Áreas de oportunidad para la ingeniería mexicana
La llegada de nuevas empresas del sector energético tras las reformas representa un reto, por lo que se deberán preparar más profesionistas ante la demanda.
Gustavo Arvizu confía en que los ingenieros mexicanos puedan lograr mayor competitividad. Foto EE: Gabriela Esquivel
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Con las recientes reformas, planes y proyectos que se han presentado en el país, es importante dar un vistazo a la ingeniería mexicana y la capacidad real que se tiene para enfrentar estos cambios.

En entrevista para El Economista, el presidente de la Unión Mexicana de Asociaciones de Ingeniería, Gustavo Arvizu Lara, nos presenta un panorama de los retos y oportunidades que habrá de enfrentar este sector.

Con la reforma energética publicada el pasado 11 de agosto y el Plan Nacional de Infraestructura anunciado en el mes de abril, se abren grandes oportunidades para los ingenieros mexicanos. Esto significa que va a haber más inversión, más obras y así se tiene la gran ventaja de acceder a nuevas tecnologías con empresas que vendrán a invertir y de esta manera generar más empleos.

“Si bien es cierto que es una oportunidad para el país, también representa un reto, y aquí es donde las universidades, los estudiantes y los mismos profesores deben estar realmente comprometidos y atentos a diseñar caminos que permitan cubrir las necesidades reales. Por ejemplo, todos aquellos jóvenes que se encuentran en un tronco común podrían acercarse a estos espacios de oportunidad y, a su vez, las universidades deben aportar información que dé una idea clara del mercado y sus necesidades”, refirió el también gerente de estudios de ingeniería civil de la Comisión Federal de Electricidad.

Otras demandas serán de ingenieros en ciencias de la tierra y la tendencia a las ingenierías que tienen que ver con la parte ambiental; la ingeniería civil e industrial por su parte tendrá cabida en el Plan Nacional de Infraestructura; en esos rubros contamos con casi 160,000 ingenieros civiles y 250,000 industriales.

Otro reto a la par entra con las empresas, quienes tendrán la responsabilidad de permitir a los estudiantes integrarse de forma indirecta al campo laboral y así crear una educación dual, con estudios y práctica que permita a los estudiantes salir ya capacitados, con mayor experiencia y en plena disponibilidad de integrarse de lleno a las empresas. “No es una tarea fácil, pero debemos lograr que los que ya tenemos más experiencia poder transmitirla a las nuevas generaciones”, comentó.

También, la manera de lograr un alto grado de competitividad es que se apruebe la certificación obligatoria para los ingenieros. Esto no es otra cosa que exigir al ingeniero en función de que cada determinado periodo haga una prueba que demuestre que está actualizado, ya que “la ingeniería constantemente va cambiando y para competir, uno debe prepararse todo el tiempo”.

Ante este panorama, Gustavo Arvizu asegura que se tiene reserva suficiente de ingenieros para abordar los retos con las nuevas reformas. Sin embargo, “debemos ir preparando más ingenieros para poder cubrir la demanda. La reforma energética, alrededor de sus trabajos, promete un mercado con más competencia que no le asusta a México, pues hay excelentes ingenieros con calidad mundial, y además competitivo. En esta área se tiene que trabajar para que todos estén actualizados”.

LAS CIFRAS

Según datos de la Academia de Ingeniería de México AC, hasta el 2012 contábamos con una población de 1 millón 400,000 ingenieros y -en promedio- al año egresan alrededor de 115,000 nuevos elementos. De ellos, 88% está activo y 12% se encuentra en otra actividad o retirados.

Esta cifra es importante, pues en contraste con otras áreas o carreras, se puede hablar de un buen número de ingenieros ejerciendo la profesión en nuestro país.

Otra cifra que destaca es la tendencia a ser empleado y no empleador, ya que sólo 11% de los ingenieros es emprendedor; 79% es subordinado o personal remunerado en las empresas, 9% independiente y sólo 2% no remunerado.

Arvizu Lara destaca la necesidad de revertir estas cifras: “en este país y como en muchos otros, aún somos poco emprendedores y con tendencia a contratarnos en la empresas. Evidentemente esto tiene que cambiar, pues aquellas empresas que conocemos en México, las cuales garantizaban trabajo de por vida, cada vez son más escasas. Ahora las empresas contratan para un trabajo específico y ésta es la tendencia en nuestro país”.

Por otro lado, México es históricamente minero y petrolero. Los mayores ingresos del país vienen de estos rubros, por ello se requieren carreras en geología, ingeniería petrolera, ciencias de la tierra, minería, entre otras. Sin embargo, solamente 11% de los ingenieros se especializa en estas áreas. Esto, más que desalentador, se debe tomar como fuente de oportunidad para todos aquellos jóvenes que están por decidir su carrera, refirió Arvizu Lara.

CONCLUSIONES

Se tienen grandes obras, grandes puentes, presas en construcción, puertos en Salina Cruz, gasoductos, todos construidos por empresas mexicanas o trasnacionales asociadas con mexicanas. Esto significa un gran reto para el país, pero Arvizu también habla de que los ingenieros mexicanos tienen cabida en grandes proyectos.

Para lograrlo también se requiere inversión mixta, entre Iniciativa Privada y gobierno, lo cual permitirá revertir 0.45% del Producto Interno Bruto que se utiliza para investigación, desarrollo y desarrollo profesional. Además, determinará una premisa muy básica: si consideramos que en los próximos años llegarán al país empresas del extranjero a invertir en el sector energético, debemos acelerar el ritmo de inversión, ya que será el detonante del crecimiento del país.

nelly.toche@eleconomista.mx

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