La casa de El Indio Fernández, para centro cultural
Adela Fernández, hija del ícono del cine mexicano, dice que es lo que le hubiera gustado a su padre.
Vicente Gutiérrez / El Economista
Oct 15, 2012 |
22:22
Fotos EE: Mario Hernández

Es una fortaleza que presume sus músculos de piedras prehispánicas en la calle Ignacio Zaragoza de Coyoacán. Una enorme puerta de madera se abre y revela la majestuosidad de la casa por la que pasaron y se emborracharon noches enteras Marilyn Monroe, María Félix, Dolores del Río, Pedro Armendáriz, Agustín Lara y varias figuras el cine mundial.

Inició el recorrido por las caballerizas (hoy pequeños cuartos que se rentan) hasta llegar a un gigantesco comedor de madera; en las paredes cuelgan dos cuadros con gallos coloridos, por ahí un guaje, el sarape en el suelo, un quinqué y afuera, en lo que alguna vez fue un alberca, hoy es un espacio muerto.

De pronto, al fondo y como un fantasma aparece Adela Fernández, hija de Emilio El Indio Fernández (1904-1986), quien murió sin un peso, todo su dinero -dice la escritora- se lo gastó en su más grande amor: su casa.

Así inicia una larga charla con Adela Fernández, quien habla del poco apoyo de las autoridades para convertir la casa en un espacio cultural, los guiones que dejó El Indio y hasta el requisito que le puso a Hollywood para filmar una película sobre su padre en que Johnny Depp diera vida a El Indio Fernández de joven.

—La casa ha pasado por varias etapas, ¿qué sigue? ¿Tal vez convertirla en un museo?

No, porque en primer lugar, esta casa es un hogar donde vivimos yo y mi familia. Pero un centro cultural sí me gustaría, pues mi padre quería reunir aquí a los grandes creadores y pensadores para que intercambiaran ideas y comenzarán nuevos proyectos.

—La casa fue declarada Monumento Artístico del Cine Mexicano y la delegación Coyoacán la consideró Monumento Histórico. ¿Sirvió de algo?

No, sigo sufriendo para pagar las cuentas, la luz, la limpieza… La casa exige mucho pero también da. Me gustaría hacer una fundación para tener apoyos y sostener la casa con todo un proyecto de actividades culturales y abierta a la gente.

Cuando fue delegada de Coyoacán, María Rojo impulsó la compra de la casa para hacer un centro cultural por más de 3 millones de dólares.

Sí, me dijeron que ya estaba el cheque y todo, pero al otro día, retiraron la oferta y no se vendió.

Existieron muchos engaños y papeleos, María decidía sin consultarme hasta que le reclamé… pero creo que fue lo mejor.

—¿El Indio Fernández no dejó dinero?

No, ojalá me hubiera dejado un cofrecito con dinero para mantenerla (risas).

Mi padre construyó la casa para vivir como rey y a sus anchas.

—¿Qué pasó con las regalías
 de sus películas?

Un día no podía pagar la luz y dije voy a ir a cobrarlas. Y llegué a la Sociedad General de Escritores de México y me informaron que sólo me darían 17 pesos; una vergüenza que pase eso. Y mejor me fui.

—Pero está muy raro ¿no?

Tengo entendido que los derechos de las grandes películas de mi papá los tiene Televisa, pues se los vendió el productor (Manuel Barbachano); y, claro, Televisa se niega a pagar. Es muy triste que (los herederos de) una gloria del cine nacional no reciba ni un solo peso de sus películas.

—Pasando a otro tema, ¿es verdad que el cineasta serbio Uros Stojanovic quiere filmar la vida de tu padre?

Sí, tiene una visión surrealista de la película, y el cine de El Indio impactó muy fuerte en su país.

—¿Quién te gustaría que diera vida a tu padre en el cine?

Para que Hollywood haga la película sobre mi padre puse una condición: que de joven lo hiciera Johnny Depp, lo hemos hablado con el serbio pero él tiene su idea. No sé si logre filmarla algún día.

—¿Cómo se sentiría El Indio Fernández en el México de hoy?

Estaría furioso… él murió abatido por el dolor de ver a su patria; porque mi papá amaba a México sobre todas las cosas.

En la casa de El Indio Fernández se filman diferentes películas y mucha gente llega sin avisar, sencillamente toca la puerta para conocer la fortaleza.

“Es un poco cansado abrirle a toda la gente. Por eso decidimos empezar a hacer recorridos guiados para que la gente que quiera venir la disfrute y conozca la historia… creo que es mejor”, dijo Adela. La Fortaleza de Emilio El Indio Fernández organiza visitas guiadas los domingos y a partir de noviembre se montará la tradicional ofrenda de Día de Muertos.

Adela Fernández escribe un nuevo libro sobre su padre donde analizará la obra de El Indio Fernández.

“Sigo colaborando con el mito y leyenda que creó mi padre de él mismo; el libro reflexionará sobre su obra que impactó al mundo y hay muchas anécdotas y cosas que van a sorprender”.

Y la luz llegó a la casa de El Indio

Por increíble que parezca, era tanto el amor de El Indio Fernández por México que durante algunos meses no permitió que nada en su hogar fuera extranjero, ni la luz eléctrica.

“No quería nada gringo, nada… hasta que un día llegó Pedro Armendáriz y le dijo a mí padre: ‘No seas bruto, Indio, la luz la inventó un mexicano’ y entonces todo cambió”, aseveró Adela Fernández. Pedro Armendáriz le dijo que Edison era un niño mexicano que había sido adoptado por un matrimonio en los Estados Unidos.

“Ah, bueno, ya decía yo que sólo un mexicano podría haber inventado la luz… entonces que la pongan en toda la casa”, contestó El Indio Fernández.

vgutierrez@eleconomista.com.mx

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