édgar gonzález, mánager de méxico
Si los datos no fallan... la gloria es posible
En entrevista con El Economista, el mánager del equipo nacional habla de su pasión por las estadísticas y de qué manera las utiliza para lograr sus objetivos.
Convencido. Las estadísticas y las matemáticas son parte determinante para el mánager de México. Foto Archivo EE: Natalia Gaia
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Los números y las matemáticas no son para todos. Y no lo son por un motivo importante: el cerebro desarrolla algunas habilidades más que otras en las personas. A quienes les gusta hacer cuentas, proyecciones —dice la ciencia— tienen más actividad en su zona parietal, prefrontal y las regiones inferiores temporales del cerebro. Piensan demasiado y razonan mejor con números. Édgar González, el manager de la selección mexicana, es uno de ellos.

A estas alturas, Édgar ya tiene información estadística de los departamentos de Piratas de Pittsburgh, Indios de Cleveland y de Tadeo Varela, especialista en sabermetrics (la ciencia del beisbol). Datos, proyecciones, cifras en papel, en el móvil o en la computadora. Por ejemplo, en sus apuntes tiene entre 25 y 30 hojas sólo de Miguel Cabrera; cada detalle de su juego, sus movimientos, su bateo, los mejores y peores números del pelotero venezolano y así, de todos los jugadores que enfrentará México: Italia, Puerto Rico y Venezuela.

Esta tarde, antes de iniciar el partido de estreno en el Clásico Mundial, Édgar llevará una carpeta de hojas blancas llenas de números al dogout y al cuadro inicial les dirá y recomendará lo que dicen sus proyecciones y análisis, si el pitcher debe lanzar una recta, una curva... “pero la decisión final la tienen los peloteros”.

Además de su pasión por los reportes numéricos, en su memoria está la enseñanza de Theo Epstein, gerente general de los Cachorros de Chicago. “Cuando yo empecé de coach en el equipo (Theo) llegaba a la junta, se sentaba y decía, ‘no me interesa que me digan las cualidades de los peloteros que tenemos, necesito que me digan cuáles son sus defectos, todos... y así fue como se empezó a construir el equipo trayendo jugadores que sustituyeran las fallas del cuadro inicialista”.

Epstein no es cualquier dirigente, rompió la maldición de títulos de Boston Red Sox y apenas hace un año terminó con la Maldición de la Cabra que tenía sin coronas a los Cubs desde hace 102 años.

A Édgar González le gusta leer libros de religión porque le “enseñan de la vida”, biografías de atletas, ahorita está con la Mariano Rivera (uno de cerradores más exitosos de Las Mayores) y quizá después siga con la de André Agassi, calificado con buena nota por los críticos del New York Times.

El Economista charló con Édgar, quien tiene una clave sencilla para hacer trascender al equipo: “Cuidar los detalles”.

Desde hace una década se habla 
de que el beisbol intenta rescatar o posicionarse más, captar fans 
jóvenes, pero la impresión es que 
se logra poco...

No creo que el beisbol haya bajado de jóvenes. Por ejemplo, en Tijuana en las ligas municipales en cada edad hay 23 equipos, pero si te vas a Veracruz, el beisbol está fuerte, te vas a Monterrey, beisbol. Está en todos lados porque es fácil practicarlo. Creo que los medios no le dan la difusión que debe tener. Yo creo que los medios controlan para dónde se hacen las personas. En Estados Unidos, si ESPN pone puro beisbol, lo siguen. Lo único que hace falta es más difusión. Si en el Clásico Mundial nos va bien, va a ayudar muchísimo. Será un boom en México.

Tu carrera como manager ha sido 
muy rápida: Águilas de Mexicali, 
Charros de Jalisco, la Selección Mexicana...

Todo fue de repente. Cuando terminé de jugar para los Cubs de Chicago empecé a escribir lo que iba a hacer cuando fuera mánager. Me preparé desde ese momento. Escribí cuál sería mi teoría, mi filosofía. Hablaba de la comunicación con los jugadores porque con la mayoría de los managers que tuve el problema era que muchos de ellos no tenían contacto con los peloteros. Yo quiero ser diferente, ser abierto con ellos. Todo se fue dando cuando el Teniente (Alonso Pérez González, expresidente de la Federación Mexicana de Beisbol), que en paz descanse, me dio el Pre Clásico (donde México logró el boleto para estar en el Clásico Mundial) para que yo fuera el mánager y de ahí empezó a surgir todo.

