El microrrelato en México
Ortiz Soto y Sánchez Clelo publican Alebrije de palabras. Escritores mexicanos en breve, en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.
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El microrrelato nació como género literario a principios del siglo XX en obras del argentino Leopoldo Lugones (1874-1938), del mexicano Carlos Díaz Dufóo hijo (1888-1932), del chileno Vicente Huidobro (1893-1948) y del colombiano Luis Vidales (1904-1986), entre otros autores latinoamericanos que utilizaron la contundencia de lo breve para escribir su narrativa.

A partir de la década de los 50, se publicaron tres libros fundamentales para comprender, mediante el ejemplo, el microrrelato: Cuentos breves y extraordinarios (1953), de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares (compiladores); La oveja negra y demás fábulas (1969), de Augusto Monterroso (autor) y El libro de la imaginación (1976), de Edmundo Valadés (antólogo), quien, además, en El cuento. Revista de Imaginación, promovió, desde 1968 hasta incluso después de la muerte del maestro en 1994, el Concurso del Cuento Brevísimo.

Los cultores que colocaron a México a la vanguardia de dicho género son Mariano Silva y Aceves (1886-1937), Genaro Estrada (1887-1937), Alfonso Reyes (1889-1959), Julio Torri (1889-1970), Francisco Monterde (1894-1985), Mariana Frenk-Westheim (1898-2004), Salvador Novo (1904-1975), Juan José Arreola (1918-2001), Guadalupe Dueñas (1920-2002) y Salvador Elizondo (1932-2006). Asimismo, el francés-español Max Aub (1903-1972) y el catalán Pedro F. Miret (1932-1988), transterrados en México a razón de la Guerra Civil española.

Fernando Sánchez Clelo y José Manuel Ortiz Soto, microrrelatistas y divulgadores del género, acaban de publicar Alebrije de palabras. Escritores mexicanos en breve (2013, BUAP), en la que se dieron la tarea de invitar a 107 minificcionistas de México y al catedrático Lauro Zavala, estudioso del tema, para conformar la mayor panorámica de autores vivos que hasta el momento se conoce sobre esta especialidad.

Así, en Alebrije aparecen los hermanos mayores de este tipo de breverías: Adolfo Castañón, Agustín Monsreal, Ana Clavel, Federico Patán, Federico Garrido, Guillermo Samperio, Ignacio Betancurt, José de la Colina —nacido en Santander y transterrado en México—, Marco Antonio Campos, Marco Tulio Aguilera Garramuño —colombiano radicado en Xalapa—, Mónica Lavín, Norberto de la Torre, Raúl Renán, René Avilés Fabila y Luis Bernardo Pérez, pero, como toda antología que se precie, en este grupo faltan Alejandro Estivill, Beatriz Espejo, Cristina Rivera-Garza, Guillermo Fárber, Héctor Carreto, Jaime Moreno Villarreal, Javier García-Galiano, Joaquina Rodríguez Plaza —española exiliada en el DF—, Jorge F. Hernández, José Emilio Pacheco, Luis Arturo Ramos, Luis Humberto Crosthwaite, Óscar de la Borbolla, Roberto López Moreno y Raymundo Ramos.

También están antologados autores con una sólida carrera literaria como Agustín Cadena, Alberto Chimal, Armando Alanís, Armando Gutiérrez Méndez, Édgar Omar Avilés, Hugo López Araiza Bravo -el mejor microrrelatista entre los más jóvenes-, Isaí Moreno, Jaime Muñoz Vargas, Javier Perucho -por cierto, muy acertada su dedicatoria-, José Espinosa-Jácome, José Luis Zárate, Luis Felipe Hernández, Marco Aurelio Chávez-Maya, Martha Cerda, Queta Navagómez y Rogelio Guedea. Faltan, sin embargo, Juan Manuel Valero, Leo Mendoza, Manuel Lino, Sergio García Díaz y Víctor Cabrera.

Siguen microrrelatistas que forman parte del taller permanente de la Marina de Ficticia, como Alfonso Pedraza, Amélie Olaiz, Carmen Simón, David Baizabal, Dina Grijalva, Elizabeth Pérez Ramírez, Jorge Oropeza, José Luis Sandín, Laura Elisa Vizcaíno, Richard Densmore, Rosa Delia Guerrero, Rubén García García, Rubén Pesquera Roa y Víctor Antero Flores.

Completan el libro los propios antólogos, además de Adán Echevarría, Alejandro Badillo, Amaranta Caballero Prado, Angélica Santa Olaya, Itzel Saucedo Villarreal, Marcos Rodríguez Leija, Miguel Antonio Lupián Soto, Roxanna Erdman, Úrsula Fuentesberain y el de la voz, entre otros escritores no menos importantes con los que el lector descubrirá universos vastos en unas cuantas líneas.

marcial@ficticia.com

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