negocio y conservación de los bosques
El bosque chiapaneco, de obstáculo a una fuente de ingresos
Antes, los comuneros se iban “del otro lado”; hoy, gracias al negocio de la resina en Chiapas pueden quedarse en su país.
Proceso de extracción de la resina. Foto EE: Nelly Toche

“En México, existen nueve categorías de áreas protegidas, una de ellas es la reserva de la biosfera, que a su vez se divide en dos áreas: la zona núcleo, la cual está destinada completamente a la conservación de la biodiversidad y sólo se permite el acceso con fines de educación, investigación y visitación ocasional, y las zonas de amortiguamiento, en las cuales se da un uso sostenible de los recursos.

“Normalmente, en todas las reservas de la biosfera viven personas, entonces lo que se debe hacer es trabajar con la gente para promover el uso sostenible del territorio”, platica Alejandro Hernández, de TNC (The Nature Conservancy), mientras un grupo de periodistas recorríamos la reserva llamada La Sepultura, una zona de transición que abarca 160,000 hectáreas entre un área muy seca y otra muy húmeda; por lo tanto, cuenta con muchas especies endémicas y gran diversidad.

Alejandro nos explicaba que el trabajo con la comunidad, para generar mejores condiciones de vida, protección de los ecosistemas y biodiversidad, se ha dado a través de sistemas silvopastoriles, agricultura de conservación y manejo del bosque.

Este último sistema se utiliza en la extracción de la resina y Armando Sánchez Vázquez, presidente del grupo de resineros de esta comunidad, comenta que el trabajo ahora es organizado y son unidos, que trabajan con las normas que las instituciones les recomiendan para que la producción se sostenga y que si alguien más del ejido quisiera integrarse puede hacerlo, pues es una actividad que da para todos. Sin embargo, el camino no ha sido fácil.

De la desilusión
 al buen comercio

En una charla en medio de la Sierra Madre de Chiapas, en la cuenca alta del río El Tablón para ser exactos, Darinel Díaz Barrios, encargado del Departamento de Conservación y Manejo para la reserva de la biosfera La Sepultura, nos explica que lograr el manejo forestal ha llevado varios años.

Cuenta que en el 2008 se tomó la iniciativa de poder aprovechar la resina del pino, pero era bien sabido que Chiapas no tenía ninguna experiencia al respecto.

“Así, los ejidos de Nueva Esperanza, Tres Picos, California, Josefa Ortiz y la Sombra de la Selva comenzaron el proyecto gracias al tipo de vegetación”.

Sin embargo, “los estudios tardaron bastante; además, como Área Natural Protegida, teníamos ciertas reservas y no teníamos la técnica”, dijo.

Por su parte, José Luis Guerrero, representante de Pronatura y coordinador para la producción de resina en la entidad, interviene y platica que además, al no contar con la experiencia, se complicó hasta la adquisición de la herramienta, la cual se les vendía hasta en 5,000 pesos, “cosa que no era real, el costo andaba incluso 70% más abajo”.

Darinel continúa diciendo que en el 2010 se da el acercamiento real, se busca llevar la tecnología a las comunidades y se traen experiencias de Michoacán y Oaxaca, “ellos vinieron a demostrar la técnica, además de que en el ejido Tres Picos se hizo la primera tesis de investigación del potencial de producción de la especie Pinus Oocarpa, una de las especies de mayor producción de resina a nivel nacional, todos estos datos fueron el soporte técnico para impulsar esta actividad como una fuente de ingresos para la comunidad”, dijo.

Al atraer esas experiencias, José Luis, oriundo de Nuevo San Juan Parangaricutiro, Michoacán, zona resinera por excelencia, llegó a esta zona. Cuenta que hasta el 2013, a través de un taller de Conafor, es que salen datos importantes, como que la gente de la comunidad había aprendido sólo a través de fotografías y videos; “así la tarea fue de capacitación, que comenzó desde aprender el afilado de la herramienta, después de eso, a los dos meses, comenzamos a ver un despunte significativo en la producción”, dijo.

Revalorar y renovar al bosque

Darinel prosiguió con la charla, contando que pocos creyeron en este proyecto en un principio, “pero cuando vieron que el pino empezó a generar ingresos, aceptaron que el bosque sí servía y le tomaron aprecio, ya que antes lo veían como un obstáculo pues al establecer esta área como natural protegida, les impidieron realizar sus actividades de cultivo y ganadería, que eran sus principales fuentes de ingresos”.

Así, se formaron las primeras alianzas comerciales, la primera empresa que entró fue Alen del Norte, empresa que se dedica a la fabricación de cloro, pinol y artículos de limpieza y con la cual siguen comercializando la resina.

La reserva de La Sepultura se convirtió en el sitio experimental de este tipo de manejo y al día de hoy se pueden ver resultados evidentes, “generación de empleo, economía local, jóvenes que ya no se van del país a trabajar y podemos ver sitios con regeneración natural, inclusive donde se manejaba ganadería y potreros”, explicó Darinel.

Por su parte, José Luis platicó que Pronatura tiene la labor de fortalecer a los ejidos y hacer una conservación productiva de los bosques, es decir, que los bosques no sólo se vean desde la parte ambiental, “la gente de las ciudades tal vez así lo ve, pero quienes habitan el bosque lo que buscan es obtener un ingreso y qué mejor que poder combinar las dos actividades, la conservación, que garantiza un nuevo bosque, y la producción”.

Al final de la charla, llegó Alfredo Martínez, un resinero de 20 años quien asegura que la actividad les ayuda mucho, “antes nos íbamos para el otro lado, ahora podemos quedarnos con nuestras familias”.

Mientras hacía el raspado de los pinos, contaba: “Es un trabajo que me gusta mucho, al día raspo 550 caras, es decir, alrededor de 200 a 300 árboles, sólo utilizo la mañana y me queda tiempo para otras actividades, además esto es cada ocho días, me queda la semana casi entera y por día se sacan 200 pesos”.

Explicó: “En esta área somos 33 productores, de los cuales 11 son mujeres; juntamos la resina y la llevamos al centro de acopio, ahí también nosotros nos encargamos del proceso de vaciado”. Concluyó diciendo que la comunión que han encontrado con el bosque ha permitido mayor calidad de vida; sin embargo, asegura que la idea de los habitantes es seguir creciendo y abrirse a otros mercados, para incluir a más gente.

nelly.toche@eleconomista.mx

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