Hablas de tu teoría de beisbol. 
¿Cómo es? ¿A qué te refieres?

Quiero ver atención al detalle, los juegos se ganan en el detalle. Sin talento no se puede ganar, cuando lo tienes se dan las cosas. Comunicación, cositas como el tomar oportunidades que se te presentan en un juego. Por ejemplo, el beisbol ha tocado mucho la bola, pero estadísticamente el toque es lo peor que se puede hacer. Si tú ves un hombre en primera base sin outs, el porcentaje de anotar es de 33%, un hombre en segunda con un out anota 28 por ciento de las veces. Cuando tocas la bola estás regalando 33% de los outs. Para ganar 25% de las bases, hay tres outs en el inning, por qué regalar uno. No digo que universalmente es malo tocar, pero es con un pitcher o con un bateador que anda muy mal, eso conviene. Durante toda la vida el toque se ha usado de todas las maneras, no es algo benéfico.

¿Eres obsesionado de los números entonces? ¿Son determinantes 
para ti?

Tenemos información de Miguel Cabrera. Tenemos información de todos los equipos de beisbol contra los que vamos a jugar. Y tengo unas 25-30 páginas de información de Miguel (uno de los bateadores más importantes de las Grandes Ligas). Tenemos datos de a cuánto le pega la curva afuera, cuánto le pega a la curva adentro, cambio, a la recta. Tenemos todo. El pitcher tiene que ejecutar y tiene que hacer lo que sienta que está bien. La decisión final la tiene él, pero yo le doy información. Si él no se siente bien tirando cierto pitcheo, no lo voy a forzar a hacerlo.

¿Cómo es tu proceso de selección 
de información, en quién te apoyas, cómo procesas los datos?

Tengo información, sobre todo. Tengo la información en la computadora y en hojas blancas anoto porque las voy a tener en el dogout. Bajo un plan de trabajo que ya tenemos es como jugaremos los partidos. Ya nos preparamos desde antes. Hay una persona de sabermetrics que se llama Tadeo Varela que está en Guadalajara y puede agarrar información para mí; agarré los dos coaches, uno trabaja para los Indios y otro para los Piratas y toda la información de ellos la recibimos. Después la juntamos y analizamos.

En México siempre hay expectativas muy grandes y luego nada 
grandioso, ¿qué hace falta para 
dar ese salto de calidad?

La experiencia y aprender de lo que ha pasado es el primer paso para conseguir éxito. Yo fui parte de todo esto cuando perdimos contra Italia (en la versión pasada del Clásico Mundial) yo estaba como outfielder. Nunca había jugado con tanto viento hacia atrás, no estaba preparado para eso, pero no teníamos más outfielders, yo debería haber jugado porque era el que más bateaba, pero en el séptimo u octavo inning vas ganando y es cuando haces el cambio defensivo y debes sacar a tu mejor outfielders. Cuando hicimos este roster teníamos tres outfielders y les platiqué la anécdota a los coaches, no podemos ir con tres nada más, porque si tengo a Esteban Quiroz en el outfielder y lo pongo para los primeros siete innings, en el octavo voy a poder traer a otro de la banca.

Cuando estaba con los Cachorros, yo estaba con ellos como coach. Una de las cosas de Theo Epstein: se sentaban en una junta y decían ‘háblenme todo lo negativo de nuestros jugadores, no hablen positivo. Cuáles son las debilidades de tal, de aquél...’ Con base a la debilidad de nuestros jugadores que abren los partidos hacemos lo demás del roster. Japhet Amador, bateador de poder lento, Adrián, bateador de poder lento, tres jugadores que en cualquier situación necesitemos un corredor emergente, si yo pongo al que la gente dice que es el mejor jugador, porque ha bateado más que otro, ya tenemos esa situación, ahora hay que buscar en las debilidades de ellos para mejorar al equipo.

¿El contexto socio político en la 
relación México-Estados Unidos es una motivación para jugadores y aficionados en esta clase torneos?

Somos muy patriotas, no se necesita más de eso. En Estados Unidos en el Clásico Mundial pasado, la gorra que más se vendió fue la de México, a la gente mexicana le fascina nuestro país, siento que habrá la espinita por nuestro país, no por (Donald) Trump.

ivan.perez@eleconomista.mx

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