Semana Nacional de Ciencia y Tecnología, qué oso

Hace tiempo que la Tabla Periódica de los elementos no me conmovía tanto como hoy. He de estar sensible porque una bobina, un imán, un diodo, un capacitor y el cable con el que estaban conectados estos componentes electrónicos también me conmovieron.

Ok. Si ya llamé tu atención debo decir que en realidad lo que me conmovió no fueron los símbolos atómicos ordenados por Mendeleyev de acuerdo a sus propiedades químicas, sino los dos chamacos de 17 años que me presentaron el juego de lotería que inventaron para ayudar a comprender la tabla periódica.

Estaban tan nerviosos que, a veces, basados en una presentación memorizada, me hablaban en plural.

Zureima y César estudian en un bachillerato tecnológico de Tlaxcala y no hicieron su proyecto para una clase sino para un taller de ciencias que toman en la escuela pero fuera del programa académico. La idea se les ocurrió a ellos, ya la patentaron e hicieron un estudio de mercado con 200 alumnos cuyas sugerencias ya incorporaron al juego que están presentando en la ExpoCiencias Nacional 2011, que fue inaugurada en el World Trade Center hace unas horas.

También conocí a José Alfonso, un chamaco que proponía hacer un sistema de boyas para obtener energía eléctrica.

Con su saco y su corbata, tras una tina en la que simulaba oleaje y donde tenía una boyita, dominaba la teoría. Me explicó cómo es que un imán al moverse en el interior de una bobina (él le daba un nombre más técnico que no recuerdo), podía generar un flujo de electrones, mismo que, para generar un voltaje más o menos uniforme, llegaba a un diodo y después a un capacitor (cuyo funcionamiento también me explicó).

Ramón, de 14 años, me mareó con su sabiduría sobre las placas tectónicas. En especial cuando ante su pregunta de “¿usted sabe por qué son doce?” tuve que admitir mi ignorancia.

Pero quizá mis favoritos fueron Omar Paúl, Luis Enrique y Allan Eduardo, tres niños de 12 años con una exposición sobre el Sida, quienes, cuando les pregunté de qué escuela venían me dijeron el nombre de su escuela en Culiacán, Sinaloa, pero me aclararon que su trabajo no lo habían hecho para la escuela sino que “hubo un congreso de parasitología allá en Culiacán y quisimos participar”. Quisieron participar… Mis vidas (perdón, no lo pude evitar).

QUÉ SEMANITA, SEMANITITITA

Minutos antes de mi breve tour por la ExpoCiencias, en el mismo WTC, estuve en la inauguración de la Semana Nacional de Ciencia y Tecnología donde Enrique Villa Rivera, titular del Concayt, y Lorenza Martínez, subsecretaria de Industria y Comercio, habían dirigido sus discursos sobre todo a algunos de esos jóvenes que participaban o visitaban la ExpoCiencias.

Ahí no me conmoví. Al contrario. Me enojé.

No por el discurso de Villa Rivera. Él avisó que diría muchos lugares comunes sobre la importancia de la ciencia y la tecnología pero que es necesario repetirlos, y eso fue lo que hizo.

Queda la duda de cuáles, además de ExpoCiencias, que dura tres días, son las demás actividades de esta Semana Nacional.

Villa Rivera dijo que “desde el lunes pasado se realizan actividades de divulgación científica y tecnológica en todo el país con el apoyo de los Consejos Estatales de Ciencia y Tecnología” (cito del boletín que manda Conacyt).

Sin embargo, en la página de la Semana Nacional sólo se menciona el programa de actividades de la Universidad Tecnológica de Tula-Tepeji. Parece que hay un problema en lo que se entiende por “Semana” y por “Nacional”, o tal vez sólo hay fallas en la recopilación de los datos y la comunicación de la información.

Por cierto, el límite del “lunes pasado” deja fuera la Semana de la Ciencia y la Innovación que se llevó a cabo la semana pasada en el DF.

Pero fue Lorenza Martínez la que resultó, digamos, incómoda.

ELLOS TIENEN EL POTENCIAL

Estaba planeado que en representación del presidente Felipe Calderón fuera Alonso Lujambio, secretario de Educación Pública, la Dra. Martínez, subsecretaria de Industria y Comercio, iría representando al secretario de Economía, Bruno Ferrari; pero, ante la ausencia de Lujambio, acabó representando al Presidente.

Apenas ayer, Arturo Menchaca, presidente de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), advertía la gravedad de que Ciencia y Tecnología no tengan ya presencia en secretaría alguna, salieron de Educación Pública y si bien en apariencia pasaron a Economía, esta secretaría no creó una subsecretaría en estas materias. Así que fue la subsecretaría de Industria y Comercio la que inauguró la Semana Nacional de Ciencia y Tecnología.

Y si Villa Rivera dijo lugares comunes, la Dra. Martínez dijo imprecisiones o francas mentiras.

Como que el gobierno federal está muy interesado en impulsar la ciencia y la tecnología y ha diseñado políticas que “vinculan a los diferentes sectores que intervienen en el sistema de ciencia, tecnología e innovación, para que los beneficios de la ciencia se traduzcan en mejoras económicas para el país” (cito del boletín que manda Conacyt).

