México ante los destellos del 98

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Iván Pérez / El Economista

(Foto: AP)

Francia terminará de despedir a su generación dorada en Sudáfrica 2010. Los galos, que se coronaron en su casa en 1998 darán por concluida la participación de aquella plantilla que levantó la Copa en Saint Denis.

De aquel Mundial, todavía sobreviven dos jugadores en el ataque y que generalmente son habituales en las convocatorias de Raymond Domenech: Thierry Henry y David Trezeguet.

Henry, delantero del FC Barcelona, fue determinante en la clasificación de los galos para el Mundial. Gracias a la “Segunda Mano de Dios”, el conjunto europeo logró derrotar a Irlanda y clasificar al Mundial.

Aquella generación de Zindane, Barthez, Laurent Blanc, Didier Deschamps, Liliam Thuram, y compañía, ahora se dedican a puestos administrativos o en su defecto en el banquillo como entrenadores. Algunos más todavía se aferran a las canchas.

La Francia temible de finales del siglo XX dejó de serlo y ahora busca reencontrar un estilo triunfador de la mano de una nueva generación como Karim Benzema apodado como el nuevo Ronaldo, con un sector defensivo en el nivel competitivo más alto del planeta como lo es la Premier League y figuran William Gallas, Patricie Evra y alguno más en el Barcelona como lo es Eric Abidal.

Francia siempre será gigante por el apellido futbolístico que le engrosa su historia. Sudáfrica representará el adiós por completo de los vestigios que quedan de aquella generación dorada.

¿Hasta dónde alcanzará?

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