CHILENOS PIDEN REGRESAr al esquema de reparto
En entredicho, sistema de administradoras de fondos
Chile fue precursor mundial de la privatización de la seguridad social.
Miles de chilenos se manifestaron en las calles en contra de los fondos privados y pidieron un cambio en la estrategia. Foto: AP
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Regresar a un esquema de reparto, donde sea el Estado el que financie las pensiones de los trabajadores chilenos es imposible, indicó Olivia Mitchell, integrante del Consejo de Investigación de Pensiones de la Universidad de Pennsylvania y miembro de la Comisión Asesora Presidencial sobre el Sistema de Pensiones, ante las manifestaciones que se dieron este fin de semana por miles de chilenos que piden acabar con el actual sistema de pensiones y volver al anterior.

“El sistema antiguo en Chile no se podía perpetuar, era ineficiente, costoso, desigual e insostenible (...) Un modelo de reparto no tiene sostenibilidad financiera, dado el alto crecimiento del envejecimiento de la población”, dijo en entrevista para 
El Economista.

El actual sistema de pensiones de Chile es manejado por las administradoras de fondos de pensiones (AFP), que fueron creadas en 1980, durante la dictadura de Augusto Pinochet.

La idea fue migrar de un esquema de beneficio definido a uno de contribución definida; es decir, el Estado deja de ser quien financie las pensiones de los trabajadores y son ellos, junto con los empleadores, quienes ayudan a financiar el retiro de los trabajadores a lo largo de su vida laboral.

Chilenos aportan poco 
para su pensión

Mitchell refirió que uno de los principales problemas en Chile es que mucha gente no cotiza durante su vida laboral con el salario que gana en realidad y entonces, al momento de jubilarse, cuentan con pocos recursos acumulados. Además, los trabajadores aportan 10% de su salario para el ahorro de su retiro, lo cual es bajo si se considera que en otros países es de hasta 20 por ciento.

Ante este problema, expuso, se impulsó la reforma del 2008, donde se implementó una pensión básica, que ayuda a la gente con pocos ingresos en la vejez. Sin embargo, no es una cobertura universal.

“Es interesante que muchos chilenos (y extranjeros) no saben que el sistema de pensiones no sólo consiste en las AFP, sino que también incluye el pilar solidario, que otorga una pensión básica para quienes tienen pocos recursos en su vejez”.

Refirió que durante el segundo periodo de gobierno de la presidenta Michelle Bachelet, se creó la Comisión Asesora Presidencial sobre el Sistema de Pensiones, la cual estuvo conformada por 24 miembros nacionales e internacionales que se encargaron de estudiar el sistema de pensiones de 1980 y la reforma del 2008 para que a través de un diagnóstico sobre las deficiencias se pudieran hacer propuestas.

En dicho estudio, se observó que 50% de los pensionados registró una tasa de remplazo -porcentaje del promedio salarial que obtuvo en los últimos 10 años- de 34 por ciento. La situación empeora cuando se observa que mientras la mitad de los hombres obtienen tasas de remplazo iguales o inferiores a 60%, la mitad de las mujeres recibe tasas de remplazo que alcanzan como máximo 31 por ciento. Este porcentaje es bajo si se compara con los países miembros de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos, cuyas tasas de remplazo netas son en promedio igual a 66% para hombres y 65% para mujeres con historiales de cotización completos.

Problema no se resolverá 
con varita mágica

Si bien el gobierno chileno buscó mejorar el sistema de pensiones a través del pilar solidario que ofrece una pensión básica, la cual es financiada con impuestos, miles de chilenos se manifestaron este fin de semana para exigir que se eliminen las AFP y se regrese a un esquema de reparto.

Al respecto, Rodrigo Valdés, ministro de Hacienda, comentó que la reforma provisional que se realizó en el primer gobierno de la presidenta Bachelet “es crucial hoy día para que cientos de miles de personas tengan una pensión, que sabemos que es baja, pero es distinto a tener cero, a tener una ayuda del Estado”. Sostuvo que, ciertamente, Chile tiene que preguntarse qué maneras hay de seguir avanzando, pero al mismo tiempo “tenemos que ser muy prácticos y realistas: éstas son reformas muy difíciles. Una cosa es tener un diagnóstico de las cosas que a uno no le gusta cómo están, otra muy distinta en una democracia es ponerse de acuerdo sobre la solución para esos temas”. Esto, dijo, se debe hacer con la profundidad, la calma y la tranquilidad que requieren problemas complejos, “no hay que creerse que esto tenga una solución de varita mágica”.

Valdés agregó que es un tema técnicamente muy complejo, en el que se juegan muchas cosas para la economía en general. Mencionó que esta situación no es exclusiva en Chile, pues a nivel mundial el tema de pensiones es un problema que atañe a todos los países, ante el crecimiento poblacional y la esperanza de vida. “Con una economía global con tasas de interés bajas, mercados laborales en que no todos tienen la oportunidad de contribuir y cuentas fiscales muy estrechas hace que esto no tenga una solución fácil”.

Indicó que el fisco, hoy en día, “no tiene fondos para hacer un aporte sustancial al sistema”, ya que el déficit fiscal se sitúa en torno a 3 puntos del PIB, lo que implica que el país se está endeudando en 10,000 millones de dólares cada año. “Gastamos como fisco más de los impuestos que tenemos y tenemos que ser cuidadosos, tenemos que vivir como país dentro de los medios que tenemos”, afirmó.

Éstas son algunas de las 58 propuestas que hizo la comisión de expertos:

  • La propuesta global aborda fortalecer y ampliar el sistema de pensiones solidarias.
  • Aumentar la cobertura del Sistema de Pensiones Solidarias al menos a 80% de la población.
  • Aumentar el monto de la Pensión Básica Solidaria y de la Pensión Máxima con Aporte Solidario de 20 por ciento.
  • Cambiar el mecanismo de acceso a los beneficios del Sistema de Pensiones Solidarias desde el actual Instrumento Técnico de Focalización, basado en la ficha de protección social a un cuestionario de afluencia (riqueza).
  • Revisar el mecanismo de focalización de los beneficios no-contributivos, a través de una aplicación más eficaz y verificación periódica del mecanismo de focalización.

elizabeth.albarran@eleconomista.mx

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