Difícil que naciones adopten agenda ambiental de México
La agenda de medio ambiente que propone México a la comunidad internacional es muy ambiciosa y difícilmente será adoptada por otros estados miembros de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
Ana Langner / El Economista
Dic 1, 2013 |
19:59
Foto EE: Hugo Salazar
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La agenda de medio ambiente que propone México a la comunidad internacional es muy ambiciosa y difícilmente será adoptada por otros estados miembros de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, indicó Beata Wojna, directora ejecutiva del Instituto Polaco de Asuntos Internacionales de Varsovia, Polonia.

La Ley General de Cambio Climático, en vigor desde octubre del 2012, establece que México debe reducir para el año 2020 el 30% de sus emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) y 50% para el 2050 en relación con las emisiones del año 2000.

La especialista explicó que a nivel mundial para frenar el cambio climático se requiere el compromiso de los 194 países miembros de la Convención, sin embargo, actualmente existe sólo un instrumento legal a nivel global: el Protocolo de Kyoto, el cual sólo obliga a un grupo pequeño de naciones europeas a llevar a cabo estas medidas.

Beata Wojna refirió que en el 2015, en París, los casi 200 países que integran el Comité de la ONU para combatir el cambio climático deberían firmar un acuerdo global en el que se adquieran compromisos de reducción de GEI más allá del 2020, fecha límite de las primeros obligaciones globales para enfrentar este fenómeno.

Sin embargo, para Wojna, es difícil que este acuerdo global llegue a concretarse.

CONSENSOS DIFÍCILES

Las negociaciones de la Conferencia son realmente complejas, explicó; las decisiones deben tomarse por unanimidad, por lo que si existe oposición de algunos países, los acuerdos se complican, por ello hay que buscar vías de encontrar consenso.

Para entender lo anterior Beata Wojna explicó que existen diferentes grupos de países que tienen intereses propios en torno de este tema climático. Por un lado, se encuentran las naciones que son miembro de la Unión Europea, cuya agenda climática es muy estricta; a esta tendencia son cercanas las metas de México y Costa Rica.

También se ubica el grupo de naciones denominado umbrella o paraguas, en el que entran estados altamente desarrollados como Estados Unidos, Nueva Zelanda, Japón y Rusia, mismos que han mostrado cierta reluctancia a hacer compromisos ambiciosos.

Otro grupo de países son los llamados G-77, liderados por Brasil, naciones en vías de desarrollo. Esta agrupación de naciones se caracteriza por tener una actitud positiva para adquirir compromisos de reducción de emisiones, pero no cuentan con recursos para hacerlo.

Existe el grupo de los países islas, estados que son particularmente vulnerables a los efectos inmediatos del cambio climático.

De acuerdo con muchos especialistas son los países desarrollados los que deberían tener esa responsabilidad histórica de financiar reducción de gases en los países en desarrollo. “Que claro, eso no lo aceptan los países muy desarrollados sobre todo ahora que tenemos la crisis económica, que es bastante grave, en la Unión Europea, por ejemplo”, explicó Wojna.

Los resultados de la COP19, realizada recientemente en Varsovia, no cumplieron con las expectativas de las Organizaciones No Gubernamentales, sin embargo, a decir de Beata, al final se logró establecer una hoja de ruta hacia París 2015, que será revisada y discutida en la siguiente cumbre a celebrarse el año entrante en Perú.

ana.langner@eleconomista.mx

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