Diego Alonso, Director Técnico de Pachuca
Pachuca, con la filosofía de Nadal, Phelps y Jordan
Entrevistado por El Economista, el entrenador de los Tuzos habla de su gen competitivo y las lecciones que ha aprendido de tres grandes deportistas de todos los tiempos.
Diego Alonso mentaliza a los Tuzos con ejemplos de iconos del deporte mundial. Foto: Cuartoscuro

Cuando era niño, Diego regresaba a casa tomado de la mano de su padre o su abuelo después de jugar futbol. Por aquellos años en Uruguay -a principios 80- los vecinos solían estar en las veredas tomando mate y charlando. Todos sabían que jugaba futbol y era delantero.

Diego, ¿ganaste o perdiste?

“Nunca nadie me preguntó en ese tiempo si me había divertido o no”. Y luego de responderla le volvían a cuestionar.

¿Y cuántos goles metiste?

“Presión, estrés, responsabilidades. Cuando juegas futbol en Sudamérica todo eso lo vives con naturalidad”.

¿Por qué los uruguayos son así, tan de eso que le llaman garra, por qué son distintos?

“Cuando creces entre Brasil y Argentina, dos grandes potencias, sabes que si quieres destacar tienes que tener carácter primero, luego darlo todo. Yo fui un jugador mediano, pero creo que por mi personalidad y deseos logré estar en el top mundial. Sí, a veces ganas o pierdes, pero hay que tratar de llegar allá arriba siempre. Eso lo pensaba desde niño. Así somos en Uruguay”.

Nunca fue un delantero que los grandes clubes se pelearan, pero jugó, además de en su natal Uruguay, en Argentina, España, México y China y marcó 121 goles.

Sacrificio, lucha, perseverancia, insistencia, trabajo, metodología. Todo eso es ahora como entrenador Diego Alonso. También es inspiración y motivación, y eso se lo ofrece el tenis.

“Yo siempre les pongo de ejemplo a mis jugadores a Rafael Nada. Hay algo que siempre me llamó la atención. En el mejor momento de Roger Federer y Rafael Nadal, cuando jugaban uno contra el otro, siempre ganaba Nadal. Durante 364 días podría ser mejor Federer, pero ese día, en ese momento, a esa hora, en esa cancha, Rafa lo derrotaba, todo eso se lo digo a mis jugadores”.

Diego llegó a Pachuca (a finales del 2014) después de ser destituido del Olimpia de Paraguay. Hasta ese momento, el club apostaba por un entrenador que había hecho protagonistas a clubes como Guaraní, Peñarol y -algunas fechas- a la propia Olimpia, pero sin ningún título.

Alonso ya tiene una Liga con el club (Clausura 2016) y buscará en estas dos semanas su gloria más importante desde que es técnico: ganar la Liga de Campeones de Concacaf que le dé el billete al Mundial de Clubes. Probablemente -como ha sido el futbol con él-, una vez más, a quien consideran “mediano” puede estar en la élite compitiendo.

¿Has hablado de que lo importante es que el equipo esté convencido de las formas, más allá del resultado, pero es que esto es de resultados, ¿por qué priorizas el funcionamiento?

“Hay días que cuando ganas y no lo haces convencido de por qué, es más difícil trabajar con eso. Cuando ganas con la idea que te has machacado semanas, meses, días con trabajo, empieza en ti a crearse una especie de confianza que permea en los jugadores.

Hoy Pachuca tiene un estilo definido que le gusta a los aficionados”.

Diego dedica horas a la capacitación. Le gusta leer sobre metodología y también algunas biografías como la de Herr Pep, un libro del periodista español Martí Perarnau, “para conocer cómo gestionan, cómo son esos personajes, qué hacen, cómo piensan”.

Además, le gusta ver videos, conocer los datos que le arrojan los análisis, compararlos con su mirada de futbol, saber qué futbolista está más fatigado que otro, tener consejos de personas altamente capacitadas a nivel mundial, como el fisiólogo Gustavo Metral o el analista táctico Albert Rudé.

Cuando le pregunto sobre el liderazgo, dice que sería un error ponerse “el disfraz de Guardiola o de Del Bosque, porque no eres tú, lo mejor es ser auténtico”.

