Las horas perdidas
Qué decir si no lees (o se te olvidó)
La pregunta fatídica a Enrique Peña Nieto. Díganos, por favor, tres libros que hayan influido su carrera política. Tres minutos de risa loca.
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El escenario era ideal para lanzar el libro: la FIL de Guadalajara en su 25 aniversario. La obra: 200 páginas de material de campaña, ideal para incondicionales. Un pisapapeles editado por Grijalbo. El autor: el precandidato del PRI a la presidencia de la república: Enrique Peña Nieto.

Y entonces, la pregunta fatídica. Díganos, por favor, tres libros que hayan influido su carrera política. ¿Es el fin del mundo de que hablaban los mayas? ¿La intervención de un reportero insidioso? No, es la pregunta más trivial y predecible, no digamos en una feria del libro; sino a un autor que presenta uno de su (supuesta) autoría.

Lo que sigue es conocido e imposible de tapar por más control de daños que intenten las docenas de asesores. Tres minutos de risa loca. Un Juaydekrauze inolvidable. Dos tuits desafortunados, y tres días después: trend-topic nacional, dentro y fuera de Twitter. ¿Qué estás leyendo?, preguntaba Ciro Gómez Leyva a cada colaborador que desfilaba anoche en su noticiero (todos respondieron).

Al final, lo que más se le reprocha a Peña Nieto no es su incapacidad para recitar un puñado de autores y obras para satisfacer la pregunta del público; lo que se le está reclamando es su incapacidad de simular.

Jesús Silva-Herzog Márquez apunta que el problema fue verlo caer lentamente sin que las neuronas fueran capaces de interrumpir la caída. Se ha dicho que es un problema de improvisación: no debe improvisar, debe atenerse a los guiones y al teleprompter. Puede ser. Pero no nos engañemos.

A la población mexicana le importa muy poco que Peña Nieto lea todas las noches los grandes clásicos de la literatura mexicana, mundial o los best sellers de la autoayuda y el chisme político. Si tenemos claro que en México nadie lee, nadie tampoco se sorprende de que no se lea.

El problema es la incapacidad de montar bien el espectáculo: simular. Peña Nieto, como el aspirante de reality musical que se olvida la letra de la canción y se queda diciendo la-la-la-la los tres minutos. O peor aún, se detiene, mira a los jurados y ruega: “Ustedes seguro se saben la letra, díganme un poquito, no sean gachos”.

Nadie asiste a presentar un libro a la feria internacional más importante de Iberoamérica sin saber que es posible -digamos, muy probable- que alguien le pregunte sobre sus lecturas. El que el precandidato priísta asistiera sin preparar ese aspecto habla sobre la soberbia del que se sabe ganador antes de la carrera. No le importó si le preguntaban o no sobre sus lecturas. Pensemos, para aprovechar, en una recomendable: la fábula de la liebre y la tortuga.

No importa si lee -que, a lo mejor, sí lo hace- o si el suyo es un caso de analfabetismo funcional, de lectura de comprensión o de amnesia selectiva, una respuesta como la que se le pidió podría haberse preparado, ensayado y tenido lista, como mil preguntas y respuestas prefabricadas que se recitan durante la campaña.

Los mexicanos podemos estar acostumbrados a escuchar que leemos 1.5 libros por año o alguna cifra así: los académicos se rasgan las vestiduras, los mediáticos explican la atención que despiertan los nuevos medios y las redes sociales, los científicos elaboran teorías sobre la fragmentación de la atención en el individuo de la era Google.

Lo cierto es que los lectores y autores que frecuentan las ferias del libro son los que suben ese promedio de cero a 1.5, y son el público menos propicio para aplaudir a alguien a quien no sólo le importa muy poco la lectura, sino que le importa menos el público y el sitio donde está presentando su libro.

Vamos, le importa tan infinitesimalmente que ni siquiera fue capaz de inventarse la respuesta de rigor. La lista por default: Pedro Páramo, Aura, Dos crímenes, Cien años de soledad, El Quijote, La fiesta del Chivo. La que fuera.

