Restauración de museos y recintos se adaptan al momento
Miembros del Centro Cultural San Pablo y la Fundación Museo Amparo debieron actualizar su propuesta de museo adaptado a las necesidades actuales.
Notimex
Nov 27, 2014 |
17:12
relacionadas
compartir
Widgets Magazine

Integrantes de la Fundación Museo Amparo y del Centro Cultural San Pablo afirmaron que antes de restaurar un museo o recinto es necesario recuperar su arquitectura tradicional y pensar que será un lugar de clase mundial que ofrecerá lo mejor al visitante a través de sus espacios, sin interrumpir sus actividades.

En el marco del Congreso de la Federación Mexicana de Asociaciones de Amigos de los Museos, se llevó a cabo la conferencia "Importancia de la integración de equipos en la recuperación exitosa de espacios culturales", en el Museo de Arte Moderno den esta ciudad.

Laura Espinosa, administradora general de la Fundación Amparo, indicó que al paso del tiempo se dieron cuenta que las necesidades de la sociedad habían cambiado, por lo que debían modificar el discurso museográfico y actualizar las instalaciones del espacio museístico inaugurado en 1991, en Puebla.

De esa forma se empezó a pensar en hacer una actualización del museo, para lo cual se organizó un concurso para determinar qué empresa se haría cargo de la restauración del espacio cultural.

"Con esto empezamos a trabajar muy de la mano con un despacho y una constructora para hacer una etapa de presupuestos, pre-construcción y necesidades, pero sobre todo que el recinto exprese todas sus necesidades para que se pueda armar un proyecto integral y que pueda cubrir todo lo que se requiere", añadió.

La Fundación Amparo comenzó a trabajar y el Patronato aportó más del 90% de los fondos para realizar la restauración del museo y el resto de apoyos del fondo del gobierno estatal y federal, a través del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

Entre los retos que tuvo la Fundación, acotó Espinosa, fue mantener el museo abierto, lo cual lograron, pues siguieron ofreciendo actividades como exposiciones, servicios educativos y artísticos.

También dijo que al ser un edificio histórico, nunca perdieron de vista cuidar ese patrimonio pues durante el desarrollo de la obra surgieron otras y eso fue un reto, porque no infringieron ningún tipo de normatividad o de ley.

Gerardo Virgilio López Nogales, coordinador del Taller de Arquitectura y Restauración del Centro Cultural y Académico San Pablo, comentó que ha sido todo un proceso la restauración del espacio cultural.

El predio se adquirió en el 2005 y se sabía que ahí existió un convento de Dominicos, pero no se sabía qué cantidad de construcción tenía, aunque había documentos que lo confirmaban.

"La mayor sorpresa fue que era mayor lo que se encontró, aunque se había perdido mucha estructura original pues al abrir la calle se perdieron muchas celdas y a pesar de perder muchos espacios que habían sido demolidos en el siglo XIX, ya no se tenían espacios para realizar actividades", precisó.

Eso dio origen, a contar con espacios nuevos contemporáneos o un lenguaje muy contemporáneo y la obra se mantuvo también abierta todo el tiempo con recorridos públicos.

La gestión con el Instituto Nacional de Antropología e Historia fue un poco difícil, pero cada quien cumplió su trabajo, tanto arquitectos del Distrito Federal y de Oaxaca mantuvieron una comunicación con el INAH bastante estrecha.

"Hubo un convenio de colaboración con el INAH en el aspecto arqueológico, pues se mantuvo un arqueólogo en los cuatro años del proyecto, diario, por todo lo que se encontraba", apuntó López Nogales.

abr

0 Comentarios
Comentarios
Periódico El Economista es una empresa de