Adiós a la amenaza de los trabajadores estadounidenses
China está dejando de ser el malo de la película como resultado del fin de la historia donde el poder de negociación de los trabajadores está llegando a su fin.
Foto: AFP

Resulta que el fin de esta historia era realmente el fin del poder de negociación de los trabajadores.

El capitalismo ganó cuando cayó el muro de Berlín, pero el capital está perdiendo.

Al menos, eso es lo que va a hacer la suma a la vez de unos mil millones de nuevos trabajadores a la economía global. De repente, los CEO tenían poder para mantener bajos los salarios en los países ricos, ya que siempre podrían amenazar con mudar el trabajo a algún lugar más barato, como China, y así lo hicieron.

Ése es el punto cuando hablamos de globalización. Claro, América Latina, Europa del Este y el Sudeste Asiático se han convertido en engranajes clave en la economía mundial en el último cuarto de siglo, pero China lo ha reinventado. Los productores han trasladado sus fábricas allí, los proveedores también. Todo este ecosistema ha ayudado a sacar a más gente de la pobreza que en cualquier otro momento de la historia humana.

La otra cara de esta historia es que esto es a expensas de los trabajadores estadounidenses. Pregúntale a cualquier economista y te dirá que así no es cómo funcionan las cosas. Que las personas que trabajan por medio de outsourcing, en su mayor parte, ganan lo mismo o más. Ésta fue una descripción bastante precisa del mundo durante mucho tiempo, pero no en este momento.

NOTICIA: S&P rebaja perspectiva crediticia soberana de China a negativa

Los economistas David Autor, David Dorn y Gordon Hanson han encontrado que, entre 1990 y el 2007, las comunidades estadounidenses más expuestas a la competencia de China empujaron a sus trabajadores de manufactura al desempleo; los trabajadores no manufactureros fueron empujados a aceptar salarios más bajos, y todo el mundo fue empujado a confiar en una red de seguridad, llámese bienestar, discapacidad, o cupones de alimentos, más que antes. En total, el comercio con China por sí solo fue responsable de aproximadamente una quinta parte de la pérdida de trabajos de fabricación durante este tiempo, 1.5 millones, para ser exactos.

La verdad es que nadie sabe por qué el comercio se ha perjudicado mucho más ahora que antes. Tal vez tenga algo que ver con los trabajadores subcalificados, que son los más afectados.

O tal vez, como dice el economista Adam Ozimek, es que la gente ya no pueden permitirse migrar a otro lugar por el trabajo, por lo que se quedan atorados en ciudades a punto de morir. O tal vez, la explicación más simple es la correcta: es sólo que China es grande. Muy, muy grande. La economía global no ha visto nunca un impacto como el ascenso de China y nunca más lo hará.

Pero, espera un minuto. ¿No pasa lo mismo en África y la India? Ambos tienen mil millones de trabajadores que están a punto de entrar en la economía en general. La respuesta es sí.

NOTICIA: China reporta déficit en cuenta financiera y de capitales de 50,600 mdd en 4T

Lo que ellos no tienen, sin embargo, es lo que ha convertido a China en el taller del mundo: un mercado único, un conjunto único de reglas y, básicamente, un solo idioma.

Pero tal vez lo más importante de todo eso es que China tiene un gobierno que ha invertido en la infraestructura que necesita para ser integrado al resto del mundo.

Piensa en esto. No importa si tienes los trabajadores y las fábricas, si no tienes las carreteras, los puentes, aeropuertos y puertos para conectar con las otras partes de la cadena de suministro global.

China sí los tiene. Y esto significa que las empresas no sólo han trasladado sus operaciones allí, sino también las fábricas que suplen de materia prima. Es lo que Paul Krugman llama economía de aglomeración: especializarse en una cosa pequeña puede provocar grandes cambios, ya que las compañías que venden cosas a los clientes estadounidenses se agrupan en un mismo lugar.

Ésa cercanía creará ventajas de costes que se acumulan. Así que terminan siendo mucho mejor en algo, porque comenzaron siendo un poco mejor que los demás.
Lo que estamos diciendo es que China tenía más trabajadores y mucho más infraestructura que cualquier otro país que podría unirse a la economía global, y que desbordó a todos los demás.

Era demasiado grande y demasiado rápido para que los trabajadores de las fábricas en EU se adaptaran.
Pero hay algunas buenas noticias para los trabajadores estadounidenses. ¿Cuáles? Sólo hay una China e incluso ella está empezando a desaparecer.

NOTICIA: China cambiará política monetaria

Esto es lo que quiero decir: Treinta años de una política de un solo hijo han convertido el exceso de mano de obra de China en una escasez que se avecina. (Por eso cambió a la política de dos hijos).

No hay tantas personas que se desplacen a las ciudades como lo había antes, por lo que las empresas se ven obligadas a luchar por los trabajadores, ofreciendo salarios cada vez más altos.

A su vez, se está erosionando la ventaja de los costos de China. De hecho, los productos fabricados en China son ahora sólo 4% más baratos que los fabricados en Estados Unidos, cuando se ajusta por cuánto produce cada trabajador.

El resultado es que las empresas están empezando a dejar de producir en China para, por ejemplo, mirar hacia países que mantienen sus bajos costos, como Vietnam o, a veces, incluso Estados Unidos. Eso no significa, sin embargo, que los trabajos y las fábricas van a volver. China tomó puestos de trabajo que los robots están tomando ahora, sólo que los robots trabajan en suelo estadounidense.

¿A dónde se fueron las buenas noticias? Con el aumento de los salarios en China hay menos presión a la baja sobre los salarios en EU. Otros países en el sudeste de Asia hoy y tal vez África mañana mantendrán los salarios, pero no son lo suficientemente grandes o tienen suficiente infraestructura.

Matt O’Brien es reportero de Wonkblog.

frm

0 Comentarios
Comentarios
Periódico El Economista es una empresa de