“No podemos dejar el asunto de la paz soló a los militares”: Ospina
El dramaturgo colombiano William Ospina quien traerá al Festival Cervantino "Bolívar, fragmentos de un sueño" dice que para terminar con la guerra y la violencia en su país se debe dar solución a viejos problemas.
Juan Manuel Badillo/El Economista
Sep 29, 2010 |
18:09
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“No les creo a los militares cuando dicen que la paz en Colombia está a la vuelta de la esquina”, dijo el escritor y periodista colombiano William Ospina “Están diciendo eso desde hace 50 años”, declaró.

El dramaturgo, que traerá al Festival Cervantino Bolívar, fragmentos de un sueño bajo la dirección de Omar Porras, dijo que la paz en Colombia es un problema complejo y que “no podemos dejar el esfuerzo de la paz exclusivamente en manos de los militares, es injusto, porque la paz tiene componentes culturales, económicos y componentes sociales; los militares no pueden, así quisieran, así fuera su voluntad, no pueden reemplazar al Estado, ni a la comunidad en todos esos deberes”, explicó el reconocido escritor colombiano.

Para terminar con la guerra y la violencia en Colombia, dijo el dramaturgo, se debe dar solución a viejos problemas.

Ospina explicó que en ese país la tierra productiva está repartida en pocas manos y que cada vez que se han hecho reformas agrarias han sido contra los campesinos, eso ha provocado que se siga expulsando a los campesinos hacia las ciudades, un fenómeno que ha arrojado 3 millones de personas en las ciudades en los últimos tres años.

“Se entiende entonces que la violencia colombiana tiene una unas fuentes más profundas que digamos la mera delincuencia de unos cuantos rebeldes”, dijo.

“Una paz concebida como una mera campaña militar es lo que ha vivido ya Colombia cíclicamente durante mucho tiempo y no ha sido suficiente para garantizar esa reconciliación”, dijo Ospina, autor de la novela El país de la canela, Premio Rómulo Gallegos 1967.

Bajar a Bolívar del pedestal

Ospina es el presidente de la Comisión Bicentenario de la Ciudad de Bogotá y su obra Bolívar, fragmentos de un sueño se estrenó en junio pasado en dicha ciudad, y se presentará en el marco del 38 Festival Internacional Cervantino en Guanajuato, del 13 de octubre al 7 de noviembre.

Es una obra que presenta a un Simón Bolívar de carne y hueso, dice el escritor. “Queremos mostrar ese Bolívar que se ha perdido un poco con la perspectiva histórico y militar, un Bolívar que estamos tratando de bajar de un pedestal, para aproximarlo cada más al ciudadano común”.

El montaje fue parte de las actividades culturales que en Colombia se organizaron para festejar los 200 años de su Independencia. Se estrenó primero en Francia, en España y luego en Colombia.

“Por supuesto que (Bolívar) era un gran guerrero, era un gran político, un gran pensador, un filósofo, un romántico, inspirado en todo el pensamiento de la Ilustración durante el comienzo del siglo XIX, pero más allá de eso era un gran ser humano, era un viajero, un seductor, era un gran bailarín”, declaró.

En su primera gira la obra solamente viene a México y a comienzos del 2011 irá nuevamente a Francia, Suiza y Japón.

La política nos separa y la cultura nos junta

“Entre los países de América Latina, la economía y la política han conspirado para separarnos, pero la cultura ha conspirado siempre para unirnos”, dijo Ospina.

Sobre la idea de avalar o discutir la integración cultural de América Latina, William Ospina, en su calidad de miembro de la Comisión del Bicentenario de la ciudad de Bogotá, convocó a escritores, artistas, e intelectuales de toda América Latina, al Gran Foro del Bicentenario de Bogotá, que se llevará a cabo a principios del 2011.

A pesar de la fragmentación, la diferencia de países, agregó el escritor, los grandes acontecimientos culturales han surgido de manera simultánea en toda la región.

Indicó el poeta que la generación intelectuales modernista que renovó la lengua, las ideas, el pensamiento, el ritmo, la respiración de la lengua en América Latina, se dio por igual en todos los países; apareció Manuel Gutiérrez Nájera en México, José Martí en la Habana, José Asunción Silva en Colombia, Juan Antonio Pérez Bonalde en Venezuela, José María Eguren en el Perú, Leopoldo Lugones en Argentina.

“Nuestra literatura es continental, nuestra música circula por todo el continente, las gastronomías, las artes plásticas, y son ya elementos muy destacados a nivel mundial,
las expresiones culturales latinoamericanas, yo creo que por ese camino también lograremos algún día que nuestra política y nuestra economía tengan una gran presencia en el mundo”, aclaró.

Lo mismo con el llamado “boom latinoamericano”, que se dio simultáneamente en todo el continente. “Hay unos vasos comunicantes, unos ríos profundos que nos unen y que son los ríos profundos de la lengua, del mestizaje, y de la memoria compartida”, dijo.

jbadillo@eleconomista.com.mx

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