El futbol mexicano no está preparado para abrir el armario
Según las cifras de la población de la comunidad LGBT, deben existir al menos 49 jugadores con preferencias distintas a las heterosexuales entre la Liga MX y Ascenso MX. ¿Por qué no podemos conocer el rostro de alguno de ellos?
Ivan Pérez / El Economista
Ago 21, 2013 |
19:35
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Esto ocurre en el futbol mexicano: jugadores que ofrecen departamentos a otros para hacer vida juntos y estadísticas que apuntan que al menos el 6% de los futbolistas profesionales son gay en nuestro país. La homosexualidad también está en la cancha y calza de tacos, una realidad evadida y que México, según detalla una investigación realizada por El Economista, todavía no está preparado para escuchar, saber y conocer el rostro de futbolistas con diferentes preferencias a las heterosexuales.

¿Por qué nadie lo ha confesado?... Temor al rechazo del gremio y la ofensa de los aficionados, distintas concepciones sociales en diferentes plazas del país, falta de integración de las autoridades de la Liga MX con un programa para la inclusión, son algunas de las dificultades.

La homosexualidad ha estado referida siempre, desde la cultura griega donde era concebida con naturalidad entre los hombres jóvenes y maduros; hasta los documentos que advierten que en México el principal problema de lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros (LGBT) es la discriminación.

Las estadísticas detallan que el año pasado hubieron al menos 86 asesinatos en contra de la comunidad LGBT en nuestro país, las peores cifras desde 1995 según un estudio de la Comisión Ciudadana Contra Crímenes de Odio por Homofobia (CCCCOH).

“El gremio (de jugadores) es un poco machista, cerrado en ese tema, nada diferente a lo que ocurre en la sociedad mexicana”, comenta el futbolista profesional Damián Ruso Zamogilny.

Los números en nuestro país detallan que al menos en México 6% de la población, según un estudio de la Cámara de Comercio Internacional de Gays y Lesbianas, tiene preferencias distintas a las heterosexuales. Si estas cifras las llevamos a la población de futbol (Liga MX y Ascenso MX) estamos hablando de que de los 825 jugadores registrados, al menos 49 son gays.

El futbol profesional ha sido uno de los deportes donde con dificultad se externa la homosexualidad y quienes lo han hecho, en algunos casos, han terminado en tragedia. Como el británico Justin Fashanu quien hizo pública su homosexualidad en 1990 y ocho años más tarde se suicidó. “Me he dado cuenta de que he sido declarado culpable por la gente. No quiero avergonzar más a mis amigos y familiares”, escribió en una carta póstuma.

En México, poco se sabe del tema. Si acaso que un portero internacional y extranjero que militaba en Toluca, en la década de los 90, ofreció a un delantero un departamento para irse a vivir juntos. Pero poco más, muchos rumores y secretos.

Miranda Salma, quien fuera jugador profesional en Pumas de la UNAM y ahora transexual, dice que en el futbol gay en nuestro país, “hay ciertos rezagos, se mira con recelo porque es un deporte machista”.

Actualmente en el futbol mexicano, específicamente en la Liga MX, no hay una política de inclusión para la comunidad LGBT. En otras naciones, como Inglaterra, forma parte de las campañas de bienestar social de la FA (Federación Inglesa, por su sigla en inglés), en las que la comunidad tiene participación en actos oficiales de la Premier League; éste es un proyecto a largo plazo que inició en el 2012 y tiene como fin el 2016. Lo mismo ocurre con programas en el futbol alemán y holandés.

Para Miguel Ángel Lara, presidente del Instituto de Altos Estudios sobre Deporte, Cultura y Sociedad (Indecus), el tema de dar a conocer a un futbolista gay pasa mucho por la urbanización de las ciudades.

“Probablemente si un jugador se declara gay en Sao Paulo, Buenos Aires, Santiago, Río de Janeiro o la ciudad de México tendría mejor aceptación porque están acotadas a la globalidad. Pero en otro tipo de ciudades con menor acceso a la globalidad hay más resistencia. ¿Te imaginas que un jugador diga que es gay en León o Guadalajara?, es imposible”, dice el director del instituto.

Es verdad. No es un tema sencillo. Por ejemplo, según la Asociación de Jugadores de Inglaterra hay al menos ocho jugadores gays identificados, pero las causas de ocultar su identidad es el miedo al rechazo.

Hay casos graves como la discriminación. Según el estudio Paris Foot Gay, 41% de los jugadores de la Ligue 1 de Francia confiesa opiniones hostiles a los futbolistas con preferencias sexuales gays y a 63% le sorprendería que un compañero fuera homosexual.

El director de Identidad Deportiva (empresa dedicada a la imagen del deporte), Eric Olavarrieta, asegura que una de las grandes dificultades de declarar la homosexualidad en la Liga MX es: “que puede tener como problemas los insultos, las hinchadas le pueden hacer la vida imposible y eso sin duda merma la integridad y la psicología del jugador”.

