el músico inició tocando en el sótano, EN la guerra en líbano
Ara Malikian: el violinista clásico con aspecto rockstar
Estará hoy en la Alhóndiga de Granaditas como parte del Cervantino en su primera gira por México.
Malikian asegura que tocar música clásica no es sinónimo de seriedad o arrogancia. Foto: Cortesía
relacionadas
Numancia triunfanteoct 5, 2016 | 17:05
El Quijote omnipresenteoct 4, 2016 | 16:03
compartir
Widgets Magazine

Lleva un arete en la oreja derecha, cabello enmarañado a punto de explotar; lentes a la John Lennon y un look de rockstar completamente de negro, así es Ara Malikian, un violinista “clásico” que comenzó tocando en el sótano de su casa mientras las bombas caían sobre Líbano.

El espectacular músico visita por primera vez México y se siente emocionado de estar en nuestro país, en el que espera impactar de la misma manera que en Europa, donde es un ídolo, a través de su performance en el escenario y extraordinario talento. Es de origen libanés y ascendencia armenia.

¿Qué lo hace especial? Es un músico impredecible. No es el clásico músico de concierto que toca con “cara de pescado muerto” como él dice; Ara prefiere tocar su violín, como endemoniado, piezas que van de Bach a Vivaldi pasando por Bowie, Zeppelin y hasta flamenco, todo para hacer feliz a la gente.

—¿Eres como un rockstar de la música clásica?

—Mi intención no es revolucionar la música clásica. Yo lo único que hago es tocar la música que me gusta sin un disfraz y sin ninguna pose. No porque toque música clásica me voy a poner más estirado, arrogante o serio. No va conmigo.

—¿Te divierte cuando te comparan con estrellas de rock?

—Sí, es curioso. Pero yo no me considero rockstar ni nada... yo soy un músico y punto. Pero es verdad que no tengo el aspecto de un violinista clásico, yo no pienso en la fama o el éxito; creo que hay que tener la cabeza muy fría y lo importante es hacer música y compartirla con el público.

Ara Malikian tiene un repertorio que va del barroco, pasando por el rock, el pop, el flamenco, música con raíces, árabe y prácticamente todo lo que se le ocurra en el escenario, donde explota como en su tiempo lo hiciera, quizá, Paganini.

—¿Fue difícil quitarte el disfraz 
de músico clásico y ser tú?

—Me costó más ponerme el disfraz clásico. Seguramente me rechazaron alguna vez, pero no me hicieron daño. Intenté acoplarme a ese mundo, pero no me salía natural; no me entendían y un día dije: voy hacer las cosas a mi manera, comencé a tener una carrera mucho más interesante y se me abrieron las puertas.

—¿Qué opinas de la música clásica?

—Es una música maravillosa, pero su mundo es muy cerrado, muy pequeño; está hecho para una clase social muy determinada y es una pena, porque lo que hay que hacer es popularizar la música clásica y lo que veo es que cada día hay más intentos.

De hecho, hoy en día, las orquestas están muy preocupadas porque están perdiendo mucho público y la gente no va a verlos. Creo que tienen que hacer algo, esforzarse y modernizarse.

—¿Cómo fueron esos años que viviste en tiempos de guerra?

—No es tan trágico como suena (risas). Lo que sucedió es que con todos los vecinos de mi edifico, pues, teníamos que bajar al sótano para protegernos de las bombas y ahí algunos bailaban, otros cocinaban y yo tocaba el violín... Seguíamos la vida, pues podían pasar días o semanas.

—Con todo lo que haces en el escenario y la manera en la que eres, ¿nunca pensaste en ser rockero?

—Un amigo siempre me decía que mi padre, quien tocaba el violín y me lo puso en la barbilla, se equivocó; pues debió darme una guitarra eléctrica (risas). Lo mío es el violín, estoy enamorado del instrumento, pues puedes tocar de todo. Para mí es como un camaleón.

—Sé que la visita a Morelia para ti es muy especial...

—Sí, voy a tocar para niños; es algo que hago mucho en Europa y que me ha enseñado muchas cosas. Por medio del concierto espero despertarles a los niños el amor por la música, para que tengan un mejor futuro.

vgutierrez@eleconomista.com.mx

0 Comentarios
Comentarios
Periódico El Economista es una empresa de