La educación, motor económico
Acceso digital puede resolver la desigualdad
En México se han hecho grandes inversiones en hardware, pero para que un proyecto digital funcione, se necesita formar al profesorado.
La tecnología no basta si el profesor no está capacitado y comprometido. Foto: Cuartoscuro

“La tecnología puede ser la herramienta que solvente el principal problema de la educación en América Latina, la accesibilidad para todos”, dijo Gonzalo Baranda, CEO Global de Blinklearning, empresa designada por Forbes USA como una de las 10 empresas imprescindibles en tecnología y educación a nivel mundial.

Baranda explica que, según datos de las Naciones Unidas, 266 millones de habitantes en América Latina tienen entre cinco y 29 años, es decir, están en edad de estudiar, y siendo la educación uno de los motores de crecimiento más importante para países en desarrollo, éste se convierte en un tema de prioridad.

Asegura que el gran desafío de la educación en América Latina es la desigualdad y el hecho de que sólo aquellas familias con recursos pueden acceder a una educación superior. Además, la deficiencia de infraestructuras y profesores calificados hace más evidente esta necesidad.

Ante este desafío, confirmó que la tecnología puede jugar un papel fundamental, “la penetración de los dispositivos móviles en la región (smartphones y tablets) está siguiendo un ritmo vertiginoso y se espera que para el 2018 alcance a 50% de la población, un joven con un dispositivo no sólo tiene una potente arma de socialización, sino también una potencial ventana de acceso a contenido educativo digital, que con la supervisión de un docente, ya sea presencial o remoto, puede acabar con el factor aislamiento que sufren muchas poblaciones”.

En la era digital, el profesor sigue siendo el elemento principal

En entrevista para esta publicación, Baranda aseguró que en México se han hecho grandes inversiones en hardware por parte de la SEP, y en los últimos años ha comprado más de 1 millón 200,000 dispositivos, “pero para que un proyecto digital funcione, se necesita formación al profesorado y buenos contenidos, esa es la parte que se ha dejado de lado en este país”.

Confirmó que dotar al profesor de herramientas que le permitan avanzar en la personalización de los alumnos es uno de los grandes problemas que enfrentan las aulas en México y en todo el mundo.

Así, “se vuelve frustrante para un profesor y un alumno tener un dispositivo que no sabe cómo utilizar ni su mejor uso, ante esto es necesario que un proyecto público tenga las tres patas, profesor, alumno y tecnología”.

“El papel del profesor es absolutamente fundamental, lo veo incluso más importante que antes, la tecnología la vemos como un complemento, porque realmente quien conoce a sus alumnos es el profesor”, dijo.

Agregó que la tecnología te permite un nivel de interactividad mucho mayor, “todo mundo habla de la motivación de los alumnos, pero las nuevas tecnologías también motivan a los profesores, además ha servido para contagiar buenas prácticas, porque al final el profesor es curioso y si ve que otro profesor tiene a sus alumnos motivados y están aprendiendo, él siente la curiosidad de saber qué está pasando”.

Plataformas sencillas

El especialista en alternativas educativas explico que con este fin Blinklearning utiliza una plataforma muy sencilla, la cual incluso profesores que no tengan tantos conocimientos tecnológicos e informáticos puedan utilizarla, además de su fácil acceso a través de cualquier dispositivo, tanto online como sin conectividad, ya que este es un problema global, que incluye a México.

“Blink lo que permite es crear un propio contenido o tomar el contenido de editoriales y adaptarlo al ritmo de los alumnos. En México se ha adaptado mejor el modelo para Android, y en la educación de paga este método se empieza a inculcar más a padres, maestros y alumnos, que comienzan a notar los beneficios de esta herramienta educativa; por el lado de la educación pública, yo creo que va a haber cada vez más movimiento, pero aún faltan resultados”.

Concluyó que “ésta es una revolución que ya está pasando y aunque aún no sabemos la velocidad a la que va a ir, ahora tenemos que aprovechar tanto el papel como lo digital en pro de la educación”.

nelly.toche@eleconomista.mx

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