XII Bienal FEMSA
Hacer reflexionar, no complacer
Para Willy Kautz, uno de los curadores de la nueva edición de la Bienal FEMSA, el arte cumple su función cuando hace al público mirar de otro modo lo que le es cotidiano.
Lugar Común funciona como un espacio de producción que forma parte del Programa Curatorial de la Bienal. Foto: Cortesía

La colección de arte del complejo industrial FEMSA es una de las más importantes del mundo, en cuanto a arte contemporáneo latinoamericano se refiere. La decimosegunda edición inicia este fin de semana en Monterrey.

Como toda bienal, se trata de un certamen y de una exposición. A los ganadores tanto del formato bidimensional (pintores, por ejemplo) como a los de tridimensional (escultores, instaladores) se les dio el mismo premio: 200,000 pesos y la adquisición de la obra para la colección FEMSA.

La exposición de las obras más sobresalientes de la convocatoria comienza este jueves. El tema de la muestra es el decrecimiento como concepto estético y filosófico, hasta económico-social.

Willy Kautz, del equipo de curadores de la bienal, contestó vía mail algunas preguntas sobre el estado actual del arte latinoamericano, el tema escondido del guion curatorial y la función última del arte.

La Bienal FEMSA suele ser una especie de termostato del estado del arte latinoamericano contemporáneo. Para Kautz, el tema principal de la bienal representa bien lo que está sucediendo con el arte contemporáneo hoy en día:

“La bienal presenta un concepto, el decrecimiento, que habla de formas de producir que tienen relación con idiosincrasias e imaginarios que, a grandes rasgos, se remontan a la relación entre la precariedad y el conceptualismo que caracterizó al arte de los 60 en el continente.

“Si bien esta caracterización podría considerarse reduccionista, sin duda alguna el arte desde Latinoamérica ha aportado mucho desde hace tiempo y hoy día más que nunca.

“El uso de recursos precarios es parte del lenguaje de la región y no me refiero una sintomática exotización como muchas veces se ha leído desde afuera, sino a una manera sensible y estética que de cierta forma se viene articulando desde los 60, tal como sucedió con el neoconcretismo”.

Para un artista, formar parte de la Bienal FEMSA es un paso fundamental, de madurez en su carrera. Para Kautz, cuando un equipo de curadores, que deciden con fundamentos estéticos e históricos, discuten y generan una selección consensuada “(se) conlleva una legitimación o valorización de la obra”.

Formar parte de una colección de la importancia de la FEMSA significa un compromiso doble: “No sólo del artista, sino de la institución a cargo de la colección de preservar, difundir e investigar la obra adquirida”.

La poética del decrecimiento

Cada bienal, como toda exposición de arte, lleva un concepto, un guion curatorial que define lo que el espectador va a disfrutar, pensar o hasta sufrir. ¿Qué concepto lleva esta nueva edición de la bienal? ¿Cuál es el subtexto; es decir, la lectura entre líneas que eligieron los curadores para la selección?

Dice Kautz: “El concepto es la poética del decrecimiento, que intenta dar una visión amplia con respecto a la relación entre el arte, la economía y la ecología política. Los artistas que participan del programa curatorial tienen una visión muy informada respecto de la relación entre la estética y los imaginarios industriales, del consumo, de la economía y la ecología.

“El subtexto podría entenderse como una forma poética; es decir, simbolico-estética de explicar relaciones entre el paisaje natural, las organizaciones humanas y las formas de vida y de producción con las que nos relacionamos con nuestro entorno”.

FEMSA tiene una de las colecciones de arte más importantes de Latinoamérica. ¿Cómo escoger obras de manera curatorial para completar una exposición que abarque cada nueva edición?

“La selección se llevó a cabo a partir del concepto rector, poéticas del decrecimiento. Se seleccionaron obras que hacen uso de la geometría, ya sea a través de formas orgánicas o bien en relación a estéticas constructivistas”.

De la exposición en sí, Kautz dice que todas las piezas seleccionadas importan, no hay un centro, todas forman parte del mismo eje rector, de la misma coreografía:

“Todas las obras son igualmente relevantes y forman un entramado. La exposición intenta crear relaciones entre ellas, así que lo que proponemos es una visión colectiva sobre problemáticas que nos conciernen a todos, tal como la crisis económica y ambiental”.

Crear disensos, ser reflexivo

Cada edición de la Bienal FEMSA tiene amantes y detractores pero nadie niega su importancia. Kautz explica por qué trabajar como curador de la bienal implica un compromiso muy serio:

“Hay que entender que trabajar en esta bienal implica un compromiso muy serio. De hecho, hacer exposiciones implica entretener el tejido público desde una multiplicidad de voces o formas de subjetivación. Siempre habrá acuerdos y desacuerdos, lo cual significa que en el arte se configura formas que entretejen compromisos, agendas con lo sensible y lo democrático. En este sentido, no siempre hay consensos, sino disensos”.

El curador habla de lo que finalmente importa de la obra de arte:

“El arte no tiene que ser complaciente, sino más bien incitar al público a la reflexión. Si somos congruentes con esta postura, tenemos que respetar el derecho a disentir; es decir, respetar la opinión de aquellos que no coinciden con la visión de la propuesta del programa curatorial. Cualquier proceso reflexivo requiere de su contraparte, su negación”.

concepcion.moreno@eleconomista.mx

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