Le tomó siete años de escritura hacer su nueva obra
El amor y la amistad, los grandes mundos humanos: Argullol
El escritor catalán Rafael Argullol estuvo en la FIL para presentar su más reciente libro titulado Visión desde el fondo del mar.
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Siempre es sorprendente encontrar figuras de renombre cuya cordialidad no les cabe en el cuerpo: una vez que las conoces es imposible olvidarlas. El escritor catalán de cabello albino y sonrisa amable, Rafael Argullol, es de ese tipo de personas. Su cordialidad no es una pose sino una postura: la que otorga la sabiduría, el haber visto ya muchas cosas. Para él los grandes mundos humanos, en donde se hallan las experiencias más vitales e inolvidables, son el mundo del amor y la amistad.

"Los grandes temas de nuestra vida van entrando y saliendo de manera muy peculiar. Nuestra experiencia de las cosas es una experiencia en la cual, lo míticio, lo real, lo soñado, lo vivido, lo que fue, lo que pudo haber sido se van combinando. Uno pudo haber tenido una novia que luego la memoria no recupera de ninguna manera y pudo haber conocido una mujer sólo unas horas y esa mujer retorna, retorna, retorna. Eso pasa con todas las cosas pero es clarísimo en las experiencias amorosas", apunta el escritor invitado a la FIL de Guadalajara 2010.

"La memoria no se rige por criterios cuantitativos sino por criterios de impacto y de cualidad, y tú cuando piensas en lo que has sido, piensas a través de esos acontecimientos, no piensas a través de lo que sería justo que fueras. En el caso de los amigos es igual de claro. Nosotros podemos tener amigos que nos parecen muy íntimos a las 7 años o a los 100. Pero verdaderamente lo que llamamos amistad es aquello que en aquel momento es amistad, el amigo es aquel que al día de hoy está a tu lado como amigo", apunta el filósofo.

"Tú déjate tragar por el remolino"

Como parte de sus actividades en la FIL, Argullol vino a presentar su más reciente libro titulado Visión desde el fondo del mar (Acantilado, 2010). "El mar es una constante porque yo pasé desde chico todos mis veranos en el mar: no puedo vivir lejos del mar", comparte el escritor.

El título parte de una bonita anécdota: "Cuando yo era muy pequeño un pescador me dio un consejo en el pueblo donde yo pasaba los veranos luego de que le pregunté qué hacer cuando viniera un remolino. El me dijo: tú no te resistas, déjate tragar por el remolino porque cuando llegues a su centro este te expulsara hacia arriba y te salvaras. Este consejo se me quedó grabado como una de las piedras angulares de la sabiduría", dice.

En sus palabras puede leerse una propuesta de desprendimiento, de desapego y de compasión, pese a que la materia del libro son sus propias experiencias: "Yo no quería caer en la mirada narcisista: Narciso se veía a si mismo en el agua hasta que se aburrió de su propia imagen. Por eso he optado por la visión contraria: mirar desde el fondo del mar. Aunque al principio todo parece un poco turbulento, a medida que se acostumbran tus ojos miras con mayor claridad: he querido mirarme a mi mismo a través de los otros".

Sobre la forma de su obra acota: "Desde siempre he defendido que es un gran error, un prejuicio, una incapacidad, de la tradición occidental haber separado las figuras del filósofo y el escritor. El punto de vista del filósofo y del artista deben fusionarse. La filosofía es un ejercicio inacabado de preguntas y el arte es un ejercicio imperfecto e inacabado de respuestas: todo es un mismo circuito".


Un viaje al pasado y de vuelta hacia el futuro

Visión desde el fondo del mar le tomó siete años de escritura, en los cuales escribió 1600 hojas a mano. No conforme con eso, una vez terminado el libro, Argullol dio pie a otra obra como quien toma un viaje de regreso hacia el futuro. Si Argullol hizo un viaje al pasado, o lo trajo al presente, al escribir más de mil páginas a mano, decidió crear una web exclusiva del libro, la cual consiste en "un ejercicio paralelo de traducción en 500 imágenes de los contenidos del libro.

"Se trata de una web complejísima, desde el punto de vista estructural: yo no hice la tecnología pero sí la concepción arquitectónica, que permite al lector del libro seguir una especie de itinerario visual al mismo tiempo que lee el libro", apunta Argullol.

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