LA NBA LUCHA CONTRA LA HOMOFOBIA
Una Liga incluyente, en un ambiente conservador
Estados Unidos tiene el porcentaje más alto de personas LGBT discriminadas en el ambiente deportivo.
Marisol Rojas
Feb 15, 2017 |
21:52
Jason Collins, primer jugador de la NBA en declararse públicamente gay. Foto: Especial
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La NBA no se rinde e insiste en ser incluyente con el movimiento pro-gay. El último paso que dio fue cambiar la sede del Juego de Estrellas 2017 de Charlotte a Nueva Orleans, en un país en donde la mayoría de los seguidores del deporte son conservadores.

La Liga de baloncesto más importante del mundo se juega en Estados Unidos, donde 84% de los hombres gay han vivido o presenciado una experiencia homofóbica. Es la cifra más alta que registró el estudio “Fuera de las canchas” realizado en seis países (Canadá, Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda e Irlanda) que tiene como finalidad analizar el entorno gay en el deporte.

Esta investigación —donde se encuestó a 9,500 personas— señala que 83% de la población estadounidense considera que una persona declarada abiertamente gay, podría no estar segura como espectador en un evento deportivo.

Sin embargo, la NBA sí es diferente a otras ligas en seguidores y acciones. Así lo señala una gráfica compartida por Clay Davis, comentarista en Fox Sports radio, en la que los seguidores de la NBA se inclinan por una visión liberal, a diferencia de ligas como la MLB, NFL, NHL y PGA Tour en las que sus seguidores son fuertemente conservadores.

Sólo en la NBA se pueden encontrar plasmados en playeras los 30 logos de los equipos con los colores del arcoiris que honra a la comunidad de personas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT), por un acuerdo logrado el año pasado entre la Liga y GLESEN, una organización educativa empática a las personas gays y lesbianas.

“La NBA ha estado viendo por la juventud LGBT por muchos años con esta iniciativa, conociendo a los fans de esta comunidad en el país, que pueden celebrar a su equipo con estas playeras, que es algo completamente nuevo”, comenta a Outsports, el directora ejecutiva de GLSEN, Eliza Byard.

En marzo del 2016, en Carolina del Norte, se promulgó una ley llamada House Bill 2 (HB2), que prohíbe a las personas de la comunidad LGBT utilizar el baño público de acuerdo al género con el que se identifican. En respuesta, la NBA consideró a la ley discriminatoria y por tal motivo, canceló en ese Estado el Juego de Estrellas 2017 —valorado en casi 100 millones de dólares— y este fin de semana se realizará en la casa de los Pelicans.

“Aunque entendemos que la NBA no decide las leyes en cada ciudad, estado y país en el que operamos, no creemos que podemos montar nuestro Juego de Estrellas en Charlotte bajo las condiciones creadas por la HB2”, indicó la Liga en un comunicado.

La casa de los Hornets, equipo que en esta temporada lleva más de la mitad de sus partidos disputados perdidos, no podrá consentir a sus seguidores con este evento en el Spectrum Center, ubicado al sur de la ciudad de Charlotte.

Una vez más como en el 2014, Nueva Orleans recibirá el evento en el estadio Smoothie King Center, pero ¿fue exagerada la decisión de la NBA para cambiar la sede?

“La (NBA) está tomando posiciones extremas políticas y castigando ciudades, usando a los jugadores. Es erróneo para la Liga hacer esto aunque diga que es por igualdad, pero en realidad están discriminando al estado de Carolina del Norte. Se trata de basquetbol no de política”, expresó para El Economista, el escritor estadounidense judío, Michael Brown, autor de 27 libros entre los cuales ha defendido el movimiento gay, a quienes dice “se les debe tratar con respeto y amabilidad independientemente de las diferencias”.

De acuerdo con su visión, hay que aceptar que los tiempos cambian y que el movimiento pro-gay ha sido opacado por la fuerte moralidad del cristianismo que educa a muchas familias en Estados Unidos, al mismo tiempo que los deportes deben mantener su distancia de las decisiones políticas que dividen a la sociedad y dedicarse sólo al ambiente deportivo.

No sólo la NBA canceló su espectáculo en Charlotte. En otro giro, películas de Hollywood prometieron no filmar más producciones ahí. El Cirque du Soleil también canceló shows.

Independientemente de que han existido posturas a favor de las personas gay como la de Jason Collins, quien fue el primer jugador de la NBA en proclamarse públicamente gay en la temporada 2012-2013, otros jugadores como Chris Paul de los Clippers de los Ángeles, reaccionaron por el cambio de sede de esta edición del Juego de Estrellas.

“Espero que las cosas cambien y el juego se realice, los seguidores de Carolina del Norte lo merecen. Algunas cosas son más grandes que el juego”.

Pero la NBA continúa con acciones progresivas en las cuestiones del movimiento LGBT, en un país en el que la mayoría de los seguidores del deporte son conservadores.

La NBA liberal decide remar contra la corriente del alto porcentaje de homofobia.

marisol.rojas@eleconomista.mx

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