207,081 millones de pesos, esto es el 37% de la utilidad total, para incrementar la reserva de revaluación de activos, es decir, los ahorros del banco central.
Y otros 6,576 millones para incrementar su reserva de capital.

El resto, 321,653 millones de pesos, equivalentes a 1.5% del PIB, es el llamado “remanente de operación” que conforme a la Ley del instituto, debe trasladar a la Secretaría de Hacienda.
Y aquí viene el destino de estos recursos extraordinarios no recurrentes.

Para estabilizar finanzas públicas
Ahora quiero recordarles, algo de lo que hablamos en este espacio en noviembre pasado, cuando el Fondo Monetario Internacional (FMI) presentó sus conclusiones a la revisión anual para México conforme al artículo IV.

Entre muchas de las recomendaciones a México para limitar las vulnerabilidades en el contexto de incertidumbre, el organismo enfatizó la conveniencia de utilizar la totalidad del remanente de operación transferido por el banco central al gobierno federal, para el pago de la deuda.

Esto, porque de acuerdo con el artículo 19 bis de la Ley de Responsabilidad Fiscal, el gobierno deberá utilizar “al menos” el 70% de los recursos transferidos por Banxico en el remanente de operación al pago de la deuda, la reducción de los Requerimientos financieros del Sector público y el resto, tendrá que irse al fondo de estabilidad petrolera o bien a la combinación de ambos.

De hecho, el Director de Moody´s Analytics para América Latina, Alfredo Coutiño, estimó que de aplicarse tal cual el remanente transferido al pago de la deuda, como recomienda el FMI, el déficit público quedaría en 1% del PIB.

La Secretaría de Hacienda respondió desde noviembre al FMI, que para seguir su recomendación tendrían que cambiar la Ley. Lo que significa que este año, el del remanente histórico, que coincidentemente es el previo a las elecciones presidenciales, no se utilizará la totalidad del flujo extraordinario, para conseguir una mayor estabilización de la deuda. (Esto, lo digo yo)

Depreciación, la moneda de dos caras
De acuerdo con el Director de Estrategia de Mercados en Finamex, Casa de Bolsa, Guillermo Aboumrad, la depreciación del peso mexicano tiene un impacto similar al resultado de la operación de Banxico, pero en sentido contrario, sobre los saldos históricos de los Requerimientos Financieros  (SHRFSP) del sector público.

Es decir, la deuda denominada en moneda extranjera. Los SHRFSP equivalen ahora a 3,429,246.8 millones de pesos, o 177,000 millones de dólares, un 17.9% del PIB, y el saldo de la reserva se encuentra en 175,015 millones de dólares, lo que significa que ambos saldos son muy similares por el impacto de la depreciación cambiaría.

Mientras el remanente de operación una vez que se entrega a la Secretaría de Hacienda es un flujo y se considera un ingreso no recurrente, el incremento en los SHRFSP, por la re expresión del saldo de la deuda externa en pesos, aumenta el saldo. Lo que podría dar la falsa sensación de que hay un ingreso extra con el que se pudieran acomodar algunos gastos adicionales”, detalla el estratega de Finamex.

La recomendación implícita del FMI, desde su perspectiva “es no caer en tentaciones de gastar más cuando se recibe el remonten de operación de Banxico, ya que se requiere en su totalidad para apenas compensar el incremento en el saldo de la deuda y mantener así la disciplina fiscal”.

¿Habrá un cuarto traspaso de remanente?
Esta es la pregunta de los 64,000… como decía un antiguo programa de concursos. Porque, el año pasado, la depreciación del peso que favoreció la utilidad de Banxico, fue de 19.4% anual. Esto fue favorecido por los históricos a los que llegó la cotización, cuando alcanzó hasta 22 pesos por dólar, impulsada por los resultados electorales a la presidencia de Estados Unidos.

No obstante, en el primer trimestre del 2017, el peso mexicano tuvo su mayor ganancia trimestral en al menos 15 años, cerrando el periodo como la divisa emergente más apreciada del mercado, al cotizar alrededor de 18.72 pesos por unidad.

Lo que significa de acuerdo con Guillermo Aboumrad, que este año tendría que cerrar el dólar por arriba de los 21.60 pesos, para anticipar una utilidad en la operación del instituto central.

Cierto. El Banco de México enfatizó en su anuncio monetario de la semana pasada que pese a la “significativa apreciación de la moneda nacional frente al dólar (…) prevalece incertidumbre en el entorno externo”.

Así que no se puede asegurar, ni descartar que se alcance un resultado favorable para la formación de la utilidad del banco central, que permita apuntalar de nuevo a las finanzas públicas. En cuyo caso, habría de nuevo un impacto negativo en la reexpresión de la deuda externa en pesos.

La moneda queda en el aire… pero por tratarse de la depreciación cambiaria, se trata de una moneda de dos caras.

De mis apuntes
Hay aún mucho por comentar. ¿Ya le echaron un vistazo al Informe anual del Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero? Hagamos la cita para revisarlo juntos.
Mientras, los invito a seguir conversando en mi cuenta de twitter @morales_yoly

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