Catalogado más de 80% de monumentos históricos de México

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Notimex

Hasta 2009 se han catalogado 101 mil 578 monumentos históricos en el país, mas del 80 por ciento de un estimado de 121 mil 531 existentes, según el Atlas de Infraestructura y Patrimonio Cultural de México 2010.

De acuerdo con el documento recientemente dado a conocer por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), los estados que encabezan este proceso de catalogación son: Puebla, Jalisco, San Luis Potosí y Michoacán.

Cabe destacar que esta catalogación, así como las estrategias de conservación, son tareas de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del Instituto Nacional de Antropología (INAH-Conaculta).

De acuerdo con la publicación, a raíz de la promulgación de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos de 1972, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) asume, entre otras tareas, la de realizar el inventario, registro y catálogo de los bienes históricos.

Esta ley define la zona de monumentos históricos como el área que comprenden varios inmuebles relacionados con un suceso nacional o la que se encuentre vinculada a hechos pretéritos de relevancia para el país.

Es aquí donde interviene la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH que ha realizado diversos estudios para la delimitación de zonas de monumentos históricos, los cuales permiten desarrollar estrategias o programas especiales para su protección.

Los monumentos históricos son aquellos bienes vinculados con la historia de la nación, a partir del establecimiento de la cultura hispánica en el país.

México cuenta con 57 zonas de monumentos históricos, entre las que destacan el Centro Histórico de la Ciudad de México, el de Oaxaca y el de Puebla, que han sido reconocidos por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), como Patrimonio Mundial de la Humanidad.

El Atlas indica que se trata de inmuebles construidos en los siglos XVI a XIX, destinados a templos y sus anexos (arzobispados, obispados, casas culturales, seminarios, conventos); así como a la educación y a la enseñanza, o a fines asistenciales o benéficos; al servicio y ornato públicos, y al uso de las autoridades civiles y militares.

La Ley, señala la publicación, incluye además los muebles, documentos, expedientes, archivos, manuscritos, libros, folletos, impresos, así como colecciones científicas y técnicas que se encuentren o fueron encontrados en dichos inmuebles.

Los catálogos del legado monumental históricos que actualmente se realiza en México tienen como antecedente los estudios sobre las construcciones religiosas que realizó, entre los años 30 y 40, la Dirección de Bienes Nacionales de la Secretaría de Hacienda, que en aquella época era la instancia que velaba por la salvaguardia del patrimonio nacional.

Actualmente, indica el Atlas de Infraestructura y Patrimonio Cultural de México, el catálogo del INAH incluye la arquitectura contextual y vernácula que conforma el escenario donde destacan los monumentos como protagonistas de los barrios y municipios de la República Mexicana.

La necesidad de preservar, estudiar y difundir el patrimonio histórico de México, expresada por el gobierno de Lázaro Cárdenas, originó la creación del INAH el 3 de febrero de 1939.

Una de sus funciones primarias encomendadas fue la vigilancia, conservación y restauración de los monumentos arqueológicos, históricos y artísticos de la República, así como de los objetos que en ellos se encuentren.

Para tal efecto fue creado el Departamento de Monumentos Coloniales que se dividió en dos partes, la Dirección de Monumentos Prehispánicos y la Dirección de Monumentos Coloniales.

Hacia 1973, el Departamento de Monumentos Coloniales y de la República, se incorporó a la recién creada Dirección de Monumentos Históricos, y seis años después desapareció del esquema.

En 1989 la Dirección de Monumentos Históricos cambió su estructura funcional y se convirtió en la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos que tiene como tareas específicas la conservación, restauración, protección, catalogación, investigación y difusión del patrimonio histórico edificado de la nación.

Para llevarlas a cabo, cuenta con las siguientes áreas:

oordinación Nacional de Monumentos Históricos, Dirección de Apoyo Técnico, Dirección de Licencias, Inspecciones y Registro, Subdirección Administrativa, Subdirección de Catálogo y Zonas, Subdirección de Investigación, Subdirección de Proyectos y Obras, y la Unidad de Informática.

La Subdirección de Investigación tiene bajo su custodia los acervos de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos, resguardados en la biblioteca, el archivo, la planoteca y la fototeca.

La biblioteca se creó para apoyar el trabajo de los investigadores, y hoy se encuentra abierta al público en general.

uenta con 6 mil 500 volúmenes aproximadamente, organizados en cuatro colecciones básicas: Colección General, de Consulta, Hemerográfica y Fondo Reservado.

El archivo resguarda cerca de 66 mil 600 expedientes sobre intervenciones en monumentos históricos del país y más de 23 mil planos y zonas de monumentos. Su consulta se permite al público con una previa solicitud escrita dirigida a la Subdirección de Investigación.

La fototeca está formada por una importante colección de fotografías, reprografías (copias fotográficas) y diapositivas de inmuebles, materiales gráficos y planos (siglos XVI al XXI).

Su temática es nacional y si bien hace énfasis en la arquitectura, comprende también bienes muebles, colecciones de museos, temas de la vida cotidiana y de carácter etnográfico entre otros.

Contiene alrededor de medio millón de imágenes realizadas por fotógrafos tan reconocidos como Desire Charnay, Gove and North, Charles B. Waite, Winfield Scott, Guillermo Kahlo, Hugo Breheme, La Rochester, Manuel Ramos y Luis Márquez.

La fototeca conserva negativos de empresas editoras de postales como la Compañía Industrial Fotográfica y la MRM y cuenta con servicio de consulta y reproducción de imágenes; registros fotográficos de investigadores e historiadores del arte.

Figuran Manuel Toussaint, Lauro Rossell, Francisco de la Maza, Manuel Romero de Terreros, George Kubler e Israel Katzman. Así como de los investigadores Constantino Reyes Valerio y Mariano Monterrosa.

Puntualiza el Atlas que gran parte de los materiales que se pueden apreciar en las diversas colecciones que integran las zonas arqueológicas abiertas al público y la red de museos del INAH.

Así como el cuidado de las edificaciones de carácter histórico, civil y religioso, reflejan nítidamente la intervención de los expertos del instituto, dirigida fundamentalmente a la preservación del patrimonio cultural de los mexicanos.