Isla Urbana, el agua donde se necesita
Enrique Lomnitz, diseñador industrial mexicano, ideó un económico sistema de captación de agua de lluvia que ha beneficiado a cerca de 1,300 familias tan sólo en el Distrito Federal.
Angélica Pineda / El Economista
Jul 26, 2013 |
15:19
Foto: EE Archivo
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“Si la idea es buena y tienes fe en ella, constrúyela, trabájala” sostiene con énfasis Enrique Lomnitz, un diseñador industrial mexicano, quien en el 2009 ideó un económico sistema de captación de agua de lluvia que ha beneficiado a cerca de 1,300 familias tan sólo en el Distrito Federal.

Como muchas ideas innovadoras, el sistema de captación de agua de lluvia nació como un proyecto escolar mientras Lomnitz estudiaba en la Rhode Island School of Design, en Estados Unidos. Tiempo después ya en México, cuando la idea no lo dejó dormir, fue que decidió llevarla a cabo. Para entonces sólo contaba con 5,000 pesos en la bolsa y mucha determinación.

Su primer paso fue rentar un cuarto en una vecindad en el Ajusco, en Tlalpan, donde las necesidades de agua son apremiantes. Lomnitz instaló el sistema a base de tubos y filtros en la casa de una vecina. Ésta, contenta con los resultados, lo presumió a otros vecinos, y poco a poco el sistema creció en la comunidad. Así nació Isla Urbana, una empresa y asociación civil en la que participan dos ingenieros, dos diseñadores industriales, una antropóloga, una urbanista, un lingüista y cinco plomeros.

“Es un sistema muy sencillo y económico, lo mejor es que las casas en México cuentan con cisternas, bombas y tinacos. Lo que nosotros hicimos fue diseñar un sistema que conecta el techo con esos componentes, le metimos filtros y el Tlaloque. Cuando llueve tienes tu cisterna llena de agua limpia y filtrada”, comenta.

“Hemos instalado en viviendas nuevas, pero nuestro enfoque está dirigido a la vivienda ya existente. En todo el Distrito Federal hay entre 4 y 5 millones de casas, pero nosotros nos enfocamos en aquellas donde hay un problema de agua”, subraya Enrique Lomnitz, finalista en el Premio al Innovador del Año menor de 35 años, que cada año entrega el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), a través del Technology Review en Español.

CÓMO FUNCIONA

El sistema de captación de agua de lluvia consta de cinco pasos: se escoge una sección o todo el techo de la casa. La zona debe estar limpia y despejada. El agua corre por captadores o canaletas hacia un módulo, que contiene un primer filtro el cual elimina las hojas y otras basuras grandes que pueda llevar el agua.

Después, pasa a un segundo filtro o Tlaloque, que intercepta la parte más contaminada del agua y envía sólo aquella más limpia a la cisterna, a través de un reductor de turbulencia, el cual evita que el líquido levante los sedimentos que están en el fondo de la cisterna, éste es el paso tres. La pichancha flotante es la cuarta etapa del sistema y a través de ésta se hace uso del agua más limpia.

En el quinto paso, la bomba de la cisterna envía el agua hacia un filtro que elimina sedimentos y otro más de carbón activado que quita otros químicos. El agua pasa finalmente al tinaco, desde donde se distribuye en la casa para riego, limpieza, baños, regaderas y lavabos. El agua captada por este sistema no es apta para beber.

Captación de lluvia

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Enrique Lomnitz explica que el sistema entra en operación después de los primeros dos o tres aguaceros y sólo 15 o 20 minutos luego que éste ha iniciado, para evitar el agua contaminada en el medio ambiente.

El sistema modular y su instalación tienen un costo de 6,500 pesos, y 4,500 pesos solo el puro kit. Los componentes para mantenimiento se consiguen con Isla Urbana o en cualquier negocio de filtros. “No se trata de que dependan de nosotros, sino que el sistema se masifique”.

Además de las casas en la zona del Ajusco, Isla Urbana ha instalado su sistema modular en 12 escuelas, en negocios de alto consumo de agua, como lavanderías, en comunidades indígenas rurales, incluso en uno de los hangares del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, asegura Lomnitz.

Y enfatiza: “nuestro enfoque son las comunidades de bajos recursos, porque es ahí donde se necesita el agua, pero nuestro sistema se puede poner en una casa muy humilde como en una residencia en Las Lomas”.

De acuerdo con el emprendedor, los beneficios del sistema de captación de agua de lluvia se hacen más evidentes cuando se trabaja en comunidades completas, porque al consumir éstas menos agua en época de lluvias, las zonas aledañas reciben más líquido de la red y baja la extracción de los mantos acuíferos o del Sistema Cutzamala.

Los apoyos

En México, las necesidades de suministro de agua son tan apremiantes, que pocos ponen en duda los beneficios de la captación. La forma en cómo hacerlo es lo que atora los proyectos, problema que solucionó Isla Urbana, lo que explica la buena acogida que ha tenido su proyecto, el cual fue finalista del concurso Iniciativa México, lo que le permitió acceder a una serie de apoyos financieros, de contactos y promoción.

“El proyecto ha tenido fantástica recepción, buscamos becas, donaciones, colaboraciones de empresas, gobiernos locales. En promedio hemos sacado una de cada tres becas en las que nos inscribimos, debido a que la gente ha creído y entre más trabajamos más podemos respaldarnos con resultados”, afirma Lomnitz.

Entre las instituciones que han apoyado a Isla Urbana menciona a la Delegación de Tlalpan, el Instituto Nacional de Desarrollo Social (Indesol), la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), el banco HSBC, Iniciativa México, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Levi’s y asociaciones como Genera e Idéame y más recientemente la firma Ciel.

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