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Brady: la fortaleza llega de la decepción
El camino del Qb más ganador de la historia no ha sido sencillo: fue menospreciado, culpado, señalado, pero todo eso lo ha encumbrado con una fortaleza mental inexpugnable.
Figuras. En la imagen, T. Brady y J. White, los héroes de la remontada. Foto: Reuters
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Hay siete cosas que pasan en tu cuerpo cuando estás decepcionado: te duele la cabeza, tienes falta de concentración, resequedad en la boca, puede ser que sientas frío, no tienes hambre, el estrés y la preocupación aumenta y es probable que disminuya la serotonina, que a la larga puede causarte algo devastador: depresión.

De todo esto, ¿qué tanto ha sentido Tom Brady? Algunas cuantas. Lo ha dicho. Hace algunos años recordó que estaba decepcionado y muy apenado con su familia; dice que lloró mucho. Eso fue en el 2000, cuando el 16 de septiembre fue elegido en el puesto 199 de los 254 jugadores que seleccionaron los equipos de la NFL en el draft.

¿Qué le espera a un jugador después de ser elegido en el puesto 199?, ¿qué pensarías si una liga tan perfecta, con los scouts más brillantes del mundo, con toda la tecnología para analizar a los prospectos, te elige más cercano al 254 que al número uno? Pocas cosas, pero no para Tom, el tramposo, el amigo de Donald Trump, al que le cuestionan si es leyenda o no, al que le ponen arriba muchos mariscales de campo que nos rememoran más a épocas románticas que a lo que realmente consiguieron, tiene algo que le ha ayudado a creer: una mentalidad inexpugnable, invencible aunque haya perdido muchas veces.

¿Y qué pasa cuando te vienen decepciones? La ciencia dice dos cosas: o te fortaleces o te hundes. Está claro lo que le ha pasado a Tom.

Golpeado, humillado, casi liquidado, Tom Brady volvió del vestidor y remontó una desventaja de 25 puntos para ganar un partido que ya estaba perdido incluso después del tercer cuarto.

¿Qué medio reportó cuando Brady fue la selección 199?, ¿quién dio el beneficio de la duda cuando se le acusó de estar involucrado directamente en el Deflategate?

Un estudio de la NFL -tan científica como es- realizó una investigación para documentar cómo sería el QB perfecto. De varios eligieron diferentes características y de Brady (que si algo tiene son estadísticas para presumir) seleccionaron “la mentalidad”. El encargado de presentar el artículo fue Gil Brandt y decía de Tom: “Tiene una fortaleza mental increíble, como nadie”.

Tom es el único capaz de regresa a su equipo de 25 puntos en contra, llevarlo al tiempo extra y encabezar una remontada que será recordada por todos los tiempos.

La NFL es perfecta. También imperfecta. Perfección e imprecisión, todo en un mismo sitio. En el deporte donde 94% de los pronósticos se cumplen, queda (nos queda) 6% donde la lógica o la sorpresa toma por asalto cualquier ecuación, cualquier inversión, cualquier lógica. El deporte más preciso deja algo al azar y sobre todo a la épica. Es verdad, las apuestas estaban con New England, pero después de tres cuartos, la lógica y todos pensaban que el juego era de los sorprendentes Falcons.

Tom Brady ha demostrado (muchas veces) que todo el mundo está equivocado y nunca le hacemos caso. Nunca es posiblemente nunca, probablemente.

Ningún deporte factura como ellos, ninguna liga llena más sus estadios, ningún campeonato hace los mejores comerciales siempre, ni tiene el show de medio tiempo más espectacular. Nadie tiene los 30 segundos más caros de toda la historia, pero ¿acaso muy injusta?... ni los 300 millones de dólares que invierten en tecnología cada año, ni a los mejores ojeadores del mundo, ni todo el imperio que es... pudieron identificar a Tom Brady como un jugador que sería lo que es: uno de los más grandes en la historia del futbol americano.

Vaya, si todo un imperio había menospreciado a Brady en el 2001, si todo un planeta teme decirle que es el mejor de todos los tiempos, si se le critica por ser amigo de Donald Trump (¿ahora resulta que el mundo tiene que decirte quién tiene que ser tu amigo y quién no?), por qué no habría que dudar de él después de tres cuartos cuando el “mito” era capturado por la defensiva de los Falcons.

“Sólo tratamos de regresar; no lo piensas, sólo luchas con todo lo que tienes”, dijo Tom. Una receta tan sencilla que ha fortalecido a lo largo de su carrera. Ningún QB ha disputado tantos super tazones como él, nadie ha ganado tantos como él, ¿entonces qué esperamos para decir que es el mejor de todos los tiempos?

La imperfecta NFL lo seleccionó en el puesto 199, la perfecta NFL lo encumbró como el más ganador.

PD. Afortunadamente, la serotonina no disminuyó lo suficiente en Tom para perderlo, quizás, en una depresión. No podía ser de otra manera: el QB más grande de la historia tiene la fortaleza de todo el imperio romano.

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