Faenas desperdiciadas y espontaneo en la México
Christian Hernández realizó dos faenas completas en toda la extensión, pero fueron tiradas por la borda en la suerte suprema y todo se resumió a sendos avisos en su lote.
Ago 26, 2012 |
23:30
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Él sabía que tenía que ir a por todas, la forma deplorable como saliera hace dos temporadas de la Plaza México así lo ameritaba y tenía que buscar el triunfo a toda costa.

Christian Hernández debía rencontrarse con el valor, la afición y un verdadero deseo de ser torero; fue por eso que realizó dos faenas completas en toda la extensión, pero que fueron tiradas por la borda en la suerte suprema y todo se resumió a sendos avisos en su lote.

Los novillos que le tocaron en suerte, ambos de excelente calidad, recorrido y bravura, fueron socios ideales para su toreo tanto en capote como muleta.

Los faroles, verónicas y el quite por chicuelinas en su primero además de las gaoneras a su segundo auguraban algo grande. Toreó en redondo con temple y trasmisión para rematar ya fuera con el pase de pecho o cambiados de mano para seguir por el lado natural al primero.

En su segundo superó cualquier miedo para iniciar con estatuarios y seguir en una faena lenta, templada y cargada de emoción.

Todo estaba escrito, el triunfo era para su espuerta y seguro la salida en hombros, entonces vino el pinchazo, luego otro, y otro, y otro más hasta eternizarse y escuchar un aviso en su primero y oír el bocinazo de nueva cuenta en su segundo.

Sus compañeros de cartel tuvieron hasta el clima en contra. Condición de novillos que no fue la esperada, el viento que seguido los descubría o simplemente estuvieron por debajo de sus enemigos.

César Ibelles evidenció falta de técnica con su primero que se terciaba y fue abucheado luego de matarlo.

En su segundo y luego de que se tirara Adrián Padilla de espontaneo pidiendo una oportunidad, realizó un quite por chicuelinas en el que fue prendido por el ejemplar de La Guadalupana y recibió un fuerte golpe en la cara, se deshizo de las asistencias y siguió por navarras, pero se perdió en la faena y luego de matar al segundo intento le aplaudieron.

El español Tulio Salguero no las tuvo todas consigo, su primero fue distraído e incierto y el segundo soso y avanto y sólo pudo mostrar parte de la técnica depurada y clásica que atesora. Al término de sus actuaciones escuchó palmas.

Padilla, quien fue triunfador en Arroyo, saltó el ruedo inmediatamente después que salió el quinto de la tarde, le pegó un farol de rodillas y al ponerse de pie levantó la mano solicitando una oportunidad.

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