Más allá de que su solitaria presencia es prueba del desinterés que el gobierno federal por estos temas, baste un ejemplo para mostrar lo inexacto de las palabras de la Dra. Martínez:

Según la Ley de Ciencia y Tecnología, promulgada en 2002, el órgano encargado de definir la política de Estado en estas materias es el Consejo General de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico, el cual debe reunirse dos veces al año. Sin embargo en el sexenio de Vicente Fox (2000 a 2006) sólo se reunió tres veces y en el de Calderón, hasta el momento de escribir este texto, se ha reunido UNA vez (cito las Recomendaciones para el futuro presidente de México que presentó recientemente la AMC).

“En México existen las condiciones para desempeñarse en este campo”, dijo tras citar ejemplos (un tanto vergonzosos dado el contexto y la escasez de los mismos) de manufacturas que hacen compañías de alta tecnología en México, por lo “bien calificado de nuestro capital humano y no por lo barato de la mano de obra”.

En lo único que no mintió ni fue imprecisa fue cuando les dijo a los jóvenes presentes que ellos tenían el potencial para ser científicos e ingenieros. Lástima que no agregó que, por el momento, es lo único que tienen.

César, Zureima, José Alfonso, Ramón, Omar Paúl, Luis Enrique, Allan Eduardo y los que conoció el reportero Julio Sánchez Onofre me dejaron claro el panorama: van solos, sus proyectos los hicieron fuera de la escuela, sus asesores fueron familiares y amigos y profesores (pero no como parte de un programa o una política educativa), llegaron a los concursos y las exposiciones locales (bien los organizadores de las mismas) y ahora están en la ExpoCiencias Nacional, en un concurso en el que, por seguir con los lugares comunes, ya ganaron por el mero hecho de participar.

tercermundo

la ciencia y la tecnologia son la diferencia entre primer mundo y tercer mundo , el que invierte en ciencia y tecnologia deja de ser bananero

Lugares comunes

Lugares comunes son también los dichos de esta nota. Yo soy becario CONACYT y gracias a la política de mi país es que estoy por graduarme de doctorado de una de las instituciones mas pretigiadas del mundo. Veo con gusto que las empresas mexicanas estan abriendo programas de investigación y desarrollo, beneficiandose de los incentivos empresariales CONACYT. Cierto, hay muchas deficiencias, pero sentarse a quejarse y culpar de todo al gobierno es retrógrada. Ahí tenemos al rector de la UNAM, el sr. Narro, quien parece creer que estar quejándose todo el tiempo exigiendo mas dinero del gobierno tiene algún componente heróico-social. ¿Cuales son los esfuerzoas de la ciudadanía, y del señor Narro en particular, para hacer un uso mas eficiente de los limitados recursos económicos con los que cuenta el estado mexicano? El oso del señor Lino, es citar como innovaciones lo que son también lugares comunes en proyectos "científicos" como una lotería o lo que llama "propuesta" para generar energía, que dicho sea de paso lleva años en el mercado. La sociedad tiene que demostrar mas competitividad; solo entonces comenzará a levantarse el desarrollo científico y tecnológico del país.

Sí es nacional

Los Consejos estatales de Ciencia y Tecnología hacen un gran esfuerzo en esta Semana Nacional de Ciencia y Tecnología. Gran número de instituciones de investigación y de educación participan con una diversidad de actividades cuyo fin primordial es acercar la ciencia y la tecnología a los estudiantes, principalmente, para fomentar en ellos el interés en estos temas.

Los Centros Públicos de Investigación Conacyt realizan diversas actividades en torno a esta semana (y estamos en 42 ciudades de 24 estados).

En Xalapa hubo eventos importantes la semana pasada respecto a este evento, al igual que en San Luis Potosí y en otras ciudades.

En Mérida, por ejemplo, el Consejo Estatal de Ciencia, Innovación y Tecnología de Yucatán, además, realiza una enorme Feria de Ciencia en la que participan más de 30 instituciones. Hoy mismo estamos en el tercer día de Feria y mañana termina, y se desfasa de la Semana Nacional de Ciencia y Tecnología (donde hay actividades al interior del estado y en muchas instituciones de investigación), justamente porque todavía no descubrimos la ubicuidad.

Esta Feria concluye mañana viernes 28 y es parte de la Semana Nacional de Ciencia y Tecnología del Conacyt. Valdría la pena darse una vuelta para darse cuenta del impacto que esta Semana Nacional tiene, pero para eso hay que salir del DF.

Saludos
GHM
CICY
gabyherrera@cicy.mx

El Sabio

Es muy claro que los gringos son los que no nos dejan invertir en ciencia, nada le da más miedo a los gringos que un México altamente educado, con un sistema bancario fuerte y propio y con científicos vinculados a la economia. Eso fue precisamente lo que Lula hizo en Brasil, y Brasil despertó.

#HECHO

Es un hecho que al gobierno mexicano no le interesa invertir en ciencia, aún cuando está demostrado que genera altos niveles de retorno de inversión, la bronca es que es a largo plazo, no sé ve en la prensa y no hace tanto ruido. Lástima

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