Edson Lechuga, un escritor partido en tres
Conversa sobre "Llovizna", un libro que retrata un México que pareciera estarse perdiendo entre la modernidad y la urbanización.
Manuel Lino / El Economista
Ago 1, 2011 |
19:01
Foto: Especial
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Un escritor mexicano, o hasta muy mexicano se podría decir, nos llega desde España: Edson Lechuga, quien después de sorprendernos con Luz de luciérnagas publica ahora el volumen de cuentos Llovizna.

Edson nació en Pahuatlán, Puebla, vivió en la ciudad de México un tiempo y desde hace casi una década está Barcelona, donde puede vivir, si no de escribir, sí de la literatura.

Llovizna es un libro muy mexicano, pero de un México que pareciera estarse perdiendo entre la modernidad y la urbanización, entre los iPads, los edificios inteligentes, los teléfonos aun más inteligentes y los ciudadanos que si bien son más listos que todos los dos anteriores a veces se dejan obnubilar por ellos.


Veo en los cuentos de Llovizna un México que me suena viejito.

Es cierto y es un tanto intencional. Si bien fueron escritos en la última década, aunque antes de la novela Luz de luciérnagas que se publicó hace un año, si hay un matiz intencional de recuperación de otro tiempo.

También están los cuentos ambientados en el México rural y ese ha cambiado muy poco. Yo, que soy de Pahuatlán, Puebla, lo veo ahí.

Llovizna fue presentado allá hace dos meses. ¿Cómo han recibido tus cuentos en España?

Tengo una agente literaria con la que hace un tiempo me puse de acuerdo, le presenté varios proyectos y ella eligió, primero, Luz de luciérnagas, que tiene una voz muy neutra, para no ser etiquetados de entrada.

Ahora ya nos arriesgamos con Llovizna que tiene un lenguaje muy mexicano y en el que además trabajo en indagaciones digamos poco prestigiosas. Tenía la inquietud qué iba a pasar a nivel lingüístico y me ha dado mucho comprobar que la gente no tiene empacho ni tropiezo no solo a nivel lingüístico sino para relacionarse con estos personajes mexicanos.

Eres de Pahuatlán, vives en Barcelona pero la ciudad de México es un escenario muy presente en los cuentos de Llovizna.

Digamos que estoy partido en tres. De Pahuatlán tengo el origen y también admiro su cosmovisión. Pero pasé 12 años en las calles de la ciudad de México. Y a esa la quiero por fea, insalubre e intensa, es como el arquetipo de la cosmópolis-necrópolis tremenda e invivible pero al mismo tiempo muy viva. Es mi tipo de ciudad, así que cada vez que pienso en ambientar un cuento en un entorno urbano y abrumador pienso en el Distrito Federal.

La literatura no suele dar para comer en esta ciudad y supongo que tampoco en Pahuatlán, pero no sé en Barcelona. ¿De qué vives?

Siendo rigurosos, es cierto que no vivo del ejercicio de escribir. Pero sólo hago cosas alrededor de la literartura. Soy profesor, tallerista en un par de talleres que están adquiriendo cierto prestigio, hago algunas publicaciones para diarios o revistas. En realidad no hago otra cosa que escribir, leer y analizar textos.


¿Cómo ves el panorama del cuento en la actualidad?

¿En Europa o en América Latina?

Comparando ambos.

Pues en Europa, el cuento más prestigioso es el latinoamericano. De hecho en España conozco a muy pocos cuentistas, los escritores se dedican sobre todo a la novela. Por cierto que en España se hace la distinción entre el cuento, que es como el que te cuentan las abuelas, y el relato, que sería el género literario.

Creo que en Latinoamérica, el cuento ha sido y sigue siendo un género prestigioso y accesible, uno que te permite comerte el pastelito a trozos. Leer en tiempos libres. Se sigue escribiendo y leyendo, y con toda la tradición que tenemos detrás no puede ser de otra manera. Es un género vigente, fuerte e independiente.

¿Y cómo ves las nuevas tecnologías? ¿Crees que han beneficiado a al cuento en particular o a la literatura en general?

Bueno, primero, creo que el blog nunca será un género literario, es un medio de difusión.

Y la literatura, creo que está en proceso de querer entenderse con estas tecnologías. Es algo que ya le pasó a la fotografía, la música ya se entiende después de muchos problemas. Parafraseando a Orán Pahmuk, “no hay que preocuparse, es sólo un cambio de soporte, y lo que importa es el contenido”.

Ahora, creo que el soporte tardará muchos años en cambiar realmente, el libro como objeto tiene mucho prestigio. Es una relación que se establece entre el humano y la cosa. Es como el periódico, aquí en España puedes bajar gratis varios periódicos, pero se siguen vendiendo en papel. Forma parte de nuestra forma de ser.

mlino@eleconomista.com.mx

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