Es claro que el Grupo Atlacomulco no tiene club del libro y que cuando se reúne EPN con sus compadres a repartirse el gabinete del próximo sexenio, el tema de conversación no suele transitar por las praderas literarias. Y no importaría.

No necesitamos un presidente que cite elocuentemente a Platón, Alfonso Reyes o al socorrido Krauze, como tampoco necesitamos uno que sea incapaz de leer sus discursos sin quedarse mudo porque se cayó una página del podio. Pero sí necesitamos uno que sea capaz de plantar cara a lo imprevisible, aunque no lo sea, y no haga el ridículo, se ruborice, llene de muecas, despeine el gel inamovible, mire desesperado a su asesor, mientras da vueltas a frases como “las mentiras del libro sobre el libro” sin ser capaz de reírse de sí mismo, decir un chiste, cantar el himno, decir algo trillado como “no importa lo que yo leí, sino que ustedes lean este libro”; cambiar el tema o alcanzar a leer la bolsa de la compra del que está en primera fila.

De hacer el ridículo sabemos mucho los seres humanos y no nos gusta: en carne propia o en la palestra de nuestros presentes y futuros líderes.

Twitter: @rgarciamainou

6 Comentarios
Comentarios
Javier (no verificado)
Agregado:
7 Dic 2011 |
11:56 AM

POR LO MENOS CONTESTAR COMO LO HACE EN LA FARANDULA, HAY GAVIOTA POR QUE NO LE DISTE UNOS CONSEJITOS, CUANDO LES PREGUNTAN DE ALGO O ALGUIEN, RESPONDEN QUE ESTAN AHI POR SU SHOW, NOVELA U OBRA DE TEATRO Y QUE DE ESO QUIEREN HABLAR, PERO IGUAL ESTE CANDIDATO HASTA DESCONOCE EL CONTENIDO DE SU LIBRO, SEGURAMENTE NO LO HA LEIDO.JAJAJAJA.

Hugo Ponce (no verificado)
Agregado:
8 Dic 2011 |
10:01 AM

Antes que nada, no pretendo ni me interesa defender al Sr. Peña, soy un apartidista convencido de que necesitamos un nuevomodelo político. Dicho esto paso al punto.

Yo me considero una persona lectora, muy lectora, sin embargo me es difícil contestar a la preguinta que le hicieron a EPN. ¿Cuales ma han influido? ¡Todos!, bien o mal, hasta aquellos que después de la página 25 o 50 digo "ya, no puedo más" y lo cierro para siempre.
Me pregunto si la mitad de los que han hecho este show pueden mecionar al menos uno, un sólo libro, o debo decir, si se atreven, pues no sólo juzgamos a los libros por su tapa, también al que los carga no se diga los que se atreven a leerlos. Si te ven con el Manifiesto comunista eres rojillo, si te ven con la Biblia, eres mocho, si es con un libro ´científico eres nerd o geek, con un "best seller" eres "comercial", etc.
También el que se entretiene divulgando y alimentando este tipo de notas definitivamente poco tiempo tiene para leer, más allá de los 140 caracteres de Twiiter (hablando de esto, recomiendo "Superficiales" de Nicholas Carr).
En otro sentido, es fiel reflejo de nuestra vida política donde es más importante la apriencia, el decir frases elegantes, el crear expectativas falsas, el repetirnos las mismas frases cada sexenio y que gracias a nuestra pésima memoria y grandes esperanzas creemos novedosas.
El sexenio pasado se critico a AMLO por no poder contestar preguntas de cultura general no hablar inglés, años antes a Fox le fue obsequiado un libro de historia de México y otorgó un novel adelantado, además de leer a algún "hermano" de otro escritor famoso (Borges). Y aquí los tenemos hoy, les creemos lo que nos vuelven a decir, aunque disfracen posturas, aunque funden "centros" o se cambien de beligerantes a dulces promotores del "paz y amor".
Respeto a quienes leen "monitos" akl igual que a los que se conocen a todos los clásicos griegos de memoria, cada quien en lo suyo. Pero respeto aún más a quienes escriben, a los que externan su opinión con el riesgo de ser interpelados. A los que REALMENTE escriben, no como nuestros políticos que a pesar del mitológico 1.5 libros por habitante, siguen publicando libros con su nombre en la parte donde se escribe el del autor, sin que me conste que lo sean. Hace uno y dos sexenios me leí cuanta literatura política salía, hoy sinceramente prefiero a la "Familia Burrón". Si lo que han leído no los a influenciado aunque sea un poquito, han perdido su tiempo.
PD. ¿Alguien me recomienda un libro que de verdad me oriente por quién me convendría votar en el 2012?

