La relación personal es una moda: Fernández Porta
El escritor catalán Eloy Fernández Porta, ganó el Premio Anagrama de Ensayo 2010 por un libro sugerente y sumamente original: "€®O$. La superproducción de los afectos", que presentó bajo el pseudónimo Publi OhVídeo Nasón.
Alejandro Flores/El Economista
May 12, 2010 |
8:20

“Pensemos en lo Humano como un subproducto de la cultura de tendencias, en la intimidad como un invento del departamento de marketing de Ikea, y en la ‘relación personal’ como un producto basura; eso nos dará una idea de lo efímero que es ese mundo relacional hipertramado en que vivimos”, apunta en entrevista el escritor catalán Eloy Fernández Porta, quien resultó ganador del Premio Anagrama de Ensayo 2010 por un libro sugerente y sumamente original: €®O$. La superproducción de los afectos, que presentó bajo el pseudónimo Publi OhVídeo Nasón.

Fernández Porta es muy joven pero ya ha publicado bastantes libros y, sobre todo, ha creado categorías que ayudan a comprender la compleja dinámica en que opera nuestro mundo: Afterpop, Homo Sampler, capitalismo emocional y ahora la noción €®O$, cuya lectura inmediata alude al eros del panteón griego pero ahora ataviado con las ropas de la época, vestido a la moda.

Uno lee sus libros (contando éste) y cae de manera inmediata en ese abismo de símbolos y referentes cercanos que nos ponen en acción narrativa y en recreación con nuestra propia experiencia del mundo. Y no es casualidad, Fernández Porta tiene un estilo particular, poderoso y lúdico, prolijo pero certero, su lenguaje es multimediático y al mismo tiempo local. Todo ello es resultado de una disciplina sin tregua:

“El día perfecto para mí es aquel en que no hago nada más que dedicarme al libro que estoy escribiendo. Me levanto a media mañana, empiezo a escribir mientras desayuno, como ligero a lo largo del día (si es carpaccio de solomillo, qué mejor), voy poniendo música de fondo (a veces hardcore) y termino a eso de las dos de la madrugada, con la sensación que Peter Handke describió como ‘radiante de cansancio’, me cuesta trabajo desconectarme”, apunta.

€®O$: llenar un vacío

“La tratadística amorosa siempre dijo que el amor se define como una falta (del gemelo perdido, del Otro, de una parte del cuerpo). El mercado, en su fase emocional, sigue ese mismo principio, y lo hace produciendo técnicamente la falta, es decir, convenciéndonos de que nos faltan, para ser amantes eficientes, códigos de género, discursos autorreflexivos, ropa, productos materiales o inmateriales”, curiosamente ese vacío desde una lectura es una de las cuestiones más interesantes desde el título mismo:

€®O$ es €
(euro, dimensión mercantil), ® (copyright, dimensión de marketing personalizado), $ (dólar, contraparte del euro que facilita el intercambio de bienes y de valores), pero sobre todo 0 (la ausencia, el hueco que llenar y también la cinta).

En €®O$ acude a la figura de la cinta, una cuerda, para explicar el peso y la exigencia de las relaciones afectivas hasta donde las hemos entendido. Si sus dos extremos se juntan se forma una sortija pero también una soga.

“En un extremo de la cinta está la pulsión; en la otra, el dinero. La experiencia característica de la Era Afterpop es la circunversión: el momento en que los dos extremos de la cinta se empalman y los afectos entran en el círculo del negocio”, dice.

Sin embargo, el escritor cree que el Mercado Afectivo “acabará quebrando cuando pierda su valor la noción que hoy en día es su objeto central: la ‘relación personal’. Esta noción, que no ha existido siempre, es el resultado de una combinación de discursos psicológicos y sociológicos que no seguirán vigentes para siempre; algún día pasará de moda la visión psicológica de la individualidad ―como han pasado de moda otras formas paracientíficas de concebir al sujeto”.

La dimensión liberadora del mercantilismo

“En nuestra época el afecto sólo puede aparecer al final de un proceso de reificación comercial, como una digresión o una conclusión imprevista; no se puede huir del mercado para encontrar el verdadero sentir, sino que éste aparece, precisamente, después de un internamiento muy particular en aquél”, apunta.

“El amor no es el espacio idóneo para la libertad porque es el lugar donde confluyen las mayores determinaciones: de género, de clase, discursivas, económicas, etc. Y esos determinismos resultan tanto más poderosos en la medida en que creemos en el amor es “sentimiento puro”.

“Ahora bien: si existe una forma ‘libre’ o, al menos, ‘singular’, de sentir, ésta sólo puede basarse en un uso crítico de los medios y en un cuestionamiento de los mediadores”, en otras palabras, utilizar el tipo de conciencia a la que alude en su libro Homo Sampler: el mediateniente tecnológico, el jerarquizador de la información.

“Las empresas también difunden objetos y comportamientos que no confirman el ethos burgués ni refrendan esa idea reaccionaria del amor eterno; ahí se encuentra la dimensión liberadora del mercantilismo”, puntualiza


€®O$. La superproducción de los afectos

Muy contrario a los pensadores que veían en el mercado una degradación de aquello que les antojaba entender como puro en el ser humano, Eloy Fernández Porta con su estética personal, traza en €®O$ una problematización objetiva del amor en lo que llama el capitalismo emocional donde vivimos y consumimos los afectos que el Mercado produce.

A lo largo de 364 páginas, Fernández Porta invita a aproximarse a los procesos objetivos que entraña esta era del capital sin nostalgia ni pesar sobre nuestro mundo ni nuestros cuerpos y lo hace con una diversidad de estilos en la que el ensayo y la narrativa pierden de una vez por todas su estricta separación. El libro se publicará próximamente en nuestro país.

aflores@eleconomista.com.mx

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