La influencia de la política en el deporte
De acuerdo con el presidente de la UCI, Zapatero fue fundamental para que la RFEC desistiera de la propuesta de sanción por un año al tricampeón del Tour de Francia, Alberto Contador.
Cristina Sánchez Reyes / El Economista
Feb 16, 2011 |
19:16
Foto: Reuters

Una frase sirvió más que cualquier argumento en su defensa. Al menos así lo insinuó Pat McQuaid, presidente de la Unión Ciclista Internacional (UCI), quien levantó la polémica al criticar la intervención del presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, en la exoneración a Alberto Contador de su acusación por dopaje.

De acuerdo con McQuiad, Zapatero fue fundamental para que la Real Federación Española de Ciclismo (RFEC) desistiera de la propuesta de sanción por un año al tricampeón del Tour de Francia.

“No hay ninguna razón jurídica para sancionar a Contador”, expresó el Mandatario la semana pasada, justo cuando la RFEC, analizaba el expediente del pinteño.

Pero ésta no es la primera vez que el poder político es acusado de intervenir en las decisiones que toman las entidades deportivas o para impulsar proyectos que les beneficiarán en los despachos.

Algunos proyectos han sido muy costosos como los pasados Juegos de Beijing estimados en más de 41,000 millones de dólares y otros más un desastre para el futuro, como en Grecia que tras gastar 11,000 millones de dólares la deuda los ahogó y tuvieron su crisis financiera que estalló hace un año.

RUSIA SE ABRE AL MUNDO

Uno de los casos más sonados es el del presidente ruso Vladimir Putin, quien ha sido pieza fundamental para que Rusia haya sido elegida para albergar varios eventos deportivos. La habilidad negociadora de Putin hizo que el COI se decantara por Sochi para los Juegos Olímpicos de Invierno 2014.

Además logró también negociar con la Fórmula 1 para obtener un Gran Premio que se disputará a partir del 2014 y finalmente fue una pieza clave para la elección de Rusia como sede del Mundial 2018, pese a sus problemas de infraestructura, al pronunciar un discurso en el 2007 en Guatemala para defender la candidatura.

BRASIL Y EL EFECTO LULA

Del mismo modo, Luiz Inácio Lula da Silva abogó ante el COI por Río de Janeiro con el fin de que le otorgarán la sede de los Juegos Olímpicos del 2016. Por su parte, Barack Obama, presidente de Estados Unidos, intentó aprovechar su popularidad y viajó a Zúrich para apoyar a Chicago en su candidatura rumbo a Juegos Olímpicos el día de la elección de la sede.

Otro ejemplo es el caso del presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, quien ordenó no entregar ninguna prima económica a los jugadores galos, tras su eliminación del Mundial y anunció un proyecto de renovación del futbol del país.

En el 2008, previo al Mundial de futbol 2010, el director técnico de Sudáfrica, Alberto Parreira, tuvo que pedir públicamente al gobierno de ese país que los políticos dejaran de interferir en su trabajo.

Y es que el Ministro de deportes sudafricano había hecho la propuesta de hacer firmar a los 50 mejores jugadores un contrato de exclusividad de dos años con el gobierno, para que sólo jugaran partidos de preparación para el Mundial.

Pero esta interferencia de la política en el deporte no es exclusiva de las últimas décadas. Durante el Mundial de Italia 1934 se habló de que el dictador Benito Mussolini arregló todo para que su país lograra el título.

El Mandatario se encargó de reclutar a numerosos jugadores argentinos y uruguayos de élite con el pretexto de sus antepasados italianos y durante la justa Italia contó con extrañas ayudas arbitrales que aún hoy siguen generando polémica.

Caso muy similar al ocurrido en Berlín 1936, donde se dijo que el dictador Adolf Hitler había arreglado las pruebas para que los alemanes lograran más medallas y se comprobara su teoría de que la raza germana era superior al resto.

Sin duda, el poder que la política ha logrado tener en el deporte de competencia pone en duda la grandeza de equipos y figuras que, como Alberto Contador, seguirán adelante convertidas en leyendas siempre con la mancha de un apoyo del Estado.

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