anónima (no verificado)
Agregado:
8 Dic 2011 |
12:47 PM

Me niego a que a una persona con tanta responsabilidad, y con tan buen sueldo, se le permita no pensar siempre y cuando, siga el guión o se le ocurra algo para salir del paso.
El puesto de presidente es un cargo que debería llevar una de las personas más preparadas del país. Pensar lo contrario o votar por la imagen, que al caso es lo mismo, es hipotecar el futuro de México.
La mediocridad es el mayor problema de México.

Lau (no verificado)
Agregado:
9 Dic 2011 |
08:34 AM

A ver, no traten de disimular la ingorancia del candidato del PRI. No sólo es un producto fallido de la televisión- si no que su candidatura es un insulto para México. A mí sí me importa que los candidatos a la Presidencia lean y se interesen por la cultura. Sin cultura no hay país. ¿Cómo vamos a salir adelante sin educación, cultura, innovación, etc.? El listón de la democracia tenemos que elevarlo para que no cualquier fulano pueda acceder al poder público. Mi listón desde luego es muy alto - para ser candidat@ a la Presidencia se necesita:

1. Libertad y responsabilidad - que sea persona responsable de sus actos
2. Honestidad y transparencia - para sentar las bases del servicio público
3. Congruencia ética - que sus pensamientos, palabras y acciones vayan en la misma dirección
4. Empatía y solidaridad - que pueda ponerse en el lugar de los que gobierna
5. Liderazgo - que sepa guiar
6. Comunicación clara - que sepa escuchar y dialogar
7. Alto nivel de educación y cultura - para predicar con el ejemplo

En todos estos rubros Peña Nieto reprueba con un CERO. No se puede bajar el listón de la democracia para que los productos televisivos puedan participar en las campañas políticas. Está claro que la campaña de Peña Nieto es un INSULTO para México. Yo no quiero un títere mediático y mediocre de Presidente. ¿Y ustedes?

Naufig (no verificado)
Agregado:
10 Dic 2011 |
02:32 AM

Alguna vez leí un artículo en Proceso sobre Peña Nieto, éste exponía las virtudos y defectos del presidenciable. Entre sus virtudes encontraban su disciplina, pero entre sus defectos contaban su incapacidad para salirse del libreto, o sea, su incapacidad para improvisar.

Creo que quedó más que demostrada la tesis del autor del artículo. Ahora, si llegara a ser electo presidente, ¿hasta qué punto el tipo es capaz de resolver aquellos imprevistos que surgen en cualquier empresa que se lleve a cabo?

George Orange Migoni (no verificado)
Agregado:
8 Feb 2012 |
00:38 AM

Para muchos Mexicanos fue causa de risa, solo que despues de reir pasa el momento miras tu entorno y te sientes mal como Mexicano, que se burlen de un Mexicano que quiere ser presidente te cala muy hondo ,se supone que su preparacion esta blindada con un guion preestablecido ,pero no¡¡no lee ni sus guiones no esta preparado para alguna eventualidad, y aqui entre nos le pregunte a mi chamaco... si en la escuela le encargaban de tarea leer un libro , me dijo que si ...y le pregunte si me podria decir tres autores y me contesto tres Calderon de la barca ,...la vida es sueño ...cafka un hombre que de la noche a la mañana se vuelve un insecto y Gabriel Garcia Marquez con cien años de soledad y se fue a jugar que a las canicas...entonces fue que pense que los tres titulos de los libros le quedaban a Peña Nieto ...vive como en un sueño de la noche a la mañana se volvio un insecto y se va a quedar en soledad .

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