La biodiversidad tiene su lado cultural

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Laura Vargas-Parada

¿Qué pueden tener en comúnla cultura y la biodiversidad? A primera vista, podría pensarse que nada. Error. Tienen que ver y mucho.

La riqueza cultural de nuestro país, que es muy amplia, es consecuencia de la riqueza natural”, dice en entrevista Carlos Galindo Leal, director de Comunicación Científica de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio). “Si no tuviéramos un país con las características montañosas, latitudinales [tropical, templado, frío] y de diversidad biológica, difícilmente tendríamos la diversidad de culturas que tenemos hoy en día”.

Más aún, explica Galindo, son esas culturas las que han ido seleccionando las variedades genéticas de las especies de las cuales nos alimentamos. “México es centro de origen del maíz, frijol, calabaza, vainilla, amaranto, especies muy importantes de las que no conocemos casi nada. Por ejemplo, tenemos 60 razas de maíz en el país y ¿cuántas conocemos realmente? El algodón también tiene su centro de origen y domesticación en nuestro país. Hay una serie de plantas, principalmente, que son producto de la cultura”.

Por ello, es a través del arte y la cultura que la Conabio y Conaculta buscarán promover el aprecio y conocimiento de la riqueza natural de México durante la segunda Semana de la Diversidad Biológica, Arte ConCiencia, que se llevará a cabo en la Biblioteca Vasconcelos del lunes 27 de agosto al sábado 1 de septiembre.

Estamos convencidos de que para que la gente conozca, valore, respete, es importante tener muy buena información científica, pero el vehículo para hacerla llegar puede ser el arte, a través del corazón”, dice Galindo.

Y es que en el tema de la biodiversidad los retos son muchos y las necesidades, apremiantes.

BIODIVERSIDAD, EN LA AGENDA ECONÓMICA

De los ecosistemas y su biodiversidad es de donde sacamos todos los recursos que necesitamos para vivir”, dice Monroy. Hay, por ello, “una relación íntima y directa entre la economía, la naturaleza y la biodiversidad”.

Se conocen como servicios ambientales a la variedad de beneficios que los ecosistemas proveen. “Son cuatro: de provisión, soporte, regulación y culturales”, explica Monroy. “Los de provisión involucran materia prima que usamos en la vida cotidiana, como el algodón, la leña, el petróleo.

Hay otros, como la polinización, de la cual no obtenemos un beneficio directo, pero si no existiera no habría frutos para comer.

Éstos son beneficios de soporte. O los ciclos biogeoquímicos, como el ciclo del carbono, del agua, del nitrógeno, que regulan las condiciones del planeta como el clima. Finalmente, está el impacto simbólico de la naturaleza en nuestra cultura. Por ejemplo, tenemos un águila en el reverso de nuestras monedas”.

El CAPITAL NATURAL

La Declaración sobre el Capital Natural -signada por 37 instituciones financieras durante la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro en junio pasado- es el primer paso para reconocer el verdadero valor económico que tienen los bienes naturales dentro de una economía global sustentable. Entre los firmantes se encuentran Banorte-Ixe y FIRA-Banco de México.

El Capital Natural comprende los bienes y servicios que la naturaleza misma provee (aire, agua, flora, fauna, suelo) y tiene un valor estimado de varios miles de millones de dólares al año en bienes como alimentos, fibras, agua, salud, energía, clima y seguridad, entre otros. “El capital natural es más valioso que el capital económico”, dice Galindo.

En el Valle de México, más de 100 árboles diferentes, poco más de 300 especies de aves y unas 100 variedades de mariposas nos hacen compañía. Quizás no se dé cuenta, pero seguro que de no estar ahí, las echaría de menos.

Por ello, le invitamos a que esta semana se haga un espacio para darse una vuelta por la Biblioteca Vasconcelos y, a través del arte y la ciencia, pueda conocer y apreciar las riquezas naturales que tenemos en nuestro país. Pero, sobre todo, para reflexionar cómo podemos contribuir a proteger nuestro capital natural, porque al hacerlo estaremos protegiendo la vida misma.

Bien dice el proverbio del pueblo Cree: “Sólo cuando el último árbol haya muerto y el último río haya sido envenenado y el último pez atrapado nos daremos cuenta que no podemos comer dinero”.

Alarmantes

  • 37 galones de agua son necesarios para producir una taza de café.
  • Sólo 5 extinciones de especies biológicas a lo largo de las eras geológicas han sido de mayor tamaño que la que ha causado hasta ahora la humanidad.
  • 16 a 54 billones de dólares al año, la mayor parte fuera del mercado, es el valor estimado de la biosfera. La variación de 33 billones es debida a la incertidumbre natural. 18 billones de dólares es el cálculo del PIB global.

Programa

  • Lunes 27 agosto. Riqueza de lagos y ríos. La vocación del ilustrador científico.
  • Martes 28. Riqueza marina. Relato sobre la serie documental Nuestros mares.
  • Miércoles 29. Riqueza terrestre. Recorriendo el vuelo del Águila Real.
  • Jueves 30. Biodiversidad y Cambio climático. ¿Por qué ver aves? La última noche del lobo mexicano.
  • Viernes 31. Riqueza cultural, diversidad de maíces. Espectáculo multimedia Aguadiosa.
  • Sábado 1 de septiembre. Actividades para niños.
  • Del 27 de agosto al 28 de octubre. Piedra, piel, papel y pixel sobre la ilustración científica en México y Murciélagos: secretos al descubierto, exposición fotográfica.

Un punto 
sin retorno

México se ubica entre los cinco países con mayor diversidad biológica del mundo. En nuestro territorio viven entre 10 y 12% de todas las especies conocidas en el planeta, muchas de las cuales son endémicas, es decir, sólo existen en nuestro país.

Visto de forma práctica, “la biodiversidad es el reflejo de la salud de los ecosistemas”, dice Elis Monroy García, curadora en el área de desarrollo sustentable del Museo Interactivo de Economía (Mide).

Para el 2010, declarado Año de la Biodiversidad, se esperaban resultados alentadores en el esfuerzo por adoptar medidas para reducir el declive global del ambiente y la continua pérdida de diversas especies y sus hábitats. No fue así. De los 175 reportes recibidos ese año, emitidos por igual número de naciones, no había uno solo que indicara algún progreso en reducir o detener la pérdida de biodiversidad. La crisis económica global y la falta de comprensión sobre la importancia de la diversidad biológica por los tomadores de decisiones son algunas de las causas.

El temor de los científicos es que estemos llegando a un punto sin retorno. La alteración global del ambiente por la actividad humana está causando ya la sexta mayor extinción de especies en la historia de la Tierra (Nature, 11 mayo 2000) y se estima que la tasa de pérdida en la biodiversidad se ha mantenido en 30% desde 1970 (Nature, Climate Change, septiembre 2011).

Galindo explica: “En la mañana nos tomamos un café. En México, el café se produce principalmente en los bosques nubosos de Chiapas, Oaxaca y Veracruz. Pero si esos bosques son remplazados, ¿cuál es la pérdida de producción de oxígeno, de fijación de carbono, de polinización, de especies?”. Difícil de calcular, pero sabemos que esa taza de café requiere de 37 galones de agua para producirse.