Una puesta sobre la
 prostitución masculina
Giro negro, original de Enrique Mijares, lleva más de 100 representaciones en El Foco, con un elenco integrado por jóvenes e impetuosos actores en una puesta dirigida por Wilfrido Momox.
Gonzalo Valdés Medellín
Ago 23, 2012 |
22:04
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Giro negro, original de Enrique Mijares, lleva más de 100 representaciones en El Foco, con un elenco integrado por jóvenes e impetuosos actores en una puesta dirigida por Wilfrido Momox. Entre pedofilia, drogas, sexo, promiscuidad, doble moral y todo lo que conlleva un mundo de bajos instintos donde ya no hay fronteras entre el bien y el mal, la puesta lanza un grito de alerta ante el giro negro de la vida actual. Porque Giro negro en El Foco se convierte en un lugar donde las cosas “YA NO son lo que pudieron ser....”, asienta la compañía que levanta el telón como un producto de teatro gay abierto a todo público, con una desfachatez que muestra las tripas de la sordidez y la prostitución homosexual en un antro cualquiera de cualquier urbe latinoamericana. Sin embargo, el autor, Enrique Mijares, se interna con ojo socioantropológico en un congal gay del norte de la República Mexicana, escarbando en los tipos y prototipos que entran a armar este infierno.

Mijares crea un texto de talante periodístico, donde lo testimonial da pauta para contar las microhistorias que darán cohesión a Giro negro, con relatos que se ensamblan a través de un narrador (Momox) que conduce tanto a personajes como a espectadores al horror que puede engendrar una vida dedicada al mundo de la prostitución masculina. En la obra de Mijares hay un narrador omnisciente.

La idea del texto en sí mismo puede resultar interesante, pues si bien no es nada novedoso, sí permite a Mijares dar rienda suelta a la exploración dramatúrgica de la miseria y la decadencia, lo cual es tomado por el director para armar un espectáculo donde lo sórdido, por desgracia, se vuelve un campo minado por lo previsible, lo reiterativo y la suciedad expositiva.

Falta limpieza en la concepción. El oscuro en donde los actores se supone entran en contacto lúbrico-sexual con el público resulta totalmente prescindible. Momox vuelve a incurrir en su poco cuidadosa tendencia a montar un espectáculo sin tener un objetivo claramente estético. Los actores se ven en muchos momentos improvisados, ni aun recurriendo Momox a la evocación del narrador del musical Cabaret, pero sin sostenimiento expresivo. Un poco más de trabajo actoral quizá incluso permitiría que la proyección de videos porno gay sobre la pared del espacio no deviniera tan grotesca.

Producción de la Compañía Teatro El Árbol, Giro negro, a decir de Emmanuel Ávalos, actor de la puesta, “es una obra de teatro-espectáculo (…) donde se denotan muchas cosas que alertan sobre la putrefacción del mundo actual”. E se increpa al público:

Ustedes como espectadores deseosos de algo nuevo, ¿qué deseos tienen? ¿Fantasías? ¿A dónde los llevan sus pensamientos? Pero la imagen decadente del Albatros es literal. Como dirían por ahí, de noche todos los gatos son pardos…”, expresa Ávalos, quien interpreta esta obra y a quien habría que recordarle que del dicho al verdadero giro negro hay mucho trecho.

  • Giro negro
  • Foro El Foco.
  • Dirección: Tlacotalpan 16, 
colonia Roma Sur.
  • Funciones: Sábados y Domingos, 8:30 de la noche.
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