Estabilidad fiscal, el reto de México: BID
Yolanda Morales / El Economista
México y los países de América Central tienen que dirigir sus esfuerzos a garantizar su viabilidad fiscal para financiar sus desequilibrios de cuenta corriente y fortalecer su estructura productiva, recomendaron expertos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Al interior de un reporte que presentaron en el marco de la Asamblea de Gobernadores, economistas del BID advirtieron que tras la crisis se evidenció la fortaleza de economías emergentes como las latinoamericanas.
Sin embargo, precisaron que entre este grupo hay dos subgrupos liderados por dos grandes economías: Brasil y México.
De acuerdo con ellos, el equipo de la locomotora mexicana está integrado por los países de Centroamérica. En conjunto apenas alcanzan a generar un Prodcuto Interno Bruto (PIB) promedio de 2.7 por ciento, de ahí la necesidad de acelerar el paso para fortalecer su crecimiento, evidencia el reporte.
Según el análisis titulado “Una región, ¿dos velocidades? Retos del nuevo orden económico mundial”, el otro bloque está integrado por las economías sudamericanas: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay, Venezuela, así como Trinidad y Tobago.
En conjunto, este grupo de países alcanzan a promediar un crecimiento económico de 4.4 por ciento.
Para ellos, evidenciaron, el desafío es retirar los estímulos fiscales que se impusieron para enfrentar el impacto de la crisis económica y fortalecer la estabilidad macroeconómica.
El nuevo orden
En el documento, presentado en Calgary, Canadá, especialistas del BID explicaron que en este nuevo orden económico mundial, revelado tras la crisis, los países emergentes han adquirido un nuevo protagonismo, siendo los asiáticos los más destacados.
“El orden económico mundial es muy distinto al que teníamos en el 2007”, establecieron.
Según el análisis, la nueva realidad es fortalecida por el repunte de las materias primas, la prominencia de los emergentes en el comercio global, bajos tipos de interés y flujos de capital hacia los países en desarrollo.
Precisa que los flujos de capital y los elevados precios de las materias primas hacen que Brasil y los países afines afronten problemas de calentamiento, apreciación de los tipos reales de cambio y un rápido crecimiento del crédito.











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