Televisión infiltrada
El título original de Infiltrado es Pod prikritie y es una curiosidad en cuanto a que es la primera serie de la televisión pública búlgara en cruzar el Atlántico y llegar a nuestras latitudes.

La premisa no es nueva. Es posible que hayamos visto variantes recientes como Los infiltrados (2006) de Martin Scorsese, o la cinta de Hong Kong en que ésta se basó (Internal Affairs de 2002). Un policía es entrenado en secreto para que haga una carrera criminal lo suficientemente sólida como para que después sea reclutado por algún grupo mafioso inaccesible.

En la cinta de Scorsese (y en su predecesora), la apuesta era doble: tanto la mafia como la policía colaban su propio topo en la contraparte, con el esperable resultado de enredos y tensión.

En Infiltrado, la nueva serie de AXN, el hijo de un estafador es abandonado a cargo del Estado.

Un inspector de la policía, aparentemente compasivo, da seguimiento al niño que, años después, estudia en la Academia de Policía. El inspector ve una oportunidad de oro: con los antecedentes del muchacho, será mucho más fácil crear un álter ego que lo convierta en un candidato perfecto para infiltrar grupos criminales.

Así, el joven Martin es colocado en prisión, donde pronto se labra una reputación de loco, el tipo duro e irracional con el que no te quieres meter. Martin se comporta tras las rejas como un ejecutivo de ventas en un congreso, tejiendo redes y cultivando contactos que le puedan ser útiles en su vida profesional. Eso permitirá al inspector enfilarlo a su tarea más difícil: infiltrar la casi blindada organización de Djaro, un jefe del bajo mundo de Sofía.

Quedaba claro, nada más ver las imágenes que AXN ofrecía como adelanto, que la propuesta visual de Infiltrado no se parecía a nada que se transmita en la televisión actual.

También quedaba claro que la oferta del canal iba a ser en español. El que una serie esté doblada es, por lo menos para un servidor, un punto no negociable. Me remite a la infancia, en que las únicas opciones televisivas eran Canal 5 y 9, y en que los mismos actores repetían voces en distintos horarios, volviendo el conjunto de la barra nocturna en una experiencia casi familiar. Hoy en día, con la múltiple oferta satelital, hay tantas cosas que ver que no merece la pena dedicar tiempo a un canal que no se molesta en respetar la versión original y subtitularla. El caso aquí es que Infiltrado no es una serie común y corriente, importada de la temporada de estrenos de las cadenas estadounidenses. De hecho, hasta donde sé, ni siquiera se ha trasmitido allá.

El título original de Infiltrado es Pod prikritie, y es una curiosidad en cuanto a que es la primera serie de la televisión pública búlgara en cruzar el Atlántico y llegar a nuestras latitudes. La serie se empezó a transmitir en Bulgaria en el 2011 y va en su tercera temporada, además de que tiene la envidiable calificación de 8.9 en el sitio web especializado imdb.com, con casi 18,000 votos (para hacerse una idea, Homeland tiene 8.6). Infiltrado no está disponible en DVD en EU ni en Europa. De hecho, la única manera de verla, hasta hace poco, en versión original, era en YouTube.

Apenas algún alma caritativa subtituló la primera temporada en inglés (si la quiere uno ver a través de la web). AXN transmite una versión doblada posiblemente en España, aunque hay un esfuerzo por encontrar un tono neutro en la pronunciación y el lenguaje.

La alternativa está entre el recuadro de YouTube en búlgaro con subtítulos en inglés o la pantalla completa, en alta definición, doblada en español.

Lo cierto es que, después de ver el piloto, queda claro que la televisión búlgara corre mucho más riesgos que la televisión estadounidense (fuera del cable) y no digamos la mexicana. La propuesta estética de Infiltrado vale la pena. Las actuaciones son de primer nivel, no sólo del veterano Vladimir Penev (el inspector Popov), sino el propio protagonista Martin (Ivaylo Zahariev), por no decir los mafiosos, o el previsible vértice del triángulo amoroso (Milena Nikolova).

Es una serie violenta que recrea la particular situación de los grupos criminales en los países de Europa del Este, que después de la cortina de hierro se encontraron de frente, en su periodo poscomunista, con los problemas más turbulentos del capitalismo. En ese sentido, los productores apostaron por un realismo local, que no se parece, en muchos aspectos formales, al tratamiento o interpretación que le daría Hollywood o algún estudio en EU, pero que aún así es perfectamente familiar en la atención de las convenciones del género negro. Una propuesta y refrescante, frente a las series policíacas estadounidenses repletas de asesinos seriales y trilladas soluciones forenses.

Twitter: @rgarciamainou

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