La mirada de la edición independiente
Marcial Fernández
Hace unas semanas me invitaron a Zaragoza, España, al encuentro Otra Mirada, en el que participamos durante tres días, en mesas de trabajo, 120 actores del libro independiente entre libreros, distribuidores y editores iberoamericanos. El objetivo de dicha reunión, organizada por la Librería Cálamo -que tiene su sede en la capital de Aragón-, era favorecer el mutuo conocimiento, intercambio de experiencias, alianzas de colaboración y la discusión del futuro del libro por parte de los profesionales convocados. De México participaron las editoriales Era, Petra, Sexto Piso y la mía (Ficticia), además de la distribuidora Tinta Roja que, en voz de su directora, Mariela Calcagno, habló no sólo de los sellos que representa, sino a nombre de la Alianza de Editoriales Mexicanas Independientes (AEMI).
Asimismo, otra voz importante fue la de Nubia Macías, directora de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que -con la colaboración de la Alianza de Editoriales Mexicanas Independientes- se comprometió a celebrar en 2012 la segunda edición de Otra Mirada. El encuentro, que por cierto fue a puerta cerrada en el Paraninfo, un precioso edificio de 1893, otrora Facultad de Medicina y Ciencia y, hoy, imagen institucional de la Universidad de Zaragoza, tuvo como resultado inmediato convenios entre particulares para, por ejemplo, que algunos editores mexicanos puedan distribuir y vender sus libros tanto en España como en librerías de centro y Suramérica, lo que es un logro trascendental para la promoción y divulgación de nuestra literatura, de nuestro pensamiento, en su nicho natural: nuestra geografía idiomática. Además de ser una apuesta mercantil interesantísima.
Pero, más allá de tales acuerdos entre los participantes, se constató la riqueza conceptual, la energía, la diversidad y los rasgos en común de la edición independiente iberoamericana que, de alguna u otra manera, está en la vanguardia en todo lo referente al idioma y la cultura de las regiones en las que se desarrolla, lo que reafirma la necesidad de fortalecer este tipo de proyectos para una sociedad más sana, más educada y más libre, principios básicos de la democracia moderna.
Por ello se creó una comisión para dar forma definitiva a las conclusiones del encuentro y poner en marcha las iniciativas que garanticen su realización, de manera que Otra Mirada se convierte así en un foro permanente de los distintos integrantes de este tipo de edición para diseñar estrategias, favorecer a las organizaciones gremiales y su profesionalización, buscar el equilibrio entre los libros que se distribuyen en España y América Latina, informar y mantenerse informado de lo que se publica en cada uno de nuestros países, ampliar el mercado librero, incidir en los nuevos procesos de la edición digital y estimular el desarrollo de foros para el intercambio de experiencias y conocimiento.
En lo que se refiere a la relación con el sector público de cada uno de nuestros países, es importante que el Estado tome conciencia de la necesidad de generar apoyos para la edición independiente, ya sea en la compra de libros para su sistema educativo y bibliotecas, ya sea en el respeto que debe existir en los procesos de la cadena libresca, ya sea en incentivos fiscales, ya sea en estudios que ayuden a estas micro empresas dedicadas al saber, a la identidad de cada región, al entretenimiento y a la bibliodiversidad necesaria para que el conocimiento no se estanque, así como para la sobrevivencia de este tipo de negocios que, más que de lucro, buscan una mejor calidad de vida.












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