En algunos países, como en Alemania, hay clubes que han declarado 100% el apoyo a la comunidad LGBT. Como St. Pauli, que ostenta en todos sus partidos como local la bandera del arcoíris (símbolo gay); pero hay otros casos como Brighton & Hove Albion (Brighton es considerada la capital gay en Inglaterra), donde cada ocho días son sujeto de actos de discriminación; en datos del club, en 72% de sus partidos como local, los aficionados rivales expresan insultos homofóbicos.

En México, apenas dos estados de la República Mexicana garantizan el derecho de heredar y protección legal a las parejas del mismo sexo (DF y Coahuila).

“Es un tema de mentalidad que pasa por la doble moral de México y el conservadurismo del futbol mexicano que ha estado siempre presente”, dice Miguel Ángel Lara.

Este diario solicitó a la Liga MX una postura respecto del tema, la cual no fue respondida favorablemente. “Checo agendas y te informo”, detalló la respuesta vía correo electrónico de la jefatura de comunicación.

Iván Lara, subdelegado de la Selección de Diversidad Didesex, aseguró que han buscado tener contactos con la Federación Mexicana de Futbol. “Hemos tocado puertas, mandado cartas, pero están en su plan machista”, dice. En México hay al menos cuatro instituciones de la comunidad LGBT que tienen equipos de futbol, ellos son: Didesex, Tri Gay, Halcones y Lobos.

Miranda Salman comenta que el futbol profesional en México no está preparado en términos generales para saber si un jugador es gay o no. “Lo veo en perspectiva mundial, por ejemplo, Holanda sacó ya una campaña al respecto desde hace un año y nadie ha hecho pública su homosexualidad. Cuando yo entrenaba a Tri Gay se intentó tener acercamiento con la Federación, pero ellos están cerrados, negados”.

El Ruso Zamogilny, quien ha militado en equipos como Puebla o Tecos, reflexiona que le sería complicada la aceptación de un jugador que se declare homosexual. “Si bien tengo mentalidad abierta y acepto cualquier tipo de orientación sexual, sería algo incómodo”. El jugador profesional dice que él no ha sabido de compañeros en la Liga MX o Ascenso MX que sean gays. “Puedes hacer conjeturas por sus modos y comportamientos, pero nadie lo ha hecho ni siquiera al interior de un club”. Hace un par de años la revista Zero, destacada porque daba a conocer personalidades de todos los ámbitos con preferencias homosexuales, detalló que tenía sellada la portada con un jugador de Real Madrid, la directiva presionó y no ocurrió.

Miguel Ángel Lara, director de Indecus, comenta que por la mentalidad y filosofía de la Liga MX “le sería complicado hablar del tema, ni siquiera está en agenda y eso tiene que ver también con el tema de conservadurismo de los directivos. No hay una política de inclusión”.

Recientemente, el exjugador Robbie Rogers, quien militó en Galaxy de Los Ángeles, manifestó sus preferencias. En realidad son pocos los casos documentados:

  • David Testotrong. Jugaba en Montreal Impact de la MLS y declaró su homosexualidad en 2011.
  • Anton Hysén. Futbolista de la liga de Suecia con Utsiktens BK.
  • Justin Fashanu. Fue en su momento el fichaje más caro en la historia de la Liga inglesa (1 millón de libras), confesó en 1990 y se suicidó en 1998.
  • Olivier Rouyer. Exfutbolista de Nancy, asumió su homosexualidad en 1981 y lo confesaría públicamente en 2008.

Para Miranda es lejano el día en que se destape un jugador gay en la Liga mexicana y uno de los puntos es por la falta de información: “Los futbolistas deberían saber que organizaciones como Didesex les apoya, detrás de nosotros está la Conapred, ONU y organizaciones de derechos humanos”.

El Ruso Zamogilny reflexiona:“Lo que al final del día importa es lo que haces en la cancha y ninguna condición sexual debe afectar el desempeño de un jugador”.

En términos de negocio, dice Eric Olavarrieta, que un jugador dé a conocer su homosexualidad “sería un buen acierto de los clubes a nivel de imagen, darían un mensaje de inclusión, pero además puede generar la participación de patrocinadores no tradicionales y con ello ingresos”.

Didesex, que recientemente fue a jugar un torneo de futbol de diversidad sexual en Amberes, Bélgica, ha tenido acercamientos con empresas como Nike, Adidas o Gatorade, además de algunas empresas de condones: “Las marcas nos ven con buenos ojos”, dice Iván Lara, delegado del equipo. Muchas de estas compañías ya tienen participación en el futbol profesional en México.

En abril, la transnacional Nike hizo público que está listo para patrocinar al primer atleta gay; en México, el mercado LGBT genera una derrama económica anual de 4,600 millones de dólares, de lo que hasta ahora el futbol mexicano no participa directamente. Un mercado por explorar para la Liga MX, que por cierto, ignora el tema.

ivan.perez@eleconomista.mx

rgs

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