Estadios, el problema de California con la NFL
Pablo Escobedo / El Economista
El lunes por la noche dejó en evidencia a la infraestructura deportiva de California. El Candlestick Park perdió en dos ocasiones el suministro eléctrico en un partido estelar, 49es contra Acereros, lo que aumenta la presión en la franquicia de tener un estadio acorde a los estándares actuales de la NFL.
El equipo de San Francisco ya tiene en la mira Santa Clara, ciudad en la cual avanzan sus planes de tener un nuevo inmueble. Goldman Sachs, Bank of America-Merrill Lynch y U.S. Bank concederán un préstamo de 850 millones de dólares a las autoridades de la ciudad para la construcción del campo, algo que será un tanque de oxígeno para la industria deportiva en el estado.
California, sin infraestructura
Si bien el estado al suroeste del país estadounidense tiene tres equipos de NFL, ninguno cuenta con un estadio moderno y acorde a lo que sucede en la costa este, por ejemplo. De los cinco estadios más viejos de la Liga, tres están en territorio californiano.
Los 49es de San Francisco ocupan el tercer estadio más antiguo desde su construcción en toda la Liga, sin embargo, a diferencia del Soldier Field de Chicago (el más viejo), no ha recibido grandes modificaciones en los años recientes. El Candlestick Park abrió sus puertas en 1960 y desde 1971 es casa de los 49es.
Por su parte, Raiders y Cargadores tampoco tienen un futuro promisorio en los estadios que ocupan. El O.co Coliseum, en donde los Raiders reciben sus juegos de local, inició operaciones en 1966. En dos ocasiones ha sido casa del conjunto del difunto Al Davis, primero de 1966 a 1981 y luego de 1995 a la actualidad. La diferencia entre el estadio de los Raiders y el de los 49es son 280 millones de dólares de inversión en su renovación este año, sin embargo, aún está lejos de los inmuebles más nuevos de la Liga.
En tanto, el Qualcomm Stadium -que tiene su origen en 1967- es otro estadio que no ha recibido una amplia renovación en los años recientes.
El futuro parece L.A
En Los Ángeles, Farmers Insurance Group of Companies puso 700 millones de dólares en la mesa por 30 años sobre los derechos del nombre del estadio en planeación en el centro de la ciudad. Esta acción fue realizada pensando en que en los próximos años una franquicia de NFL -en la mira Jaguares, Vikingos o Cargadores– se mude a la ciudad más popular del estado.







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