Capitalinos celebran triunfo del Tri olímpico
Notimex
Con sentimientos encontrados de alegría y preocupación, miles de personas vivieron en los restaurantes capitalinos la victoria de la selección mexicana de futbol 2-1 sobre su similar de Brasil, en la disputa por la medalla de oro de los Juegos Olímpicos Londres 2012.
Antes de que los comensales se acomodaran en sus respectivos lugares, el “Tri” olímpico se adelantó en el marcador a los 30 segundos de iniciar el partido con un gol del delantero del Santos Laguna, Oribe Peralta tras un error en la salida de la defensa brasileña.
Algunos comensales no habían llegado a los sitios donde habían reservado un lugar, cuando los dirigidos por Luis Fernando Tena se adelantaban en la pizarra en el mítico estadio de Wembley.
Con porras y algunos cánticos, los aficionados al balompié apoyaban desde la lejanía a los 11 deportistas mexicanos que jugaron de tú a tú contra las publicitadas figuras del cuadro sudamericano encabezado por el delantero Neymar da Silva.
Antes de que terminara el primer tiempo, algunos de los reunidos se comían las uñas o salían a fumarse un cigarro para apaciguar los nervios ante la presión que ofrecían los jugadores brasileños sobre los mexicanos.
Al medio tiempo los aficionados nacionales seguían soñando con la primera medalla de oro de la historia de México en el futbol olímpico y para calmar el paso de las manecillas del reloj se tomaban algunas cervezas o refrescos.
Durante el transcurso de la parte complementaria y ante el embate brasileño, la angustia y los nervios se apoderaron de los aficionados mexicanos, que gozaron al máximo cuando Peralta metió un cabezazo picado que batió la meta de Brasil para su segundo gol del día.
Como si fuera un guión hollywoodense, en los minutos finales del encuentro, el delantero del club Oporto de Portugal, el “Hulk”, acercó en la pizarra a los brasileños y el temor de que la historia de siempre se repitiera invadió a los comensales mexicanos.
Sin embargo, las emociones de los mexicanos descansaron cuando el brasileño Oscar erró por encima del travesaño su cabezazo en la agonía del partido, lo que concretó el oro para la selección mexicana de futbol.
El éxtasis llegó para los comensales cuando por el televisor observaron la ceremonia de premiación y la entrega de las 18 medallas áureas para los integrantes “Tri” olímpico y la entonación del Himno Nacional mexicano al unísono y algunos agarrándose inclusive de las manos.
De los distintos restaurantes, los aficionados partieron rumbo al Paseo de la Reforma donde está ubicado el Ángel de la Independencia, punto de reunión para festejar las escasas victorias deportivas de México.