¿Qué es ser auténtico para Diego Alonso?

“Soy en primer lugar competitivo, exigente. Yo no soporto perder, es verdad que con las derrotas aprendes mucho para no cometer esos mismos errores, para ponerte los pies en la tierra, para leer algunas situaciones... pero no, odio perder”.

Es un chip que trae desde que jugaba en el barrio cuando le preguntaban los vecinos “¿ganaste o perdiste?”, como si eso fuera lo único que importaba, y bueno, para ser sinceros, era lo único que importaba.

Probablemente, un ejemplo de lo que ha conseguido con su mentalidad –aunque él lo niega con una sonrisa tan grande que se le pueden ver todos sus dientes alienados- es la consolidación de Hirving Lozano como el mejor jugador de la Liga MX. Lozano es un jugador que migrará a Europa por una cantidad de dinero que será muy alta, pero también hay que decir que ha sido criticado por muchos compañeros de profesión por sus burlas, mofas y quizás prepotencia a la hora de presumir las victorias.

“No hay personas que no hayan cometido errores. Se puede gestionar lo que pasa en la cancha pero no cambiar. Si yo a Lozano le cambio su esencia, no va a ser más el Chucky, y es lo que es por su personalidad, por ese estilo. A quién le gusta perder, yo prefiero un jugador que sepa perder pero que hasta que no venga el silbatazo final pelee hasta lo último para poder competir. Si fuera diferente no le dirían el Chucky, le dirían de otra manera. Tiene que aprender a gestionarse él. Pero no lo puedo cambiar, me gusta su competitividad absoluta”.

Lozano nunca se rinde. Alonso nunca se rinde. Un par que se complementa y que se ayuda a ser protagonistas.

El basquetbolista Michael Jordan, el multimedallista olímpico y nadador Michael Phelps y el tenista Rafael Nadal.

Tres históricos, tres leyendas que empatizan con el entrenador de Pachuca. Tres personalidades que sirven de inspiración en alguna charla, algún ejemplo, algún detalle antes de salir a la cancha, a entrenar o para mostrar lo que es posible conseguir.

“Lo que ha hecho Phelps, por ejemplo, es increíble. Todos los deportistas y técnicos deberían aprender la lección. Te vas, regresas, y no sólo regresas, lo haces para ser el mejor otra vez”.

A Diego le gustan las historias de éxito, trabajo y constancia.

“Cuando tienes que destacar y trabajar siempre para buscar una oportunidad, te acostumbras a la presión, a insistir en ser el mejor, pese a tus límites. Nadal es ejemplo de ello: si tú lo ves jugar, puedes apreciar con el paso de los años cómo ha mejorado, pero también cómo ha cambiado, antes jugaba atrás de la línea de saque, hoy ya lo hace más arriba y eso quiere decir que se supera, que acepta, que cambia, que es competitivo siempre”.

Pachuca puede ser un poco eso: una pizca o un costal de Nadal. Desde que llegó al club trabajó con futbolistas jóvenes, algunos han salido por grandes cantidades de dinero (le ha dejado al club más de 20 millones de dólares en ventas) gracias a que con Diego tuvieron la posibilidad de mostrarse. Grupo Pachuca y Carlos Slim se alistan para vender a Hirving Lozano por más de 15 millones de dólares.

“Cuando haces un equipo, se van jugadores y das la oportunidad a otros, es una gran satisfacción, pero no sólo eso, cuando se van y sigues siendo igual de competitivo es un gran paso, por eso estoy orgulloso de mis jugadores, porque siempre se quieren superar, ser los mejores”.

Diego dice que no es tanto de cábalas. Sí, el opta por la tecnología, los libros y la capacitación para mejorar. Pero bueno, reconoce que quizás, de vez en cuando, ocurre algo, algún detalle que puede ayudar.

En la semifinal contra Dallas se puso el mismo traje con el que Pachuca se coronó en Monterrey.

“Trato de que no, porque si dependo de usar un traje o una corbata para ganar, para qué entreno entonces. Pero bueno, a veces suceden cosas...”.

Diego... ¿esta noche usarás, otra vez, el traje con el que quedaste campeón?

ivan.perez@eleconomista.mx

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