Madrid, España. No sólo la música es mejor en vivo. Estar frente al “Guernica” de Pablo Picasso dentro del Centro de Arte Reina Sofía puede que sólo te haga llorar, pero también es posible que te cambie la vida.
Porque no es lo mismo ver una pintura famosa y pieza clave en el arte en una postal o en Internet, que tenerla enfrente y poder tocarla con cada uno de nuestros sentidos… bueno, menos el del tacto.
“Guernica” retrata el bombardeo de dicha ciudad el 27 de abril del 1937. Un hecho que cimbró al artista de pies a cabeza, y vaya que Picasso lo plasmó en cada trazo de tal forma que nos lo transmite.
“No, la pintura no está hecha para decorar las habitaciones. Es un instrumento de guerra ofensivo y defensivo contra el enemigo”, dijo en su momento el artista.
Lo mejor es que el museo muestra los bocetos a detalle del proceso para hacer el “Guernica”, sin duda, el cuadro mejor custodiado de España.
Pero en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía hay mucho más que ver; de hecho, es un banquete para los amantes de estos tres genios: Dalí, Picasso y Miró, aunque es Pablo la mayor atracción.
Como mexicano da gusto encontrarse con una obra de Diego Rivera (“La chimenea”) entre tanta obra maestra, y no desmerece, también despierta la admiración del público.
Si con Picasso uno se entusiasma, con Salvador Dalí enloquece: sus formas, los colores, las texturas y ese peculiar mundo en el que parecía habitar…
La colección del museo abarca obras realizadas desde finales del siglo XIX hasta la actualidad y cuenta con más de 17,000 piezas de todo tipo, incluyendo algunas del mexicano Gabriel Orozco.
Además, actualmente se exhiben una selección de fotografías de Robert Capa sobre la Guerra Civil española y la película Canciones para después de una guerra.
También se presentan obras más recientes en las salas Abstracción, arte Pop y Narración Figurativa, Arte minimal y su entorno y Últimas manifestaciones artísticas, que se van disfrutando mientras se deambula por este “palacio” de cristal.
Después de Dalí y Picasso, queda uno, la verdad, ya sin esperar gran cosa. Pero abajo, en una sala nueva, el museo vuelve a sorprender con el arte-ciencia. La exposición se llama Máquinas & Almas. Arte digital y nuevos medios, donde, por cierto, participa un mexicano, Lozano-Hemmer con una instalación de micrófonos… digamos… contestones.
Pero sorprenden unas esculturas de luz, los ferrofluidos de Sachico Kodama, arte electromagnético que le da vida a los líquidos y el robot del ex Talking Head, David Byrne, quien colabora en este viaje con “Song for Julio”, un androide que canta y “siente” emociones. Arte que desconcierta, se vuelve adictivo, es un pedazo del futuro que ha terminado por alcanzarnos.
La visita al Centro de Arte Reina Sofía también es una parada obligatoria, por 6 euros puedes ver obras clave en la historia del arte. ¡Qué envidia de museos madrileños!

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