Todos coinciden: invertir en arte es buena opción
Leticia Gasca Serrano / El Economista
Un coleccionista recibe una llamada telefónica de la dueña de una galería en Estados Unidos: uno de los clientes está dispuesto a pagar una suma millonaria por adquirir una pieza de su colección. “Excelente noticia, ¿pero si vendo esa obra en qué voy a invertir tanto dinero?”, responde el hombre.
Esta anécdota real es un reflejo de lo que ArtTactic evaluó en el 2011. La consultora encuestó a asesores de arte de todo el mundo y descubrió que la principal motivación para conservar y adquirir arte es el retorno de la inversión: 49% de los asesores aseguraron que sus clientes son impulsados por el rendimiento potencial de las inversiones; 39% contestó que por la diversificación del portafolio, y 29% dijo que sus clientes ven en el arte una cobertura contra la inflación.
De acuerdo con el Art & Finance Report, publicado a finales del 2011 por Deloitte, la inversión global en el mercado del arte representa 96,028 millones de dólares agrupados en 44 fondos de inversión en arte. Dos de estos fondos están en América Latina: el Brazilian Golden Art Fund y Artemundi Global Fund, y ya reúnen una suma de 100 millones de dólares.
Artemundi, con dos años de operaciones, es el segundo fondo más importante del mundo. Su presidente, Javier Lumbreras, explica a El Economista el funcionamiento de este innovador instrumento.
Los accionistas suscriben su inversión, ya sea con dinero o con piezas de arte, y con este fondo se adquieren obras que se conservarán por un periodo de entre cinco y siete años. Para proteger el patrimonio de los inversionistas, el portafolio se diversifica con piezas que van desde pintura antigua hasta arte de la Posguerra. Seguimos criterios como adquirir obra de artistas reconocidos con un récord de ventas comprobado, también sabemos que la pintura antigua es poco especulativa y que la impresionista tiene un crecimiento sostenido. No adquirimos arte contemporáneo radical, pues aún no hay suficiente estadística pasa asegurar que se trata de una buena inversión”, detalla Lumbreras.
Recientemente, con una segunda alarma de crisis económica, la atención se volcó de nuevo a los activos duros. Muchos de estos valores demostraron ser extraordinariamente resistentes durante la recesión 2008-2011, a tal grado que los profesionales han denominado a las inversiones en plata, vino, arte y oro como SWAG (silver, wine, art and gold).
Para el presidente de Artemundi, el arte “es un activo real como el oro o la propiedad inmobiliaria, con la ventaja de que es portátil, tiene un costo de mantenimiento bajo y ofrece rendimientos estables a lo largo del tiempo”.
Patricia Sloane, curadora de arte, considera que la estabilidad de esta industria reside en los clubes mundiales de coleccionistas.
La hermandad o alianza que se genera entre los coleccionistas ha fortalecido el mercado de tal manera que se ha vuelto una garantía. A los integrantes de esa red les conviene que la obra esté bien valuada. Por ello comprar arte es una manera de proteger el dinero ocioso; lo que ya no sabes en qué gastar o dónde invertir lo transformas en arte por la estabilidad que brinda”, explica la experta.
Quien cuente con capital ocioso y desee invertirlo en arte puede adquirir obra con el apoyo de un asesor, acercarse a un fondo o a una institución financiera. El reto en México es encontrar dentro de la banca privada una institución que considere al arte dentro de su portafolio.
Hay pocas instituciones financieras que apoyan a sus clientes que desean invertir en arte. Entre ellas están UBS, Citibank y Banca Privada Santander. En México Ixe-Banorte está dando los primeros pasos, pero aún es un tema nuevo”, advierte Lumbreras, de Artemundi.
Según la encuesta de Deloitte, 83% de los bancos privados consideran incluir un área especializada en arte en su división para la gestión de patrimonios y grandes riquezas. Además, 22% aseguran que ya ofrecen la posibilidad de considerar a las obras de arte como una garantía del préstamo. Se pronostica que la cifra crecerá con velocidad en los próximos dos años.
Gabriela Velásquez, directora de Fomento Cultural de la Fundación BBVA Bancomer, dice que su institución, más allá de invertir en arte, ha decidido invertir en los artistas. Lo hace a través del programa Arte Actual que desarrolla con el Museo Carrillo Gil. La iniciativa es bianual y genera un programa individualizado en el cual diez artistas promesa reciben capacitación en México y el extranjero.
