el sábado ascenderá dorados o lobos
El nuevo inquilino será, casi, independiente
En el ascenso, las franquicias depende de los gobiernos locales para mantenerse, pero Sinaloa y BUAP sólo reciben apoyo en el estadio, en el resto son autosuficientes.
Eduardo Hernández Castro
May 19, 2017 |
1:15
Ventaja. Lobos derrotó en el partido de ida 1-0 a Dorados; este fin se juega la vuelta en el Estadio Banorte. Foto: Notimex
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“El rector de la Máxima Casa de Estudios consiguió un patrocinio y hace oficial la llegada de Cuauhtémoc Blanco a Lobos BUAP”, fue la publicación que realizó la cuenta oficial de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) sobre el fichaje del futbolista mexicano, que para entonces tenía ya 40 años.

Blanco obtendría un salario de 7 millones de pesos por seis meses de contrato con Lobos BUAP y, según Enrique Agüera, entonces rector de la universidad, ni un solo peso saldría del presupuesto que recibía la institución.

Dorados y Lobos BUAP, finalistas por el Ascenso a Primera División, desarrollaron proyectos que no estuvieran supeditados al apoyo gubernamental, sobre todo en cuanto a que parte de sus ingresos procediera de recursos públicos para subsistir y así mantener la franquicia en la localidad.

“Somos un proyecto alterno, pertenecemos a una economía moderna que no está ligada al apoyo gubernamental, que no necesita de apoyos o dependemos de un patronato o apoyo universitario.Es una economía ajena a esas circunstancias, donde vivimos del apoyo de patrocinadores, afición y lo que podamos lograr de la venta de jugadores”, señala José Antonio Núñez, presidente de Dorados de Sinaloa.

El proyecto futbolístico en Culiacán lleva 14 años en la ciudad, tres de ellos con actividad en Primera División. La franquicia de Sinaloa se mantiene como una de las más estables de la Liga de Ascenso, una categoría que registra hasta tres cambios de sede, nombre de equipo o dueños cada torneo, en promedio.

“A diferencia del año pasado, en el tema administrativo tenemos todos los contratos listos de los patrocinadores contemplando los escenarios que se pueden presentar, como un posible ascenso, incluso para los derechos de televisión ya está arreglado”, agrega el directivo de Dorados.

La franquicia también mantuvo la mayoría de los equipos juveniles y ya tiene contemplados hasta cuatro prospectos de jugadores para la plantilla estelar.

“Hay buenos equipos en Liga de Ascenso, pero una plaza que tenga afición, apoyo de patrocinadores regionales importantes, es una mezcla que hace que le vaya bien al equipo, porque no sólo es armar un buen equipo y echarlos a competir, porque nacen equipos y luego desaparecen. El equipo tiene potencialidad en jugadores, en patrocinadores y la afición sigue creciendo”, añadió José Antonio Núñez.

En el caso de Lobos BUAP, en el 2015 se creó un patronato para administrar la franquicia, con la participación de empresarios de Puebla, un plan pensado para que a futuro no les costara recursos provenientes de la universidad para la manutención del equipo de futbol.

El modelo imita la administración que tiene Pumas en Primera División, donde un grupo de empresarios invierte y busca recursos para mantener al equipo, aunque la franquicia, el nombre y logo pertenecen a la BUAP.

Infraestructura, 
la cuenta pendiente

Ningún equipo de la Liga de Ascenso es dueño del estadio donde juega, la mayoría de los inmuebles es propiedad de los gobiernos municipales o estatales y 90% de los recintos es administrado por los clubes bajo la figura del comodato, donde los usuarios no pagan por el uso y explotación de la propiedad.

“Hemos cuidado como propias las instalaciones concesionadas del gobierno”, expresa José Antonio Núñez sobre el Estadio Banorte, que costó 55 millones de pesos hace 14 años y es propiedad del gobierno de Sinaloa.

La última remodelación del inmueble fue hace un año, justo cuando Dorados consiguió el ascenso a Primera División, y cuyo presupuesto de obras corrió a cargo de la directiva del club.

En tanto, la BUAP gastó 350 millones de pesos para la construcción del Estadio Universitario, casa de los Lobos, aunque, se investigó el presupuesto designado, por irregularidades en la asignación de la obra, ya que se realizó de manera directa, sin el proceso de licitación y análisis de propuestas.

eduardo.hernandez@eleconomista.mx

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