Mirando al futuro de la medicina

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Laura Vargas-Parada / El Economista

Foto EE: Mario Hernández

Fue gracias al proyecto “Transferencia de Tecnología en Telemedicina”, gestionado por la Fundación Clínica Médica Sur y financiado por los Fondos Sectoriales del Consejo Nacional de Tecnología (Conacyt), que el Hospital General Manuel Gea González recibió el apoyo financiero para contar con un equipo de telemedicina. “El objetivo del programa es proveer atención médica remota (teleconsulta), teleeducación y cirugía teleasitida”, explica Octavio Sierra Martínez, director de Enseñanza e Investigación.

La experiencia de teleconsulta de especialidad con la clínica MAS de Tlapa ha abierto otras puertas. “Nos contactó la Secretaría de Salud del estado de Guerrero a través de su coordinación de telemedicina”, expone Juan Carlos Palomo, jefe de la división de Consulta Externa del Hospital Gea González. “Son 16 hospitales de primer y segundo nivel con equipo de telemedicina. Estamos implementando con ellos interconsulta de segunda opinión”. En estos casos, la interacción es entre médicos (no participa el paciente) y se apoya en áreas específicas como reumatología, cirugía plástica reconstructiva, urología y ginecología.

Un nuevo proyecto, también financiado por el Conacyt, tiene como objetivo desarrollar un modelo para dar servicio de teleasistencia en el hogar (telehome-care). La idea es que los pacientes puedan desde su casa recibir sus consultas programadas. En este proyecto colaboran las unidades Zacatenco, Tamaulipas y Guadalajara del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, el Centro de Ciencias Aplicadas y Desarrollo Tecnológico de la UNAM y algunas otras empresas.

Todo parece indicar que van por buen camino.

De acuerdo con un análisis publicado en septiembre del 2011 por InMedica –firma especializada en investigación de mercado—, la telesalud superará los 1,000 millones de dólares para el 2016 y podría llegar a los 6,000 millones en el 2020.

La teleasistencia en el hogar será uno de los campos con mayor desarrollo por su aplicación para el seguimiento de enfermos crónicos. Diane Wilkinson, gerente de investigación en InMedica, dice: “Veremos la convergencia de compañías dedicadas a la telemedicina, fabricantes de dispositivos, agencias de salud, proveedores de servicios y compañías de telecomunicaciones, por mencionar sólo algunas”.

Datamonitor –otra empresa dedicada a la investigación de mercado- estimó que el mercado mundial para la telemedicina clínica crecería a un ritmo anual de 10% entre el 2007 y el 2012, mientras que el rubro de teleasistencia en el hogar podría crecer incluso cinco veces más.

Colaboración, el secreto para la innovación

El proyecto “Transferencia de Tecnología en Telemedicina” tuvo su origen en el Hospital Médica Sur y Telemed SA de CV (empresa del grupo Médica Sur). Con el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE) desarrollaron el software Med2VC, que permite la integración de dispositivos médicos con equipos de videoconferencia específicos. La integración de otras diversas instituciones permitió el desarrollo del proyecto de telemedicina. Eva Tecuanhuey Sandoval formó parte de ese equipo como Directora de Proyectos de Desarrollo Tecnológico de Telemed y es responsable del proyecto ante el Conacyt. Es Subdirectora de Innovación y Gestión Tecnológica del Hospital Gea González.

—¿A qué nos referimos cuando hablamos de telemedicina?

La telemedicina es un servicio médico a distancia que permite escuchar, ver y sentir al paciente en tiempo real.

—A casi tres años de distancia, ¿cuál ha sido el resultado más importante obtenido de esta colaboración interinstitucional?

El país ha invertido desde la década de 1970-1980 en un sistema de ciencia y tecnología que nos ha dado científicos y tecnólogos de muy alto nivel por lo que ahora es posible integrar la ciencia y la tecnología para resolver los problemas sociales. Esto es innovación social, orientada a resolver los problemas que enfrenta el Estado y los gobiernos. El software desarrollado por CICESE es un ejemplo de este tipo de innovación.

—¿Cuáles son los retos a futuro?

Todos los procesos de innovación implican procesos de aprendizaje. El aprendizaje es tecnológico, desde el punto de vista del uso de una tecnología compleja, pero también organizacional, las instituciones aprenden a organizarse de otra manera para trabajar de forma más eficiente.

Aún falta mucho por andar en el aprendizaje organizacional. También es importante tener claro que la innovación es un proceso a mediano y largo plazo. Se requiere primero adoptar una tecnología, luego adaptarla y, finalmente, llega el proceso de innovación propio, porque las instituciones ya conocen para qué sirve la tecnología y entonces tienes la capacidad de desarrollar tecnología propia.