El arte es una mediación de la realidad, es una forma fascinante de entender nuestro entorno. El arte es una inversión estable que además te ofrece el privilegio de disfrutarlo”, añade Velásquez.
Leer más: El inestable camino del negocio del arte en México
UNA OPCIÓN ESTABLE
Durante el 2011 resultó más redituable invertir en arte que en las compañías listadas en el S&P 500 (Standard & Poor's 500), el índice más representativo de la situación del mercado internacional.
No debería sorprender, pues el patrón se ha repetido en seis de los últimos diez años, aunque nunca fue tan notorio como en el 2011, cuando el Mei Moses Art Index desafió el pesimismo económico al lograr un retorno de 11% y superar al S&P 500 en alrededor de nueve puntos porcentuales.
El Mei Moses Art Index, compilado por Jianping Mei y Michael Moses, investigadores de la Universidad de Nueva York, rastrea los precios de venta de obras mediante una metodología similar al S&P Case-Shiller Property Index, que se enfoca al mercado residencial de Estados Unidos.
Entre el 2005 y el 2011, el activo más redituable fue el petróleo, con un retorno de 21.37% Le siguen el oro, con 18.4%; el índice S&P GSCI (commodities), con 14.88%, y el arte, con un rendimiento de 10.25% En ese mismo periodo, los bonos de deuda de Estados Unidos lograron 2.52% y las empresas listadas en el S&P 500 alcanzaron un rendimiento de 0.46 por ciento.
El deslumbrante desempeño del mercado del arte es un fenómeno relativamente nuevo. En la mitad del siglo pasado, los precios del arte tuvieron peores resultados que la renta variable. ¿Por qué de pronto invertir en tela pintada al óleo o otras creaciones es más redituable que invertir en papeles o compañías?
De acuerdo con James Goodwin, creador de The International Art Markets: The Essential Guide for Collectors and Investors, la más ambiciosa publicación en su tipo que evalúa el mercado del arte de 42 países, son tres los factores que influyen en los buenos resultados del mercado:
Primero, los ricos son más ricos. El World Wealth Report del 2011, elaborado por Cap Gemini y Merrill Lynch, lo confirma. El desempeño positivo y el crecimiento del mercado global del arte en los últimos diez años han coincidido con el dramático incremento de la población con alto patrimonio individual neto, o HNWI (High Net Worth Individual). Este segmento se refiere a aquellos que tienen activos invertibles por un millón de dólares o más. De acuerdo con el World Wealth Report, el segmento HNWI en el 2000 era de 7.2 millones de personas; diez años después alcanzó 10.9 millones, un incremento de 51 por ciento.
El informe arroja que 22% de los integrantes de este segmento está interesado en invertir en arte y la tendencia dicta que el mercado global arte crecerá a una tasa similar al desarrollo de la población HNWI.
En segundo lugar, los compradores están repartidos por todo el orbe. A menudo compran impulsados por un sentimiento de nacionalismo, lo que ha generado entusiasmo en torno a economías emergentes como China. Artprice, en su reporte 2011, consideró a China como el actor más relevante, con 41% de participación en el mercado global y operaciones por 4,790 millones de dólares.
En tercer lugar, el arte es un indicador rezagado. Es difícil cuantificar su valor, y su compraventa incurre en altos costos de transacción. Así, la liquidez en el mercado es baja: en promedio, una obra de arte permanece en manos de un mismo dueño por 30 años. Si se considera al arte como un activo en el cual se puede invertir y se le compara con otros activos, resulta bastante estable en tiempos de crecimiento, recesión e inflación.
Contactado vía electrónica, James Goodwin recomienda que en países con una industria del arte como la mexicana, que aún no logra la madurez, la fuente de información más confiable en la materia es el UN Comtrade, pues agrupa las cifras que más de 170 países reportan a las Naciones Unidas y lo convierte en el mayor repositorio de datos de comercio internacional.
De acuerdo con el UN Comtrade, México exportó en el 2010 un total de 8.5 millones de dólares bajo la categoría de Arte y Antigüedades. En el mismo periodo, Estados Unidos exportó 6,496 millones de dólares.
La construcción de un ecosistema internacional sólido de inversión en arte tomó una década. En los años venideros, dominados por la incertidumbre y la inestabilidad de los mercados, el arte se consolidará como un activo que formará parte de la estrategia de diversificación todo portafolio. En el camino, la industria en México deberá profesionalizarse y alcanzar la mayoría de edad.
BVC













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