La moral de las empresas es su principal activo
Dov Seidman, autor del libro How, explica por qué el mundo corporativo y capitalista debe regresar a los principios éticos 
y al compromiso con la sociedad.
Manuel Lino / El Economista
Abr 10, 2014 |
23:28
El también filósofo le ha apostado su reputación y carrera al CÓMO. Foto EE: Natalia Gaia
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Dov Seidman tiene una propuesta que suena, más que interesante, enormemente atractiva: En el mundo hiperconectado, donde las cosas terminan por saberse y donde cada vez más se requiere de trabajadores creativos e innovadores, las empresas que anteponen sus valores y su misión a sus intereses económicos, las que son confiables hacia adentro y hacia afuera, las empresas buenas en el sentido moral del término, son las que están destinadas a triunfar.

Al respecto, escribió el libro How. Por qué CÓMO hacemos las cosas significa tanto, del que en México se publicó la traducción de su última edición con un entusiasta prólogo del ex presidente estadounidense, Bill Clinton.

La entrevista con Seidman empieza de forma un tanto desordenada porque, antes de hacerle una pregunta, le comento que recibí su libro hace poco, que no he tenido tiempo de leerlo completo, pero que mi propósito es saber si tiene estudios que comprueben sus ideas, si trata de una verdadera teoría, sustentada con datos, o sólo una hipótesis que suena muy bien…

—… Sé que, como eres un filósofo de la moral…

Soy un filósofo de la moral que usa traje (es CEO de LRN). Estoy en el mundo real. Y no he hecho filosofía moral desde hace, no sé…

—Pero la propuesta que tienes para el funcionamiento de las empresas tiene una alta dosis de moralidad.

Adam Smith, el padre del capitalismo moderno, no era economista. Cuando escribió The Wealth of Nations, que es la base que todos hemos escalado para crear economías capitalistas, estaba al frente del departamento de filosofía moral de la Universidad de Glasgow.

Si realmente lees La riqueza de las naciones (1776), verás que con todas estas ideas de “la mano invisible”, de “competencia sin bridas”, Adam Smith estaba escribiendo un tratado moral. Decía que si quieres progreso humano y prosperidad sobre una base sostenible vas a necesitar un sistema de valores morales, pero escalamos una versión diferente de sus ideas.

—¿Qué sucedió, cómo llegamos a que impere un cinismo donde lo que se dice que importa es cuánto dinero tienes y no cómo lo ganaste?

Sí, es una pregunta interesante, pero me estabas preguntando si lo hemos probado. Ésta (dice levantando un cuadernillo) es una prueba estadística. Es el estudio del “CÓMO” (le gusta escribirlo así para distinguirlo de un “cómo” cualquiera) más grande que se ha hecho, e incluye a México. Pusimos el CÓMO a prueba. Apuesto a ello toda mi reputación y mi carrera.

—¿Ese (cuadernillo) es para mí?

Pero primero te explico lo que hicimos. Tenemos un diagnóstico, podemos ir a cualquier organización y medir sus CÓMOs, qué tan colaborativos son, qué tanto difunden sus valores, cuánto planean a largo plazo, y luego podemos correlacionar los CÓMOs con los cuántos, cuántas ganancias tienen, cuánta participación del mercado…

—Si hubiera salido al revés, hubiera tenido que sacar HOW de las librerías. Sería sólo una utopía.

Así que tengo dos respuestas para tu pregunta. La primera es que dirijo una firma con 2,500 empleados por todo el mundo. El hecho de que vendamos soluciones a otras compañías es una prueba empírica. Es un negocio, no pedimos donaciones y no queremos perder dinero. Te puedo mostrar que esas soluciones que vendemos les han funcionado a las otras compañías.

Las compañías ya se dieron cuenta. Los departamentos de marketing están promoviendo valores como la confianza y la integridad, te están diciendo: “Somos más que nuestro producto o servicio, invierte en nosotros”.

NO SE TRATA DE NOMÁS DECIRLO

Para Seidman no se trata de ser cínico y nomás decir que te portas bien, que tienes valores y misión, pero, refiere, es importante al menos empezar por decirlo, por hacer la declaración.

“Se trata de comportamiento. Tú no le pagas a alguien o le compras algo porque es íntegro, sino porque observas un comportamiento íntegro. Se trata de tener ‘valores’ (lo dice en el español que aprendió en la secundaria), de decir ‘No vamos a pagar sobornos porque queremos estar aquí dentro de 20 años y en este mundo que se hace global y transparente se trata de ser estrictos con los principios y valores. No hay nada blando aquí”.

NUNCA ES SÓLO NEGOCIOS, SIEMPRE ES PERSONAL

Cuando Seidman pasa a la parte histórica, me dice: “Disculpa, crecí en California y voy a hablar de películas”. Entonces explica que es como si el mundo se hubiera apropiado de frases como “Son sólo negocios, no es personal” de El padrino y “La codicia es buena”, que dice Michael Douglas en Wall Street.

“Si son sólo negocios entonces claro que la codicia es buena. ‘El negocio de los negocios son los negocios’, ‘Todo lo demás son externalidades’, ‘Lo único que nos importa son los accionistas’, éstas son estrategias razonables si sólo se trata de negocios.

“Cuando piensas así generas organizaciones de negocios que no son conscientes, ni se preocupan por su comunidad ni su sociedad.

“Pero lo que ha pasado es que el mundo se ha vuelto personal. Cada vez menos separable la vida personal de la laboral, conviven en tu perfil de la red social. El esquema del jefe terrible pero que era un buen esposo y amantísimo padre se está derrumbando”.

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@manuelino_

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