Fotografía mexicana: panorama en el MAM
La compleja simplicidad del arte fotográfico
Cuatro núcleos temáticos recoge esta exposición: el paisajismo, el retrato social, la fotografía formalista y la arquitectónica.
Concepción Moreno / El Economista
Feb 23, 2012 |
22:20

Parafraseando a Manuel Álvarez Bravo, se puede vivir con la creencia de que la fotografía es la forma de arte más simple. Con sólo tener ala mano una cámara se puede recoger la realidad, deformarla. Un solo clic lo convierte a uno en fotógrafo. Simpleza sumamente compleja: qué increíbles son las obras de los grandes maestros del lente, ésos que están al acecho de los instantes, de la luz y de las texturas exactas.

Esa falsa simpleza que percibiera Álvarez Bravo se puede encontrar en muchas de las imágenes que conforman Fotografía mexicana: imagen, procesos vitales y autonomía expresiva, la revisión que el Museo de Arte Moderno (MAM) hace de su acervo fotográfico. Son cuatro núcleos temáticos los que recoge esta exposición: el paisajismo, el retrato social, la fotografía formalista y la arquitectónica.

La muestra recorre casi todo el siglo XX en imágenes, técnicas y autores. Todo comienza hacia la década de 1920, cuando en nuestro país la fotografía comenzó a independizarse de la mera documentación y la imitación pictórica y caminó por sus propios rumbos. En esta etapa, de acuerdo con el texto de sala, fue trascendental la llegada de fotógrafos europeos que se refugiaron en México huyendo de la guerra y trajeron al país las ideas de la vanguardia. Entre otros autores que abren la exposición están Henri Cartier-Bresson (quien no vivió en México, pero cuya obra tuvo gran influencia sobre fotógrafos como Álvarez Bravo), Tina Modotti, Edward Weston y Kati Horna, estos tres últimos residentes en nuestro país.

Divididas por temas, Fotografía mexicana permite apreciar un panorama muy amplio, no circunscrito únicamente a épocas y escuelas.

Junto a las obras de vanguardia modernista de principios del siglo XX podemos ver obras de los grandes fotoperiodistas contemporáneos como Enrique Metinides y Héctor García, ya grandes artistas del retrato social como Mariana Yampolsky, Lourdes Grobet y el grupo conocido como los Hermanos Mayo, sin olvidar las fotos de los Álvarez Bravo, Lola y Manuel. También hay obras de formalistas como Luis Márquez y Lázaro Blanco, fotógrafos cazadores de texturas y formas más que de personaje de historias.

Entre otras piezas memorables vale la pena mencionar la placa, obra de Metinides, en la que se ve al Hotel Regis totalmente devastado por el terremoto del 1985. Bellísimo el retrato “La güera”, de Tufik Yazbek, el cual no es oportunamente informado por el texto de sala, quizá sea de Ninón Sevilla, quizá no. También está la famosa fotografía “Volando bajo”, de Pablo Ortiz Monasterio, en la que un chavo banda parece suspenderse en el aire frente a un muro en que se lee Sex Pistols. Es de hecho esta última imagen la que se usa para promover esta revisión del acervo del MAM.

La mayor parte de las fotografías pertenecen a la colección personal que Manuel Álvarez Bravo le donará al museo. El recorrido se completa con adquisiciones de obras de los 60 y 70 hechas por el MAM en los últimos años.

cmoreno@eleconomista.com.mx

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